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“Hay otras formas distintas de ser hombre”: Bogotá combate el machismo con una línea de ayuda

El servicio ha recibido más de 3,000 llamadas desde su creación y ha expandido sus servicios y horarios debido a la alta demanda. "No tenía esperanzas, pero marqué y me ayudaron. De verdad es algo que me cambió", dice uno de los usuarios.

Los hombres no van a llamar. A nadie le interesa eso. Así no se combaten las agresiones. Nadie quiere perder el tiempo.

Esas eran algunas de las respuestas que María Fernanda Cepeda, y su equipo de la alcaldía de Bogotá, recibían cuando hablaban sobre la necesidad de crear la Línea Calma, un proyecto que busca atacar la violencia de género y prevenir las actitudes machistas con un enfoque novedoso: permitir que los hombres llamen a una línea telefónica gratuita donde pueden hablar con psicólogos expertos sobre sus emociones y desaprender las respuestas violentas.

“Bienvenido a Calma, la línea de escucha para hombres. Estamos para oírlo y orientarlo”, dice la grabación de un operador, con voz segura y en un tono tranquilizador, cuando se marca el número 018000423614.

El grupo de psicólogos que atienden el servicio ha sido entrenado para proyectar calma y razonar, lo que muchas veces contrasta con la urgencia de las llamadas.

Hace poco un hombre llamó porque sentía “un profundo dolor”, luego de descubrir que su novia le era infiel. “Tengo la sensación de querer matar a esa mujer y de querer matar a su pareja. No puedo sacarme esa idea de la cabeza”, le dijo al terapista, quien conversó más de hora y media con el usuario hasta que lloró y comenzó a aceptar que la violencia nunca es la respuesta ante los problemas de pareja.    

Oficinas de la Línea Calma en Bogotá, Colombia.Línea Calma

“Nuestro enfoque se centra en transformar la cultura para que los hombres empecemos a mirar que hay otras formas distintas de ser hombre, eso es determinante en nuestra forma de intervenir”, afirma Francisco Royett Villadiego, psicólogo especializado en temas sociales que es el coordinador del proyecto.

Además de la consulta inicial, los usuarios pueden emprender un acompañamiento psicoeducativo de diez sesiones personalizadas y gratuitas para seguir tratando sus problemas.

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Pese a las dudas y las críticas iniciales, los hombres sí han llamado: el servicio recibió 2,000 llamadas en los cinco meses de la fase beta del proyecto (desde el 17 de diciembre de 2020 y hasta el 31 de mayo de 2021). La línea se relanzó a inicios de este mes y ya llevan más de 900 consultas telefónicas.

Según cifras internas, el servicio atiende de 15 a 20 llamadas diarias, de lunes a domingo, y en cada turno un psicólogo atiende entre 5 y 6 personas. Los días que reciben más consultas son los domingos.

“Al principio esto nos sobrepasó totalmente. Tuvimos que aumentar el equipo de psicólogos de ocho a once, y extender los horarios de atención. Nos dimos cuenta de que hay un problema emocional gravísimo con la masculinidad, algo que nadie estaba abordando”, explica Cepeda, antropóloga y líder técnica del proyecto, con una amplia sonrisa.

Y, las estadísticas de la alcaldía, la respaldan: el 66.5% de la violencia intrafamiliar en Bogotá es de pareja, un 60% de los hombres está de acuerdo en que no saben reconocer que necesitan ayuda, el 76% de las personas cree que los hombres no saben gestionar sus emociones y 8 de cada 10 casos de violencia son ejercidos por los hombres.

Un grupo de psicólogos durante un turno de la Línea Calma en Bogotá, Colombia.Línea Calma

En 2020, cada 34 minutos una mujer sufrió alguna agresión sexual en Colombia, según un análisis de la organización feminista Sisma Mujer, basado en datos oficiales.

Un reciente informe del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses reveló que, entre 2015 y 2019, se registraron 5,013 muertes violentas de mujeres en el país, es decir, 2.7 mujeres fueron asesinadas a diario.

No tenía esperanzas, pero marqué y me ayudaron. De verdad es algo que me cambió".

héctor hugo agudelo, usuario de línea calma

“Siempre se gastan muchos recursos en el enfoque punitivo para castigar, procesar y denunciar los abusos, pero eso no está funcionando. Nos preguntamos por qué los hombres están ejerciendo la violencia y así desarrollamos un enfoque preventivo y cultural”, explica Cepeda, quien ha enfocado su carrera en temas de género.


Políticas públicas contra el machismo

Un aspecto importante de este proyecto es que se generó en una institución pública como la secretaría de Cultura de la alcaldía de Bogotá, lo que diferencia a Línea Calma de otras iniciativas de la región.

En países como México, Brasil, Costa Rica, Chile y Argentina, entre otros, existen organizaciones no gubernamentales y asociaciones que luchan contra el patriarcado y el machismo por medio de campañas de concientización, talleres, simposios y múltiples actividades, pero no se había implementado una línea de ayuda con apoyo gubernamental y enfocada en los hombres.

“Existen líneas gubernamentales en países como Australia, Suiza y algunos proyectos pequeños en México y Costa Rica, pero no son de carácter público. En Bogotá entendemos que el Estado tiene un papel pedagógico y por eso se generó una estrategia para la prevención de las violencias de género y el machismo”, comenta Cepeda.

La Línea Calma, como muchos otros proyectos de la región, ha sido impulsada por la reciente ola de reformas y manifestaciones por los derechos de la mujer que han experimentado los países latinoamericanos.

Además, Colombia fue el epicentro de múltiples protestas este año ocasionadas por una fallida reforma tributaria que fue el catalizador de un malestar social impulsado por la violencia, el desempleo, el incumplimiento del acuerdo de paz, las fallas en la gestión de la crisis del coronavirus y, por supuesto, el hambre.

Diversas organizaciones de la sociedad civil estiman que la represión policial y los enfrentamientos con los manifestantes produjeron unas 87 muertes durante las protestas.

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La llegada de Claudia López a la alcaldía de Bogotá, quien es la primera mujer y la primera persona abiertamente gay que ocupa ese cargo, contribuyó a la implementación de nuevos enfoques de prevención contra la violencia. El gobierno capitalino invirtió unos 300,000 dólares en la puesta en marcha de la Línea Calma, por ejemplo.

“La gestión emocional es una dificultad seria que tenemos los hombres en Colombia porque esa condición está asociada a una característica muy patriarcal que nos exige que seamos fuertes y nos impide demostrar que somos vulnerables. En la línea les enseñamos a manejar esos sentimientos”, asevera Royett Villadiego.

Como les sucede a miles de mujeres en Colombia, la antropóloga Cepeda también ha sufrido en carne propia la violencia de sus parejas.

“Parte de mi proceso de sanación y de comprensión del problema, sin duda, ha sido el feminismo y el trabajo en género. Toda mi vida me he interesado en ver cómo transformar culturalmente el machismo y la discriminación”, explica.

Los celos y la soledad de los hombres

Desde el inicio del proyecto, los investigadores comenzaron a notar que los celos y las infidelidades eran los principales detonantes de las llamadas que recibían. Y comenzaron a hacer preguntas, sondeos y estudios para determinar qué sentían los usuarios del servicio y por qué reaccionaban con actitudes violentas ante las dificultades y los sentimientos que experimentan.

“Los celos son una emoción construida socialmente y cuando ahondamos en las normas de la masculinidad comenzamos a entender que los hombres también son víctimas del machismo. Se les exige que sean conquistadores, que sean sexualmente activos y que venguen su honor si su pareja comete infidelidad, aunque ellos mismos sean infieles. Todas esas contradicciones juntas son predictores de la violencia”, comenta Cepeda, quien agrega que Bogotá es una de las cuatro ciudades que lideran las cifras de violencia intrafamiliar del país.

Según datos de los investigadores, el 48% de los hombres en Bogotá crecieron sin una figura paterna, el 40% experimentó violencia intrafamiliar y en el 72% de los casos los agresores eran sus mismos padres. Además, el 84% de los hombres no reconoce el amor como una emoción hacia sus padres.

“El vacío emocional y la desconexión de los vínculos emocionales de los hombres con sus hijos y sus parejas es tremendo, es una pandemia de salud mental muy grande”, advierte Cepeda.

Ese aislamiento emocional afectó mucho a Héctor Hugo Agudelo, un repartidor bogotano de 39 años, que hace unos meses tuvo que marcar el número de la Línea Calma porque se sentía totalmente agobiado. Durante la pandemia renunció a su trabajo, comenzó a pelear con su pareja a diario y la relación con su madre se deterioró mucho.

Cuando ahondamos en las normas de la masculinidad comenzamos a entender que los hombres también son víctimas del machismo"

María fernanda cepeda, líder técnica de línea calma

“Necesitaba que alguien me escuchara. En ese momento sentía que ni mi familia, ni mis amigos me daban la ayuda que necesitaba”, explica Agudelo, mientras esquivaba el tráfico intenso de la avenida El Dorado.

La soledad es mala consejera, dice Agudelo, quien recuerda que por pura casualidad vio en redes sociales el número de la línea. “No tenía esperanzas, pero marqué y me ayudaron. De verdad es algo que me cambió y es una gran ayuda en momentos de crisis. Yo lo agradezco mucho porque es algo que te ayuda a pensar mejor”, comenta en una entrevista con Noticias Telemundo.

La violencia histórica y normalizada

Colombia fue el escenario de un conflicto armado que duró 50 años y ocasionó el fallecimiento de más de 220,000 personas por el enfrentamiento constante entre las fuerzas de seguridad estatales y los grupos guerrilleros.

Aunque en 2016 se firmó un acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, el mayor grupo irregular del país, los conflictos continúan y, según cifras de la ONU, durante los nueve primeros meses de 2021 se registró el desplazamiento forzado de más de 60,700 personas. Esa cifra triplica los datos registrados durante 2020.

Bogotá no resulta ajena al flujo interno de personas que tuvieron que abandonar sus hogares por la acción de grupos delictivos o guerrillas disidentes, y muchos hombres que llaman a la Línea Calma se han visto afectados por esos conflictos.

“Nos han llamado hombres que toda su vida han estado en esa dinámica del conflicto, que crecieron en zonas rurales del país donde estaban sometidos a la violencia de las guerrillas, el reclutamiento forzado o los conflictos entre bandas armadas. Y eso les genera traumas que no saben manejar, esa es la realidad”, asevera Daniel Galeano, uno de los psicólogos del proyecto.

Diana Paola Tiria, psicóloga de Línea Calma, en Bogotá, Colombia, 27 de octubre de 2021.Albinson Linares

Aunque se trata de un proyecto de prevención, la línea ha recibido al menos 34 casos de conducta suicida. Cuando eso sucede, se activa un protocolo integral que incluye la atención psicológica en vivo del usuario que piensa quitarse la vida hasta la coordinación de la llegada de los servicios de emergencia o la policía hasta el lugar donde se encuentra esa persona.

El hombre ideal para la guerra es hegemónico con una masculinidad tradicional y violenta"

diana paola tiria, psicóloga de línea calma

“Recuerdo que un hombre me llamó y me decía que ya tenía la cuerda lista y todo preparado para suicidarse. Nos llamaba para dar su último aviso y hablar con alguien antes de hacerlo, son situaciones muy tensas y fuertes. Esa vez hablé con él como tres horas hasta que llegaron los servicios de emergencia”, explica Diana Paola Tiria, otra de las terapistas que trabajan en la línea.

Para Tiria, cada consulta es una confrontación con el patriarcado. Explica que, desafortunadamente, muchos colombianos “llevan el conflicto armado en las venas” y eso normaliza la violencia física y psicológica que muchas veces aplican contra sus familiares.

“El hombre ideal para la guerra es hegemónico con una masculinidad tradicional y violenta. Y eso nos ha hecho mucho daño en Colombia, por eso es tan importante el trabajo que hacemos aquí”, explica.

Tiria admite que, a sus 26 años, también ha sido “receptora de violencia” y eso le permite tener una mirada distinta, tanto de los usuarios que llaman como de las personas que los rodean.

Aunque muchas de las conversaciones que sostiene a diario son difíciles, no pierde las esperanzas. Cree que proyectos como la Línea Calma son una respuesta necesaria a las nuevas exigencias de la sociedad colombiana.

“Como psicóloga creo firmemente en que es posible generar procesos de cambio y acciones que generan un impacto positivo. Los hombres pueden cambiar, y tienen que hacerlo porque los necesitamos”, concluye.

El teléfono nacional para la línea estadounidense de prevención de suicidio, 1-888-628-9454 para hablar en español, da apoyo gratuito y confidencial las 24 horas del día, siete días de la semana.

En Colombia puede consultar este directorio con las líneas de atención para orientación y salud mental.