Por Adrian Sainz - The Associated Press
MEMPHIS, Tenn. — La cantante y compositora Lisa Marie Presley, hija de la leyenda del rock Elvis Presley, fue recordada el domingo durante un servicio fúnebre como una madre cariñosa y "un alma vieja", que soportó la tragedia pero se dedicó con empeño a proteger el legado de su padre.
Más de 1,000 personas se reunieron en el jardín frontal de Graceland, la mansión en la que vivía Elvis en Memphis (Tennessee), en una mañana gris y fría para llorar la muerte y recordar la vida de Lisa Marie, que falleció el 12 de enero a los 54 años en un hospital cercano a Los Ángeles.

Muchos de los que acudieron sostenían flores en sus manos mientras esperaban el inicio del servicio bajo los altos árboles del césped de Graceland. La casa es propiedad de Lisa Marie Presley y se ha convertido en un museo y atracción turística que cientos de miles de fans visitan cada año para celebrar la vida y la música de Elvis, fallecido en 1977 a los 42 años.
El servicio comenzó con el canto de Amazing Grace por Jason Clark & The Tennessee Mass Choir.
"Nos gustaría expresar nuestra más sincera gratitud por el amor, la compasión y el apoyo que han mostrado a nuestra familia durante este difícil momento", manifestó la familia Presley en un mensaje escrito en el programa del servicio. “Siempre os estaremos agradecidos”.

Durante el acto hablaron la madre de Lisa Marie, la actriz Priscilla Presley; Sarah Ferguson, la duquesa de York; Jerry Schilling, amigo íntimo de Elvis y antiguo mánager de Lisa Presley; y el ex alcalde de Memphis A C Wharton, que llamó a los padres de Lisa Marie la pareja real de Memphis.
Con voz suave, Priscilla Presley leyó un poema de una de las tres hijas de Lisa Marie, Harper Vivienne Ann Lockwood, titulado “El alma vieja”, en el que llamó a su madre “un icono, un modelo a seguir, una superheroína para mucha gente en todo el mundo”.
“En 1968 llegó a nuestro mundo, nació cansada, frágil, pero fuerte. Era delicada, pero estaba llena de vida”, leyó Priscilla Presley. “Ella siempre supo que no estaría aquí demasiado tiempo. Pasó la infancia, con un destello de sus ojos verdes. Luego formó su propia familia”.

Tras leer el poema, aseguró: “Nuestro corazón está roto. Lisa, todos te queremos”.
La música fue parte fundamental del funeral. Billy Corgan, vocalista de The Smashing Pumpkins, tocó la guitarra acústica y cantó “To Sheila”; Alanis Morissette cantó “Rest”; Axl Rose, de Guns N’ Roses, tocó el piano y cantó “November Rain”; y The Blackwood Brothers Quartet, uno de los grupos pioneros de la música gospel, interpretó dos canciones.
Tras el servicio, Presley fue enterrada junto a su hijo Benjamin Keough, fallecido en 2020 a los 27 años, sus abuelos y bisabuela.
El camino hacia la tumba estaba decorado con coronas y ramos de flores rojas, blancas, amarillas y rosas. Muchos caminaron lentamente junto al féretro con lágrimas en los ojos, deteniéndose para presentar sus respetos.

Jordan Clark, de 25 años, viajó desde Mobile, Alabama, para asistir al servicio. Calificó la ceremonia de especial y conmovedora. En su opinión, Lisa Marie “pasó por muchas cosas” en su vida y comparó el servicio con el momento en que murió Elvis, cuando “vino gente de todas partes”.
“Ella nació en el público, nació en la fama. Eso es duro para algunas personas”, aseguró Clark. “Lo manejó como una campeona. Creo”.
Lisa Marie tenía 9 años cuando su padre murió. La familia vivía en Graceland y ella siempre recordaba que él le dio un último beso de buenas noches la noche que falleció.
Tras la muerte de su padre, se convirtió en la única heredera del Elvis Presley Trust, que -junto con Elvis Presley Enterprises- gestionó Graceland y otros activos hasta que vendió su participación mayoritaria en 2005. Mantuvo la propiedad de la mansión, los 13 acres que la rodean y los objetos del interior de la casa.

Un representante de Elvis Presley Enterprises explicó a la agencia de noticias The Associated Press que la mansión está en un fideicomiso que beneficiará a los hijos de Lisa Marie. Junto a Harper, le sobreviven otras dos hijas: Riley Keough y Finley Aaron Love Lockwood.
Riley Keough, que también se dedica al mundo de la interpretación, no habló durante el funeral. Pero su marido, Ben Smith-Petersen, leyó un comunicado en el que Keough recordó a su madre llevándola a tomar helado, trayéndole juegos de té de Cracker Barrel y dejándole notas en la fiambrera.
“Gracias por darme fuerza, mi corazón, mi empatía, mi coraje, mi sentido del humor, mis modales, mi temperamento, mi salvajismo, mi tenacidad”, expresó Riley Keough en el comunicado. “Soy un producto de tu corazón”.
