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"Es frustrante": por qué las enfermeras escolares están más al límite que nunca por la pandemia de COVID-19

Enfermeras de todo el país ya sufren gran estrés al comienzo del curso escolar ante la falta de medidas sanitarias mientras aumentan los contagios. "Enfrentan un dilema moral, porque los protocolos sanitarios del estado no se alinean con sus valores", señala un experto.

Por Phil McCausland - NBC News

Las escuelas públicas del condado de Hillsborough de Florida han recibido estudiantes durante solo dos semanas y, sin embargo, Katherine Burdge, una enfermera escolar del distrito, señaló que está más estresada que en cualquier otro momento de la pandemia de coronavirus.

El distrito, el octavo más grande de EE.UU. h tenido que aislar o poner en cuarentena a más de 13,485 estudiantes y empleados desde principios de agosto, y más de 2,650 de ellos dieron positivo por COVID-19.

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En respuesta, la junta escolar del condado de Hillsborough ordenó el miércoles un mandato de mascarilla más restrictivo después de horas de debate, desafiando la orden del gobernador Ron DeSantis de que los padres tomen las decisiones sobre el cubrebocas.

"Es frustrante y abrumador estar en la posición en la que estamos", dijo Burdge. "Tenemos muchos niños y maestros que están aislados o en cuarentena. Es realmente difícil para las enfermeras", afirmó.

"Al menos tenemos esto", agregó, refiriéndose al nuevo mandato de tapabocas. "Es una medida de seguridad. Nada está al 100%, pero es de esperar que esto ayude a reducir las cifras", agregó.

Con menos herramientas a su disposición, las enfermeras escolares de todo el país están expresando su frustración y agotamiento incluso cuando el año académico apenas comienza.

Es especialmente difícil en estados como Florida, donde los líderes políticos se niegan a permitir que las escuelas obliguen a utilizar mascarilla y otras políticas que podrían actuar como medidas sanitarias básicas contra la variante delta del coronavirus, que está aumentando y se ha demostrado que infecta cada vez más a los niños mientras están regresando a la escuela.

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"Las enfermeras escolares enfrentan un dilema moral, porque los protocolos que existen del estado no se alinean con sus valores, su capacitación, opinión científica, orientación de los CDC o la posición de la Academia Estadounidense de Pediatría", señaló Lisa Kern, directora de la Asociación de Enfermeras Escolares de Florida. "Es inquietante", añadió.

Esta disonancia es particularmente difícil porque muchas enfermeras escolares han asumido enormes responsabilidades durante la pandemia.

En muchas escuelas de todo el país, las enfermeras escolares desarrollan estrategias de mitigación, seguimiento de contactos y protocolos de gestión de casos. Realizan pruebas de coronavirus e incluso ayudan poniendo vacunas.

También operan como educadoras de salud pública para estudiantes, padres y miembros del personal y, a menudo, se enfocan en comunicar y explicar el valor de las mascarillas y las vacunas.

Deben trabajar como empleadas de atención médica de primera línea mientras los padres se divididen entre la indignada oposición a los mandatos de mascarilla y el temor real de que sus hijos puedan estar expuestos al coronavirus.

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"Es imposible", afirmó Karen Schwind, presidenta de la Organización de Enfermeras Escolares de Texas, que trabaja como coordinadora de servicios de salud en el Distrito Escolar Independiente de New Braunfels.

"Recibo llamadas de padres que quieren mantener a sus hijos con tapabocas, les gustaría que sus hijos estuvieran en un aula donde todos los alumnos y maestros lo llevaran y no quieren que el niño esté en el aula donde no lo utilicen", explicó Schwind.

"Desafortunadamente, ahora mismo no tenemos esa capacidad maniobra. Pero luego está la otra cara de la moneda en la que los padres están absolutamente cansados ​​de las mascarillas, no las querían ni siquiera el año pasado y no están enviando sus niño a la escuela con una puesta", señaló.

Estudiantes con mascarilla cuando asisten a su primer día de clase después de las vacaciones de verano en la Escuela Católica St. Lawrence en el norte de Miami, Florida, el 18 de agosto de 2021.CHANDAN KHANNA/AFP via Getty Images

En el distrito de Schwind, las clases en línea ya no son una opción, y es difícil saber qué hacer con los niños que han estado expuestos al virus o han dado positivo en las pruebas cuando podrían perder de 10 a 14 días de clases. Otros distritos están restaurando las clases virtuales como una opción debido a los picos de infecciones entre sus alumnos.

El estrés está pasando factura, especialmente porque miles de niños en estados con brotes deben ponerse en cuarentena en respuesta a la variante delta que se propaga rápidamente. Todo ha llegado a un punto crítico cuando las escuelas reabren y los líderes políticos estatales siguen oponiéndose a los mandatos de mascarilla y otras medidas sanitarias.

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Muchos grupos de enfermeras escolares abogan por que sus miembros hagan lo que sea necesario para proteger su salud mental, especialmente porque muchos expresan su frustración por no tener las medidas básicas a su disposición. La preocupación es que esas circunstancias pueden acelerar el tipo de agotamiento pandémico que ha provocado que las enfermeras de todo el país renuncien o busquen otro trabajo.

Los hospitales han informado de una creciente escasez de enfermeras y otros trabajadores de la salud durante la pandemia. La enfermería escolar, que a menudo se pasa por alto, ya enfrentaba una escasez de mano de obra que había dejado a los centros educativos sin profesionales médicos en sus campus, pero los expertos advierten que eso podría empeorar, si es que aún no lo ha hecho.

No hay un recuento claro de enfermeras escolares. La presidenta de la Asociación Nacional de Enfermeras Escolares, Linda Medonca, señaló que el último estudio de la fuerza laboral que realizó hace cinco años reveló que aproximadamente una cuarta parte de las escuelas en EE.UU. operaban sin una enfermera escolar dedicada en el centro.

Medonca afirmó que lo más probable es que la situación se haya vuelto peor durante la pandemia. Ella y otros líderes de enfermería escolar han oído hablar de colegas que se jubilan o cambian a otros trabajos al final de los años escolares 2020 y 2021 debido al estrés y las crecientes demandas del trabajo durante la crisis sanitaria.

"Se ha vuelto realmente desafiante debido a la política. Las enfermeras escolares se dedican a la salud pública, y eso es lo que van a hacer en sus comunidades escolares para mantener a las personas sanas y seguras, y han ido más allá de sus funciones y responsabilidades normales, pero puede ser realmente difícil", explicó Medonca.

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Es particularmente difícil en estados como Florida y Texas, donde los gobernadores, DeSantis y Greg Abbott, ambos republicanos, se han negado a permitir que los distritos escolares requieran el uso de mascarillas, incluso después de que Abbott recientemente diera positivo por COVID-19.

Son los estados más notables que lo han hecho; los gobernadores republicanos y los líderes estatales en Arizona, Iowa, Utah, Georgia, Mississippi, Tennessee, Carolina del Sur y otros estados también han puesto impedimentos.

Muchos también han limitado la capacidad de las escuelas para gestionar los casos de coronavirus, y está teniendo efecto.

Más de 20,000 estudiantes de Mississippi, que aún no han completado el primer mes del nuevo año escolar, han tenido que ponerse en cuarentena debido a la exposición al coronavirus. Eso es alrededor del 5% de la población estudiantil del estado, pero la gobernadora Tate Reeves, republicana, sigue oponiéndose a los mandatos de tapabocas.

Los expertos creen que la oposición de esos estados a las precauciones básicas solo agravará la emergencia de salud pública.

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"Es realmente desafiante si eres un administrador escolar o una enfermera escolar y no tienes opciones disponibles que sabemos que funcionan en términos de reducción de la transmisión en las escuelas", apuntó el doctor David Dowdy, epidemiólogo de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg.

"Eso significa realizar pruebas con frecuencia, lo que requiere que los niños y el personal que den positivo se queden en casa y se pongan en cuarentena, lo que requiere mascarillas y una mayor ventilación. Sabemos que estas cosas funcionan, pero sin esas herramientas a su disposición, los funcionarios escolares están realmente en un aprieto", agregó.

Sin embargo, algunos distritos escolares, como el de Hillsborough, se mantienen firmes contra sus líderes estatales.

En Texas, una escuela ha incluido las máscaras como parte de su código de vestimenta para eludir la orden ejecutiva de Abbott. Los distritos más grandes, como los que sirven a Dallas, Austin y, más recientemente, Houston, han promulgado mandatos a pesar de los requisitos de Abbott.

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Tres enfermeras escolares que trabajan en el Distrito Escolar Independiente de Dallas señalaron que se sentían aliviadas de que la política estuviera en vigor y de que pudieran concentrarse en atender a sus estudiantes.

"Las mascarillas funcionan. Lo vimos durante el año pasado", recordó Dawn Wilcox, enfermera de la escuela primaria Lipscomb en East Dallas. "Estamos en la zona cero aquí, así que me complace mucho que el distrito diera este paso audaz, trajera cubrebocas y pusiera la seguridad de los estudiantes y el personal en primer lugar", añadió.

Veronica De La Torres, enfermera de una escuela secundaria para niñas en Dallas, señaló que está muy aliviada de que los cubrebocas, "nuestra primera línea de defensa", hayan regresado. La propagación del virus es personal para ella como enfermera que también trabaja en el hospital local, donde ha ayudado a abrir y cerrar la sala de Covid. Nuevamente ayudó a reabrir la sala debido a los recientes aumentos repentinos.

"No quiero que nadie pierda la esperanza", dijo. "He estado en esta batalla por mucho tiempo, y espero que tengamos éxito. Solo necesitamos unirnos para superar esto. Solo necesito que más padres e hijos usen sus mascarillas y se vacunen", concluyó.