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Detectan un cambio en las corrientes del Atlántico que puede tener consecuencias catastróficas en la Tierra

“Estamos pinchando a una bestia”, explica un experto, “pero realmente no sabemos qué reacción causaremos”. Las posibles consecuencias de estos cambios podrían hacer palidecer las películas de desastres naturales.

El sistema de corrientes del océano Atlántico, un motor del clima en el hemisferio norte, podría debilitarse hasta tal punto que desencadenara cambios catastróficos a nivel mundial, según afirma un estudio científico publicado este jueves.

La Circulación de Reversión Meridional del Atlántico (AMOC, por su sigla en inglés) es un gran sistema de corrientes oceánicas que transporta agua cálida desde los trópicos hacia el Atlántico norte.

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Los modelos climáticos han demostrado que el AMOC está en su punto más débil en más de 1,000 años. Sin embargo, se desconoce si esto se debe a un cambio en la circulación de las corrientes o si está relacionado con la pérdida de estabilidad.

El estudio, publicado en la revista Nature Climate Change, afirma que la diferencia es crucial.

“La pérdida de estabilidad dinámica implicaría que el AMOC se ha acercado a su umbral crítico, más allá del cual podría ocurrir una transición sustancial. En la práctica, probablemente sea irreversible y genere una dinámica más débil”, dijo Niklas Boers, investigador del Instituto Potstdam para la Investigación del Impacto Climático y autor del estudio.

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Si el sistema cambia de manera significativa las consecuencias serían nefastas, y podrían incluir un aumento más rápido del nivel del mar en la costa Este de Estados Unidos y en Europa, por ejemplo, además de huracanes más fuertes en el sureste de Estados Unidos.

Alex Hall, director del Centro de Ciencia del Clima de la Universidad de California en Los Ángeles, que no participó en el estudio, le dijo al diario  The New York Times que aunque los hallazgos no indican que el colapso de ese sistema oceánico sea inminente, son un recordatorio de los riesgos de interferir con las corrientes.

“Estamos pinchando a una bestia”, dijo, “pero realmente no sabemos qué reacción causaremos”.

Sequía en el lago Powell, cerca de Page, Arizona, julio de 2021.AP

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Estudiar los sistemas oceánicos es difícil por muchas razones. Uno de los desafíos es que solo existe una Tierra, dijo Andrew Pershing, director de ciencia climática en Climate Central, una organización de científicos y periodistas enfocada en el cambio climático.

En consecuencia, los investigadores no pueden comparar fácilmente dos océanos: un océano con los efectos del calentamiento global causado por el aumento de dióxido de carbono en la atmósfera y otro que no haya tenido que lidiar con ese problema.

Al ser consultado por The New York Times, Pershing elogió las soluciones analíticas que los científicos idearon para estudiar la maraña de corrientes que atraviesan el océano. “Ese trabajo es fascinante", dijo, "el gran desafío es, ¿qué hacemos con esa información?”.

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Al analizar la temperatura de la superficie del mar y los patrones de salinidad del océano Atlántico, la investigación dice que es probable que el debilitamiento experimentado durante el siglo pasado esté asociado con una pérdida de estabilidad.

“Los hallazgos respaldan la evaluación de que la disminución del AMOC no es solo una fluctuación o una respuesta lineal al aumento de las temperaturas, sino que probablemente signifique el acercamiento a un umbral crítico más allá del cual el sistema de circulación podría colapsar”, dijo Boers.

El colapso del AMOC aumentaría el enfriamiento del hemisferio norte, el nivel del mar en el Atlántico se incrementaría, además podría generarse una caída general de las precipitaciones en Europa y América del Norte y un cambio en los monzones en América del Sur y África, dijo la Oficina Meteorológica de Gran Bretaña.

Otros modelos climáticos han dicho que el AMOC se debilitará durante el próximo siglo, pero que es poco probable que se produzca un colapso antes de 2100.

Con información de NBC News y The New York Times