Por Erik Ortiz - NBC News
Una recopilación de datos deficiente e incompleta dificulta conocer el número total de personas recluidas en régimen de aislamiento en prisiones y cárceles de Estados Unidos. Sin embargo, un análisis pionero pretende convertirse en un punto de referencia para el seguimiento de esta práctica, como parte de un esfuerzo más amplio en el que ciudades, estados y el Gobierno federal sopesan cómo limitar su uso.
Alrededor de 122,840 personas en prisiones federales y estatales para adultos y cárceles federales y locales fueron colocadas en alojamiento restrictivo -informalmente conocido como confinamiento solitario- durante 22 horas o más en un día determinado a mediados de 2019, según un nuevo informe publicado el martes basado en los datos gubernamentales disponibles más recientes.
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Eso equivale a alrededor del 6% de la población total de prisiones y cárceles de Estados Unidos en ese momento.
El informe -elaborado por Solitary Watch, un grupo de vigilancia sin ánimo de lucro, y Unlock the Box, una campaña de defensa- se basa en cifras autodeclaradas por los estados y la Oficina de Estadísticas de Justicia del Gobierno federal, así como en una encuesta enviada a todas las cárceles estadounidenses por el Instituto Vera de Justicia, un grupo de defensa de la justicia penal sin ánimo de lucro.
La demócrata Cori Bush, cuyo estado natal, Misuri, contabilizó en un solo día casi el 12% del total de su población reclusa en régimen de aislamiento, afirmó que las conclusiones del informe ponen de manifiesto una “catástrofe”.

“Infligir el régimen de aislamiento a una persona es una lacra moral para esta nación”, afirmó. “Infligirlo a cientos de miles de personas -desproporcionadamente negros, morenos e indígenas- es un desastre. Nosotros, como funcionarios públicos, debemos actuar ahora para poner fin a esta tortura generalizada”.
La cifra global asciende a más de una de cada 20 personas encarceladas en régimen de aislamiento en Estados Unidos, señaló Jean Casella, director de Solitary Watch, quien añadió que el informe sigue siendo una imagen incompleta porque no todos los estados facilitan sus cifras de alojamiento restrictivo al Gobierno federal y las cárceles locales no suelen estar obligadas a registrar los incidentes.
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El informe tampoco incluye el uso de la reclusión en régimen de aislamiento en los centros de detención de inmigrantes ni en las instalaciones para menores, donde los datos también son limitados.
“Hasta que se desarrolle un sistema mejor y sea obligatorio, lo que vamos a tener es esta instantánea”, dijo Casella. “Y puesto que no hay penalización por no informar a la [Oficina de Estadísticas de Justicia], tenemos suerte de que tantos estados lo hagan”.
Según el informe, sólo un estado -Virginia Occidental- no facilitó cifras a la Oficina ni las hizo públicas. La División de Correccionales y Rehabilitación de Virginia Occidental no respondió a la solicitud de comentarios.
El estado con el mayor porcentaje de población reclusa en régimen de aislamiento fue Nevada, con casi el 26%, según el informe.
El Departamento Correccional de Nevada dijo en 2019 que estaba buscando alternativas a la segregación y el aislamiento de los reclusos después de reconocer un informe del Instituto Vera que encontró que las personas pasarían días o semanas adicionales retenidas mientras esperaban que se abriera una cama de población general y que las necesidades de salud mental de los reclusos no se estaban abordando adecuadamente.
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El departamento no respondió inmediatamente a las solicitudes de comentarios.
Mientras tanto, Delaware fue el único estado del informe que afirmó que no había ningún caso de aislamiento en sus prisiones.
Un portavoz del Departamento Correccional del estado atribuyó esto a la revisión de Delaware de su política de alojamiento restrictivo en 2019, y dijo que la apertura de una unidad especializada en la prisión más grande del estado está tratando a reclusos con enfermedades mentales que normalmente habrían sido recluidos en viviendas de máxima seguridad.

El personal penitenciario y las organizaciones de funcionarios de prisiones han rebatido que aislar a los reclusos puede ser una herramienta necesaria para prevenir daños graves a los reclusos o a otras personas. Pero los estudios han demostrado que también aumenta el riesgo de autolesión y suicidio y puede no ser eficaz para combatir la reincidencia.
El último informe difiere de estudios anteriores en que no se centra únicamente en los reclusos que han permanecido 15 días o más en régimen de aislamiento, sino en los que han pasado cualquier cantidad de días en una celda durante 22 horas o más.
Casella dijo que espera que el informe sirva de acicate para que los funcionarios de prisiones aíslen a los reclusos sólo en situaciones muy limitadas, como la reducción de la violencia, y sólo durante breves periodos, no días enteros.
En algunos lugares se está trabajando en ello.
Los legisladores del estado de Nevada están estudiando un proyecto de ley que abordaría el uso del confinamiento en solitario para que “sólo pueda utilizarse como último recurso, de la manera menos restrictiva y durante el periodo de tiempo más breve que sea posible de forma segura.”
El Departamento de Instituciones Penitenciarias y Rehabilitación de California se encarga actualmente de crear nuevas directrices para el confinamiento en régimen de aislamiento después de que el gobernador Gavin Newsom, demócrata, vetara el año pasado un proyecto de ley para poner fin indefinidamente al confinamiento en régimen de aislamiento por motivos de seguridad.

En la ciudad de Nueva York, el intento de prohibir el aislamiento en las cárceles parece haberse estancado debido a la resistencia de los funcionarios de prisiones, a pesar de que el Ayuntamiento cuenta con una mayoría absoluta a prueba de veto.
Entretanto, la ciudad acordó el mes pasado llegar a un acuerdo en una demanda por 53 millones de dólares interpuesta por detenidos en prisión preventiva que alegaban que se les mantenía en condiciones carcelarias similares al régimen de aislamiento.
En el ámbito federal, el presidente Joe Biden prometió acabar en gran medida con el régimen de aislamiento y emitió una orden ejecutiva hace un año con el objetivo de revisar esta práctica, pero un análisis de NBC News, cadena hermana de Noticias Telemundo, reveló que su uso no hizo más que aumentar en los meses posteriores.
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En febrero, un informe del Departamento de Justicia indicaba que un grupo de trabajo formado por altos funcionarios de prisiones federales estaba examinando el uso del régimen de aislamiento e “investigando activamente” por qué había aumentado en los últimos años el número de presos recluidos en régimen de aislamiento.
La Oficina Federal de Prisiones está “adoptando las medidas necesarias a corto y largo plazo para abordar cuidadosamente esta cuestión, y confiamos en la capacidad [de la directora de la Oficina de Prisiones, Colette Peters] para cumplir eficazmente los objetivos de la Orden Ejecutiva del Presidente”, declaró un portavoz del Departamento de Justicia.
Como mínimo, dijo Casella, el Gobierno federal puede mejorar su proceso general de recopilación de datos.
“Las prisiones y las cárceles son quizás las instituciones gubernamentales más resistentes al cambio que tenemos en este país”, dijo, “por lo que introducir cualquier tipo de cambio será un proceso largo y arduo.”
