Por Ken Dilanian, Tom Winter, Jonathan Dienst y Rebecca Shabad - NBC News
El Departamento de Justicia y el del Tesoro anunciaron el miércoles medidas contra lo que, según el Gobierno del demócrata Joe Biden, son intentos del régimen ruso de Vladimir Putin de manipular la opinión pública estadounidense antes de la elección de noviembre.
El fiscal general, Merrick Garland, informó de que el Departamento de Estado también emprenderá acciones. El Departamento de Justicia anunció además una acusación en el Distrito Sur de Nueva York a dos empleados de la red de medios de comunicación RT, respaldada por Rusia, por conspirar para cometer blanqueo de dinero y violar la Ley de Registro de Agentes Extranjeros.

“Esa ley se promulgó hace casi un siglo para garantizar que el pueblo estadounidense esté informado cuando una potencia extranjera participa en actividades políticas o trata de influir en el discurso público”, dijo Garland en un acto público. “El pueblo tiene derecho a saber cuándo una potencia extranjera intenta explotar el libre intercambio de ideas de nuestro país para enviar propaganda”.
Garland dijo que los acusados pusieron en marcha un plan de casi 10 millones de dólares para financiar y dirigir una empresa con sede en Tennessee para difundir contenidos favorables al régimen ruso. La empresa contrató a influencers en las redes sociales en Estados Unidos para que compartieran ese contenido. La información era “a menudo coherente con el interés ruso en amplificar las divisiones internas de Estados Unidos para debilitar su oposición a los intereses rusos, en particular su guerra en curso en Ucrania”, dijo.
“La compañía nunca reveló a los influencers o a sus millones de seguidores sus vínculos con RT y Rusia. En su lugar, los acusados y la empresa afirmaron que la empresa estaba patrocinada por un inversor privado, pero ese inversor era un personaje ficticio”, dijo.
El fiscal general indicó que la investigación sigue en curso y que el Departamento de Justicia se ha incautado de 32 dominios de internet que Rusia ha utilizado para influir en las elecciones.
Antes de las declaraciones de Garland, el Departamento del Tesoro anunció que su Oficina de Control de Activos Extranjeros designó a 10 personas y dos entidades en una “respuesta coordinada del Gobierno a los esfuerzos de influencia malvada de Rusia dirigidos a las elecciones presidenciales estadounidenses de 2024”.
El Departamento del Tesoro dijo que, a principios de 2024, más allá de usar herramientas como deep fakes de inteligencia artificial y desinformación, los ejecutivos de RT “comenzaron un esfuerzo aún más nefasto para reclutar de manera encubierta a influencers estadounidenses en apoyo de su malvada campaña de influencia”.
En virtud de las nuevas medidas, todos los bienes e intereses en bienes de las personas designadas que se encuentren en Estados Unidos o en posesión o control de estadounidenses quedan bloqueados y deben ser comunicados a la Oficina de Control de Activos Extranjeros, dijo el Departamento del Tesoro.

Las agencias de inteligencia habían determinado previamente que Rusia pretende interferir en las elecciones de 2024, y señalaron a RT como fuente de propaganda y desinformación, exigiéndole que se registre como agente extranjero.
La redactora jefe de RT, Margarita Simonyan, “mantiene estrechos vínculos con altos oficiales rusos” y ha declarado públicamente que “Rusia establece requisitos de audiencia y calificación para RT y, ‘como RT recibe presupuesto del Estado, debe cumplir tareas encomendadas por el Estado”, según un informe de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI, en inglés) publicado en 2017, tras los esfuerzos de Rusia en las elecciones de 2016.
La ODNI dijo en julio que Rusia está tratando de influir en las elecciones estadounidenses para socavar el apoyo a la candidata presidencial demócrata, la vicepresidenta, Kamala Harris, y el apoyo del público estadounidense a los envíos de armas a Ucrania.
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Múltiples investigaciones estadounidenses, entre ellas la del equipo dirigido por el entonces fiscal especial Robert Mueller, concluyeron que Rusia interfirió en las elecciones presidenciales de 2016. Las indagaciones determinaron que los esfuerzos tenían como objetivo ayudar a Donald Trump, tanto entonces como ahora candidato republicano a la presidencia, a ganar las elecciones frente a la entonces candidata demócrata Hillary Clinton.
En febrero, el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, dijo en el programa Meet the Press de NBC que el Gobierno de Biden tenía “preocupaciones” sobre la posible injerencia rusa en el ciclo electoral de 2024.
“No se trata de política”, dijo, “se trata de seguridad nacional. Se trata de un país extranjero, un adversario extranjero, que busca manipular la política y la democracia de Estados Unidos”.
NBC News informó ese mes que funcionarios estadounidenses y expertos cibernéticos afirmaron que Rusia ya estaba difundiendo desinformación mediante bots y cuentas falsas en internet para perjudicar al presidente, Joe Biden, mientras se postulaba a la reelección, y a otros candidatos demócratas.

Los medios rusos también ayudaron a difundir desinformación sobre las elecciones de 2020, pero su impacto fue opacado por los esfuerzos de Trump para socavar él mismo las elecciones de 2020.
Trump trató de afectar las elecciones de 2020 con falsas afirmaciones de fraude electoral masivo, un esfuerzo que culminó con el ataque del 6 de enero en el Capitolio de Estados Unidos.
“Nada de lo que Rusia o Irán o China puedan decir es ni de lejos tan descabellado como lo que el presidente está diciendo”, dijo Clint Watts, un exagente del FBI que rastrea la desinformación extranjera, en 2020. “No podemos decir esta vez que Rusia, Irán o China interfirieron de manera significativa. No necesitan escribir noticias falsas esta vez: estamos haciendo un montón de noticias falsas por nuestra cuenta”.
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Poco después de las elecciones de 2020 quedó claro que las afirmaciones de Trump eran falsas y que había perdido ante Biden, pero Trump -ahora candidato republicano para 2024- aún no ha reconocido su derrota, a pesar de que muchos acusados del 6 de enero han dicho a los tribunales que lamentan haber sido tan crédulos como para caer en las falsas afirmaciones de Trump.
Trump se enfrenta a cuatro cargos federales por delitos graves que se relacionan específicamente con sus esfuerzos por anular las elecciones de 2020, con un gran jurado federal que presentó una acusación que alega que mintió a sabiendas sobre las elecciones de 2020 mediante la difusión de afirmaciones que “no tenían fundamento, eran objetivamente irrazonables y cambiaban constantemente”. Trump ha indicado que sus abogados se encargarán de declararlo no culpable durante una audiencia sobre el caso que se celebrará el jueves.
