Cuando los trastornos de abuso de sustancias han aumentado entre jóvenes latinos, empezar una conversación al respecto puede marcar la diferencia.
Esa es la esperanza detrás de La Estrella, un cortometraje que es el primero de su tipo, al ser bilingüe y estar enfocado específicamente en el problema de abuso de sustancias en las comunidades latinas en Estados Unidos. El corto se centra en la relación de dos hermanos de ascendencia mexicana para ilustrar cómo un problema así puede pasar desapercibido, y fomentar que se hable al respecto sin prejuicios ni repartir culpas.
“Cuando lo vi, noté muchos parecidos con cómo notas ciertas piezas del rompecabezas, pero tal vez no lo armas completo a tiempo si no rompes esa brecha que hay en muchas familias, como pasó al inicio con la mía, para hablar francamente”, dice Bianca Blaettner, de ascendencia mexicana y cuya hermana Isabella, de 22 años, falleció en 2021 de una sobredosis. La historia de la familia de Blaettner fue una de las inspiraciones para el corto.
Es una historia que se ve cada vez más seguido: alrededor de 60,000 personas latinas en Estados Unidos fallecieron de sobredosis no intencionales e intencionales entre 2015 y 2022, según datos gubernamentales.
Es muy importante usar nuestro poder latino de contar historias para retratar esa realidad que está impactando mucho a nuestra gente, para que se hable de esto"
gina malagold carranza
Para 2023 la tasa de mortandad entre adolescentes y adultos jóvenes latinos relacionada a consumo de fentanilo producido ilegalmente superó por primera vez la de gente blanca no hispana de la misma edad, de acuerdo con estudios.
“Ojalá que este video logre abrir esa puerta para una charla inicial entre familias, amigos”, añade Blaettner, “que pueda prender esa llama para que se arroje más luz sobre este problema prevaleciente”.
El cortometraje de La Estrella es una iniciativa del grupo Song for Charlie, que el año pasado también lanzó el programa La Nueva Drug Talk para ofrecer recursos con los que maestros, familiares y amistades puedan incentivar que se rompa el silencio respecto a este tema que continúa afectando a mucha gente en hogares de Estados Unidos, lejos de barcos atacados en el Caribe.
“La realidad actual de drogas sintéticas y contaminadas con sustancias como fentanilo ya está aquí, y no parece que vaya a desaparecer pronto. Entonces es muy importante usar nuestro poder latino de contar historias para retratar esa realidad que está impactando mucho a nuestra gente, para que se hable de esto”, dice Gina Malagold Carranza, directora de asuntos multiculturales en Song for Charlie.
Romper estigmas
El cortometraje ya está surtiendo efecto en ese sentido, a decir de Malagold, que ha acudido a varias secundarias, universidades y reuniones en el último mes para mostrar el filme de 20 minutos y empezar conversatorios.
“Mucha gente está sedienta de poder compartir, de poder descargar lo que trae, y se me acercan después de verlo para hablar no solo de haber perdido a familiares por trastornos de abuso de sustancias, sino de preocupaciones sobre su propia salud mental o por conocidos con desórdenes alimentarios. Quieren poder desentrañar estos temas”, indica.
“Muestra pues como la flexibilidad de la película para poder abrir más conversaciones que pueden sanar y empoderar a nuestra comunidad”, agrega.
Son conversaciones que es clave tener entre poblaciones latinas estadounidenses en cualquier momento, pero especialmente ahora: aunque el consumo de ciertas drogas y el abuso de ciertas sustancias controladas ha aumentado desde la pandemia, no lo ha hecho la gente de estas comunidades que busca ayuda.
En 2024 solo un 3% de latinos de 12 años en adelante recibieron tratamiento por abuso de sustancias, según datos del reporte anual de la Administración de Salud Mental y Abuso de Sustancias (SAMHSA), parte del Departamento de Salud y Servicios Humanos.
Hay gente que es de diferentes grupos socioeconómicos y de distintas regiones y partes de la comunidad latina que comparte este duelo"
Gabriela diaz arp, directora
Especialistas y psicólogos atribuyen esto a un estigma cultural para admitir que hay un problema.
“Vamos a desmenuzar ese estigma, a romperlo en pedacitos”, dice Malagold. Un primer paso, agrega, es mediante piezas de arte y culturales que retratan experiencias de la vida real, como La Estrella. “Me encantaría que haya reacciones de apertura, de querer hablar, de empoderamiento, de orgullo hispano como para decir: ‘Sí, mi vida importa, la vida de mis familiares importa, y necesito tener espacios para poder vivir una vida sana y digna’”, señala.
Desmantelar estereotipos
La trama del cortometraje se centra en dos hermanos justo antes de una cena familiar con su abuela donde todos están celebrando que el hermano mayor es el primero en ir a la universidad. Todo parece más o menos normal, hasta que uno de los hermanos encuentra una bolsita con pastillas que el otro estaba escondiendo.
“Cuando mi mamá, mis hermanos y yo vimos el corto se sintió muy cercano, como ese paralelo de que debajo de la superficie, si te fijas a tiempo, están estas preocupaciones”, dice Blaettner.

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La Estrella es resultado de la colaboración de gente de distintas comunidades latinas detrás y delante de las cámaras, con miras a que se sintiera auténtica; el equipo fue impulsado por la cineasta puertorriqueña Gabriela Diaz Arp a partir de las historias reales de una decena de casos como el de Blaettner.
“Al hablar con ellos siento que se desmantelaron muchos de los estereotipos que yo había tenido hasta entonces de quiénes usan drogas. Nos contaban de familiares carismáticos y jubilosos; hubo varios casos de gente que solo empezó a tomar pastillas no recetadas para lidiar con ansiedad, estrés, algo que podría ser cosa menor si se hubiera hablado”, dice Diaz Arp.
Muchas de esas pastillas comúnmente terminan estando contaminadas con fentanilo, según datos de la DEA, lo que provoca sobredosis.
“Quisimos compilar lo que había en común de lo que nos contaban”, dice Diaz Arp, “para consignar que hay gente que es de diferentes grupos socioeconómicos y de distintas regiones y partes de la comunidad latina que comparte este duelo”.
Diaz Arp dice que le interesó mucho involucrarse en el filme porque además en estos momentos ha habido recortes de parte del Gobierno estadounidense a programas de reducción de daños por consumo de drogas y a agencias de salud, tal que “les están quitando a las familias el acceso a muchos de estos materiales honestos y necesarios”.
“Lo que más queremos es que las familias vean algo como ‘La Estrella’ y eso fomente el poder realmente escucharse entre sí, que piensen sobre si ellos también han estado minimizando temas como el estrés de sus seres queridos, que se apoyen más, por amor a nuestra gente”, indica la directora.
