Por Erika Edwards —NBC News
Nuevos medicamentos experimentales diseñados para reducir niveles peligrosos de colesterol demostraron ser seguros y eficaces en dos investigaciones innovadoras presentadas el domingo durante una reunión anual de la Asociación Estadounidense del Corazón.
Ambos fármacos son para personas que nacen con una predisposición genética al colesterol alto. Y es que, si bien los medicamentos como las estatinas, así como la dieta y el ejercicio, pueden ayudar a estas personas a controlar el colesterol, no pueden cambiar la causa genética subyacente.
Los dos nuevos enfoques funcionan de diferentes maneras, pero con una misión singular: trabajan con los genes responsables del aumento del colesterol para cambiar la trayectoria del riesgo de una persona de sufrir un ataque cardíaco y un derrame cerebral.
Ninguno de los tratamientos se había probado antes en humanos. Y ambos necesitarán años de investigación adicional antes de que la Administración de Medicamentos y Alimentos considere su aprobación. Aún así, los expertos dijeron estar impresionados con los resultados.
"La única manera de describir esto es como revolucionaria", afirmó el doctor Hugh Cassiere, director de servicios de cuidados críticos del Hospital Universitario South Shore, del Instituto Cardiovascular Northwell en Nueva York. Cassiere no participó en ninguno de los estudios.
Un pequeño cambio en un gen
Uno de los tratamientos, de Verve Therapeutics, con sede en Boston, utiliza un enfoque de edición de genes llamado edición de bases. Se trata de una infusión intravenosa de un fármaco que se dirige al gen PCSK9, el cual desempeña un papel decisivo en la producción de LDL, a menudo llamado colesterol “malo”.
Cuando el fármaco se concentra en PCSK9, realiza un pequeño cambio en el gen. El efecto es similar al de un borrador permanente, que elimina su capacidad de aumentar el colesterol, explicó el doctor Sekar Kathiresan, cofundador y director ejecutivo de Verve.
En teoría, el tratamiento, de una sola aplicación, debería durar toda la vida. Pero hasta ahora los pacientes sólo han sido seguidos durante seis meses.
El estudio preliminar de Verve, que se presentó el domingo, tenía como objetivo probar la seguridad del fármaco. Participaron diez pacientes. La mayoría recibió dosis que no produjeron una diferencia mensurable en sus niveles de LDL, o colesterol malo, pero que resultaron ser seguras.
Sin embargo, a tres pacientes se les administraron dosis más altas y sus niveles de colesterol LDL se redujeron a más de la mitad. Se necesitarán estudios adicionales para garantizar que el tratamiento siga siendo seguro, sin efectos secundarios inesperados y eficaz.
La investigación de Verve se limitó a personas con una condición genética llamada hipercolesterolemia familiar heterocigótica, en la que los niveles de colesterol están por las nubes desde el nacimiento. Muchas personas afectadas sufren ataques cardíacos a edades tempranas, entre los 30 y los 40 años.
Kathiresan, un cardiólogo que anteriormente trabajó en el Hospital General de Massachusetts y fue profesor de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard, ha centrado durante mucho tiempo su investigación en comprender por qué algunas personas sufren ataques cardíacos a edades tempranas y por qué otras no.
El médico tiene fuertes antecedentes familiares de colesterol alto. En 2012, su hermano murió de un infarto a los 40 años. Fue entonces cuando Kathiresan decidió “intentar desarrollar una terapia que pudiera evitar tragedias como la que pasó en mi familia”.
No está claro si el enfoque tendrá un impacto mensurable en el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular; eso aún está por verse en estudios futuros. Sin embargo, los expertos siguen siendo optimistas sobre la tecnología.
"Si bien se necesitan estudios más amplios y a más largo plazo para evaluar tanto la eficacia, como la durabilidad y la seguridad, este debería ser el comienzo de una nueva era de tratamiento de genes para abordar enfermedades cardiovasculares", indicó el doctor Sahil Parikh, director de servicios endovasculares en el centro médico Irving de la Universidad de Columbia en Nueva York. Parikh no participó en la investigación de Verve.
Atacando al mensajero
El domingo también se presentaron los resultados de una segunda terapia novedosa.
Los resultados, aunque tempranos, ofrecen una visión prometedora de lo que podría ser el primer tratamiento para un tipo de colesterol particularmente peligroso llamado lipoproteína (a).
Las personas con niveles altos de Lp(a) tienen un riesgo extremadamente alto de que se acumulen grasas y colesterol en las arterias. Esto se debe a que la Lp(a) se adhiere al colesterol LDL, lo que hace que esas partículas de LDL sean aún más pegajosas y más propensas a causar placa.
Es como agregar pegamento a la cinta adhesiva. Y es puramente genético, lo que significa que las personas nacen con este riesgo elevado. La dieta y el ejercicio no tienen ningún impacto sobre los niveles de Lp(a).
“Es esencialmente intratable”, afirmó el autor del estudio, el doctor Steven Nissen, director académico del Instituto del Corazón, Vascular y Torácico de la Clínica Cleveland. “La única manera de atacar ese factor de riesgo genético es encontrar una manera de interferir con el producto del gen”.
Nissen y sus colegas utilizaron un enfoque novedoso para corregir la forma en que actúa ese gen. Usaron un fármaco llamado lepodisirán, que se dirige al ARNm. Si esto le suena familiar, debería serlo: la mayoría de las vacunas contra el Covid utilizan ARNm para incitar al cuerpo a producir un anticuerpo contra el SARS-CoV-2.
En este caso, el ARNm le indica al cuerpo que produzca Lp(a). Y el medicamento evita que esto suceda, esencialmente atacando al mensajero.
El estudio de Nissen estaba destinado a probar la seguridad del lepodisirán. Era pequeño, e incluía sólo a 48 adultos en Estados Unidos y Singapur. Todos tenían niveles muy altos de Lp(a). En general, se encontró que el medicamento era seguro y no presentaba efectos secundarios importantes, afirmó Nissen.
Pero también redujo drásticamente sus niveles de Lp(a). El estudio encontró que una sola inyección de lepodisiran redujo la Lp(a) en más del 94% durante casi un año.
Los resultados del estudio, patrocinado por la farmacéutica Eli Lilly, se publicaron el domingo en el Journal of the American Medical Association.
“Esto realmente ofrece muchas esperanzas a los pacientes con lipoproteína(a) elevada”, afirmó Nissen. “Estamos trabajando lo más rápido que podemos porque hay pacientes que mueren todos los días a causa de este trastorno. No hemos podido tratarlo y necesitamos cambiar eso”.
Hasta 64 millones de estadounidenses tienen niveles elevados de Lp(a), la mayoría de ellos son de ascendencia africana y del sur de Asia.
Es fundamental realizar más investigaciones. Una cuestión importante de cara al futuro es si la reducción de la Lp(a) realmente reduce los riesgos cardíacos.