Por Daniel Arkin - NBC News
Sarah Beckstrom, la guardia nacional de West Virginia que murió a causa de sus heridas tras un tiroteo cerca de la Casa Blanca este miércoles, sentía un gran interés por la justicia penal y soñaba con convertirse algún día en agente del FBI, según un exnovio.
Beckstrom, de 20 años, creía que su servicio en la policía militar “le abriría las puertas a una carrera en el FBI y le ayudaría a largo plazo”, dijo Adam Carr, quien afirmó que mantenían una buena relación luego de romper en octubre tras pasar seis años juntos.
El presidente, Donald Trump, anunció la muerte de Beckstrom durante una llamada telefónica con las tropas el Día de Acción de Gracias. La describió como “una persona joven, magnífica y muy respetada”, y añadió: “Ella nos está mirando desde arriba en este momento”.
El otro miembro de la Guardia Nacional herido en el tiroteo del miércoles ha sido identificado como el sargento de la Fuerza Aérea Andrew Wolfe, de 24 años. Trump dijo que Wolfe estaba en “muy mal estado” y “luchaba por su vida”.
El presunto autor de los disparos, un ciudadano afgano identificado como Rahmanullah Lakanwal, se enfrenta a un cargo de asesinato en primer grado, según anunció el viernes la fiscal federal Jeanine Pirro, además de tres cargos de agresión armada con intención de matar y a un cargo de posesión de un arma de fuego durante un delito violento. Según la CIA, Lakanwal trabajó con las fuerzas estadounidenses durante la guerra de Afganistán.
Carr, de 20 años, que empezó a salir con Beckstrom en el instituto, la recordaba como “una de las personas más indulgentes” que había conocido. “Ni siquiera tenía que conocerte para hacer cualquier cosa por ti“, dijo en una entrevista con NBC News el viernes.

A Beckstrom le encantaba explorar la naturaleza, dijo. En fotos compartidas con NBC News se puede ver a Beckstrom cazando ciervos, asando malvaviscos en el jardín y posando feliz con el perro del hermano de Carr, un pastor holandés llamado Major.
Beckstrom se alistó en la Guardia Nacional el 26 de junio de 2023. Fue asignada a la Compañía 863 de la Policía Militar y se trasladó Washington D. C. en agosto, cuando Trump ordenó el envío de tropas a la capital como parte de una operación federal.
Carr dijo que Beckstrom inicialmente no quería ir a la capital porque le preocupaba sentirse sola lejos de casa. “Lo odiaba, lloraba por eso”, dijo. Pero con el tiempo, llegó a disfrutar y se unió a otras tropas. Sus compañeros la apodaron Becky”, dijo.
En su tiempo libre visitaba monumentos y museos, tomando fotos y empapándose de la historia de la capital. Le interesaba especialmente el Museo Memorial del Holocausto, dijo Carr.
Tenía la opción de regresar antes a West Virginia, añadió, pero decidió quedarse en D.C. El servicio de Beckstrom fue elogiado por funcionarios federales y estatales después de que Trump anunciara que había fallecido a causa de sus heridas.

“Sarah sirvió con valentía, una determinación extraordinaria y un sentido inquebrantable del deber a su estado y nación. Respondió a la llamada del servicio, dio un paso al frente de buena gana y llevó a cabo su misión con la fuerza y el carácter que definen lo mejor de la Guardia Nacional”, dijo el gobernador de West Virginia, Patrick Morrisey, en una publicación en la red social X.
El coronel Larry Doane, comandante de la fuerza operativa conjunta de la Guardia Nacional de Washington D. C., elogió a Beckstrom como “heroína” y lamentó la “devastadora pérdida”.
Gary Beckstrom, su padre, publicó un mensaje en Facebook en el que decía, entre otras cosas: “Mi pequeña ha pasado a la gloria”.
En una entrevista telefónica con el diario The New York Times el día de Acción de Gracias, Beckstrom dijo que le estaba agarrando la mano. “Tiene una herida mortal. No se va a recuperar”, afirmó.
La muerte de Beckstrom causó conmoción en Summersville, una ciudad de West Virginia de 3,500 habitantes junto a la carretera nacional 19. La madre de Carr, Eva, dijo que Beckstrom era “como una hija” para ella y que pasaba mucho tiempo en su casa.
“Era una chica encantadora. Era difícil no quererla. La querías desde el momento en que la conocías”, dijo Eva Carr a NBC News, conteniendo las lágrimas.
En los meses previos a su despliegue en D. C., Beckstrom trabajó en un centro de salud comunitario que atiende a personas con enfermedades mentales y trastornos por abuso de sustancias, dijo Eva Carr. La directora ejecutiva de Seneca Health Services, Marcie Vaughan, confirmó en una entrevista que Beckstrom comenzó a trabajar allí en enero: “El hecho de que decidiera alistarse en la Guardia Nacional y trabajar en un centro comunitario de salud conductual es una prueba de su pasión por ayudar a los demás”.

La empatía de Beckstrom era uno de sus rasgos característicos, dijo Eva Carr, quien añadió que la joven tenía “un corazón de oro” y trataba a los desconocidos con respeto. “He llorado hasta quedarme dormida las últimas noches”, dijo.
