Más migrantes de China emprenden el peligroso viaje a la frontera estadounidense en busca de asilo

En medio de la crisis económica en el gigante asiático, un creciente número de emigrantes de ese país recorre una ruta relativamente nueva y peligrosa hacia Estados Unidos, que se ha hecho cada vez más popular con la ayuda de las redes sociales.

Por Elliot Spagat y Didi Tang - The Associated Press

El joven chino parecía perdido y agotado cuando los agentes de la Patrulla Fronteriza lo dejaron en una estación de tránsito. Deng Guangsen, de 28 años, había pasado los dos últimos meses viajando a San Diego desde la provincia meridional china de Guangdong. En su recorrido cruzó siete países en avión, autobús y a pie, incluyendo la peligrosa selva del Tapón del Darién en Panamá.

"No siento nada", dijo Deng en un parqueo de San Diego, mientras insistía en utilizar el inglés entrecortado que aprendió de las películas de Harry Potter. "No tengo hermano, ni hermana. No tengo a nadie".

Deng es parte de un creciente flujo de migrantes chinos hacia Estados Unidos que recorren una ruta relativamente nueva y peligrosa, que se ha hecho cada vez más popular con la ayuda de las redes sociales. Los chinos constituyeron la cuarta nacionalidad más numerosa, después de venezolanos, ecuatorianos y haitianos, en cruzar la selva del Darién durante los nueve primeros meses de este año, según las autoridades de inmigración panameñas.

Deng Guangsen hace una mueca de dolor al hablar de su viaje desde China hasta la frontera de México con Estados Unidos.
Deng Guangsen hace una mueca de dolor al hablar de su viaje desde China hasta la frontera de México con Estados Unidos. Associated Press

Huyendo de la represión y la crisis

Los solicitantes de asilo provenientes de China que hablaron con The Associated Press afirman que están buscando escapar de un clima político cada vez más represivo y de unas perspectivas económicas sombrías en la nación asiática.

Ellos son también reflejo de una presencia más amplia de migrantes en la frontera entre Estados Unidos y México, entre los que están asiáticos, suramericanos y africanos, que hicieron de septiembre el segundo mes con más cruces irregulares.

La pandemia y las políticas para enfrentar el COVID-19 en China, que incluían estrictos controles fronterizos, frenaron temporalmente el éxodo, que aumentó drásticamente en 2018, cuando el presidente, Xi Jinping, modificó la Constitución para eliminar el límite del mandato presidencial. Ahora la emigración ha vuelto a tomar fuerza, en un momento en que la economía china luchando por recuperarse y hay un alto desempleo juvenil. Las Naciones Unidas han proyectado que China perderá 310,000 personas por la emigración este año, en comparación con 120,000 en 2012.

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El fenómeno ha recibido el nombre de runxue, o el estudio de la huida. El término comenzó como una forma de eludir la censura, utilizando una letra cuya pronunciación se parece a la palabra inglesa run (correr) pero que realmente significa "humedecer". Ahora es un meme de internet.

"Esta oleada de emigración refleja la desesperación sobre China", afirmó Cai Xia, redactor jefe del sitio de comentarios en línea de Yibao y antiguo profesor de la Escuela Central del Partido Comunista Chino, en Beijing.

"Han perdido la esperanza en el futuro de su país", afirmó Cai, quien ahora vive en Estados Unidos. "Entre ellos ves a personas educadas y sin educación, a trabajadores de cuello blanco, propietarios de pequeñas empresas y a quienes pertenecen a familias acomodadas".

Los que no pueden conseguir una visa están encontrando otras formas de huir de la nación más poblada del mundo. Muchos se presentan en la frontera entre Estados Unidos y México para solicitar asilo. La Patrulla Fronteriza realizó 22,187 detenciones de ciudadanos chinos que cruzaron ilegalmente la frontera desde México entre enero y septiembre, casi 13 veces más que en el mismo periodo de 2022.

Las detenciones de chinos alcanzaron llegaron a un máximo de 4,010 en septiembre, 70% más que en agosto, lo que los convirtió en la novena nacionalidad con presencia en la frontera estadounidense y la más alta sin contar a personas originarias de México, Centroamérica y Suramérica. La gran mayoría de ellos eran adultos solteros.

La ruta más popular hacia Estados Unidos para los chinos es Ecuador, que no les exige visa. Los emigrantes chinos se unen allí a los latinoamericanos para caminar hacia el norte a través del antaño impenetrable Darién y atravesar varios países centroamericanos antes de llegar a la frontera estadounidense. El viaje es tan conocido que ya tiene nombre en "chino": zouxian (camina la línea).

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El número mensual de emigrantes chinos que cruzan la selva del Darién ha ido aumentando gradualmente, de 913 en enero a 2,588 en septiembre. En los primeros nueve meses de este año, las autoridades de inmigración panameñas registraron 15,567 ciudadanos chinos que cruzaron el Darién. En comparación, 2,005 chinos atravesaron la selva en 2022, y sólo 376, de 2010 a 2021.

Dos hombres procedentes de China descansan en la cerca que divide México de Estados Unidos el 24 de octubre de 2023.
Dos hombres procedentes de China descansan en la cerca que divide México de Estados Unidos el 24 de octubre de 2023. Associated Press

Una red de ayuda para los viajes

Plataformas sociales de videos cortos y las aplicaciones de mensajería no sólo ofrecen videos sobre el terreno, sino también instrucciones paso a paso desde China hasta Estados Unidos, con consejos sobre qué llevar en la maleta, dónde encontrar guías, cómo sobrevivir en la selva, en qué hoteles alojarse, cuánto entregar en sobornos a la policía en los distintos países y qué hacer al encontrarse con funcionarios de inmigración estadounidenses.

Las aplicaciones de traducción permiten a los emigrantes navegar por Centroamérica por su cuenta, aunque no hablen español o inglés. Los viajes pueden costar entre miles y decenas de miles de dólares, que a veces son pagados con ahorros familiares o incluso préstamos en internet.

La situación es muy distinta a la de los días en que los ciudadanos chinos pagaban a contrabandistas, conocidos como "cabezas de serpiente", y viajaban en grupo.

Con más recursos financieros, Xi Yan, de 46 años, y su hija Song Siming, de 24, no recorrieron la ruta de Ecuador a México, sino que volaron a México vía Europa. Con la ayuda de un guía local, las dos mujeres cruzaron la frontera de Mexicali hacia Estados Unidos en abril.

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"La tasa de desempleo es muy alta. La gente no encuentra trabajo", afirmó Xi Yan, quien es escritora. "Los propietarios de pequeñas empresas no pueden mantener sus negocios".

En busca de libertad

Xi Yan dijo que decidió abandonar China en marzo, cuando viajó a la ciudad meridional de Foshan para ver a su madre, pero tuvo que marcharse al día siguiente cuando agentes de la seguridad del Estado y policías acosaron a su hermano y le dijeron que su hermana no podía entrar en la ciudad.

Se dio cuenta de que seguía en la lista negra del Estado, seis años después de ser detenida por reunirse en un lugar junto al mar para recordar a Liu Xiaobo, premio Nobel de la Paz que murió en una prisión china. En 2015, fue encerrada durante 25 días por una publicación en internet en el que recordaba a las víctimas de la masacre de Tiananmen de 1989.

Su hija, Song, aceptó marcharse con ella. La joven, que es graduada universitaria, tuvo dificultades para encontrar trabajo en China y se deprimió, relató su madre.

A pesar de las dificultades para sobrevivir en Estados Unidos, Xi Yan dijo que el viaje había merecido la pena.

"Tenemos libertad", afirmó. "Antes me ponía nerviosa cuando veía un auto de la policía. Ahora ya no tengo que preocuparme".

Los migrantes que esperan entrar en Estados Unidos por San Diego esperan a que los agentes los recojan en una zona entre los dos muros fronterizos o en remotas montañas, al este de la ciudad, que están cubiertas de arbustos y grandes rocas.

Un hombre procedente de China recibe un pozuelo de cereal mientras espera para ser procesado en la frontera entre México y Estados Unidos,, el 24 de octubre de 2023.
Un hombre procedente de China recibe un pozuelo de cereal mientras espera para ser procesado en la frontera entre México y Estados Unidos,, el 24 de octubre de 2023. Associated Press

Muchos migrantes son puestos en libertad después de que se les entrega una fecha de juicio en la ciudad más cercanas a su destino final, y quedan sumidos en un sistema de inmigración atascado que tarda años en decidir los casos. Los migrantes chinos tuvieron una tasa de concesión de asilo de 33% en el año fiscal de 2022, frente al 46% para todas las nacionalidades, según el Transactional Records Access Clearinghouse, de la Universidad de Syracuse.

Caridades Católicas de San Diego utiliza hoteles para proporcionar refugio a los migrantes, incluidos 1,223 de China en septiembre. La estancia media en los albergues es de un día y medio para todas las nacionalidades. Para los chinos, es menos de un día.

"Los dejan por la mañana. Por la tarde buscan reunirse con sus familias. Van a Nueva York, Chicago, van hacia muchos lugares", explicó Vino Pajanor, director ejecutivo del grupo. "No quieren estar en un refugio".

En septiembre, el 98% de las detenciones de chinos en la frontera estadounidense tuvo lugar en la zona de San Diego. En la parada de tránsito, los migrantes cargan teléfonos, comen algo, revisan montones de ropa gratuita y reciben consejos de viaje.

Carteles en baños portátiles y en cabinas de información, así como los anuncios en altoparlantes hechos por un voluntario sobre buses gratuitos al aeropuerto, son traducidos a varios idiomas, incluido el mandarín. Los taxistas ofrecen viajes a Los Ángeles.

Muchos migrantes que hablaron con The Associated Press no dieron sus nombres completos por temores a que sus casos salieran a la luz pública. Algunos dijeron que habían venido por motivos económicos y que habían pagado entre 300,000 y 400,000 yuanes (entre 41,000 y 56,000 dólares) por el viaje.

Crece la cifra de migrantes desde China

En las últimas semanas, los migrantes chinos han llenado campamentos improvisados en el desierto de California a la espera de entregarse a las autoridades estadounidenses para solicitar asilo.

Cerca de la pequeña ciudad de Jacumba, cientos de personas se protegían a la sombra de un tramo del muro fronterizo y bajo lonas. Otros intentan dormir sobre grandes rocas o bajo los pocos árboles en la zona. Pequeñas hogueras los mantenían calientes durante la noche. Sin comida ni agua corriente, los migrantes dependen de voluntarios que les entreguen agua embotellada, avena caliente y sándwiches de mantequilla de cacahuete y mermelada.

Chen Yixiao relató que había realizado un viaje duro para llegar a Estados Unidos. Afirmó que la vida se había vuelto difícil en su país, ya que algunos emigrantes tenían problemas con el Gobierno y otros fracasaban en sus negocios.

Un grupo de personas procedente de China camina a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos, el 24 de octubre de 2023.
Un grupo de personas procedente de China camina a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos, el 24 de octubre de 2023. Associated Press

"Estoy muy contento de estar ahora en Estados Unidos. Este es el país de mis sueños", dijo Chen, quien planeaba reunirse con sus parientes en Nueva York y encontrar trabajo.

En la estación de tránsito de San Diego, Deng planeaba dirigirse a Monterey Park, un suburbio de Los Ángeles que llegó a ser conocido como el Pequeño Taipei en la década de 1980. Deng explicó que tenía un trabajo en Guangdong que le obligaba a conducir motocicletas, lo que le parecía peligroso. Mientras permanecía en la estación de tránsito, sentado en una curva con su pequeña mochila, varios africanos se acercaron para hacerle preguntas. Les dijo que había llegado a Estados Unidos con 880 dólares en los bolsillos.

Como no facilitó a la Patrulla Fronteriza una dirección en Estados Unidos, un agente programó para él una audiencia inicial ante un tribunal de inmigración en Nueva York en febrero. Deng utilizó sus escasos ahorros para un vuelo de ida a Nueva York. Acabó, junto con otros miles de inmigrantes, en una tienda de campaña en Randall’s Island, sin saber cuál va a ser su siguiente paso.