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Biden traza una línea roja frente a Putin. Ahora le toca al presidente ruso mover su ficha

El presidente dio por terminada la política de Trump contra sus aliados europeos, y puso al líder ruso ante una disyuntiva fundamental para el orden internacional.

Por Jonathan Allen - NBC News

El presidente, Joe Biden, finalizó este miércoles su cumbre con el mandatario ruso, Vladimir Putin, con pocos resultados tangibles que esos que tanto obsesionan conseguir a los negociadores diplomáticos. 

Ambos líderes acordaron establecer un marco de relación para que parte de sus asesores mantengan el diálogo sobre ciertos temas claves. Pero Biden lanzó un mensaje escueto a su homólogo ruso: deje de entrometerse con Estados Unidos y con las normas internacionales.

Lo esencial es que le dije a Putin que necesitamos tener algunas reglas básicas", explicó en una conferencia de prensa en Ginebra, Suiza, donde se desarrolló el histórico encuentro. "Este es el camino que todos podemos seguir", agregó.

La primera gira al extranjero de Biden ha servido para dar carpetazo al mandato de su antecesor, casi tres años después de que el entonces presidente Donald Trump mostrara públicamente su acercamiento a Putin reuniéndose con él en Helsinki, Finlandia.

Así, Estados Unidos ha reafirmado la relación con sus aliados europeos y ha marcado las distancias con Rusia. Ahora le toca a Putin decidir si actúa contra los ciberataques contra Estados Unidos, si revalora su postura agresiva contra Ucrania y si deja de atacar a sus opositores.

El mismo Biden aseguró que no está seguro de si Putin realmente tomará cartas sobre el asunto. “No confío en que cambie de actitud”, llegó a decir. Pero tanto demócratas como republicanos sostienen que era vital comunicar al presidente ruso los objetivos del nuevo Gobierno y de sus socios internacionales.

"El valor del viaje es realinear a Estados Unidos con nuestros verdaderos aliados", insistió el congresista demócrata Tom Malinowski, exfuncionario del Departamento de Estado y activista por los derechos humanos, sobre la reunión de Biden con los líderes europeos antes de reunirse con Putin. 

"El valor de la cumbre es que fue una oportunidad para decir a Putin, de forma clara y directa, cuáles son las líneas rojas de Estados Unidos ahora que tenemos un presidente normal que juega a favor de nuestro equipo", agregó.

 

 

Funcionarios estadounidenses han mostrado su preocupación por que piratas informáticos rusos dejen inoperativos los sistemas informáticos de Estados Unidos y exijan un rescate para restablecerlos. El Gobierno y el Congreso están estudiando qué represalias tomar contra Rusia en caso de que permita que actúen impunemente.

"Es realmente importante que los rusos entiendan que se enfrentarán a consecuencias" si hay ciberataques, dijo la congresista republicana Liz Cheney, integrante de la Comisión de Servicios Armados y exfuncionaria del Departamento de Estado. "Espero que el presidente haya sido firme al respecto", agregó.

Biden dijo a la prensa que no amenazó directamente a Putin, sino que le señaló 16 áreas de "infraestructura crítica" que considera deben quedar "fuera de los límites" de ataques cibernéticos o físicos. De hecho, Biden trazó una línea a su alrededor y advirtió a Putin que tendrá que rendir cuentas tanto si el Gobierno como entidades independientes rusas se la saltan.

"Le señalé que tenemos una significativa capacidad cibernética, y él lo sabe", subrayó Biden. "No sabe exactamente cuál es, pero es significativa. Y si de hecho violan estas normas básicas, responderemos... de forma cibernética", precisó.

 

El presidente de EEUU Joe Biden y el presidente de Rusia Vladimir Putin en Ginebra el 16 de junio del 2021. (Foto AP/Mikhail Metzel/Pool Photo via AP)AP / AP

 

Biden no fue preguntado si esto significa que hackers rusos pueden atacar otros objetivos sin temor a represalias estadounidenses.

El presidente de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, el demócrata Adam Schiff, aseguró haber pedido a la Casa Blanca antes del viaje trabajar con los aliados de Estados Unidos para trazar un mecanismo de sanciones internacionales si Putin se niega a detener los ciberataques desde Rusia.

"Estas entidades operan con la bendición del gobierno ruso, o no existirían", afirmó Schiff.

Biden destacó en ciertos momentos el valor de las relaciones personales en política exterior, sobre todo en lo que respecta a la voluntad de Putin de reafirmar su credibilidad ante otros líderes mundiales.

"Toda política exterior es una extensión lógica de las relaciones personales", explicó. "Así funciona la naturaleza humana. Y entiéndase, cuando diriges un país que no acata las normas internacionales -y sin embargo necesitas que esas normas internacionales se gestionen de algún modo para obtener los beneficios que se derivan de ellas- te perjudica", señaló.

Su acercamiento a Putin tiene poco que ver con lo personal, dijo. "No se trata de confianza [...] Se trata de interés propio y de verificar el interés propio", apuntó. 

Puede que algún día Biden logre atribuirse el mérito de haber provocado un cambio en Putin. Pero también es posible que haya logrado muy poco con su viaje.

La presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, dijo sentirse en una breve entrevista "muy orgullosa" de Biden. "Representó a nuestro país, nuestros valores y nuestra fuerza en esa reunión", afirmó.

 

 

Pero Cheney se mostró preocupada por el hecho de que las políticas del Gobierno, en concreto un gasto en defensa menor de lo que le gustaría, podrían dar alas a Putin en lugar de mantenerlo a raya.

"No sólo van a mirar lo que decimos", contó Cheney. "Van a observar lo que hacemos", agregó.

El mensaje de Biden a Putin fue decirle que estará observando lo que hace.