El calentamiento global se acelera, elevando el nivel del mar y alimentando incendios y otros fenómenos naturales destructivos

Un nuevo informe de la ONU aumenta la emergencia climática mientras la Costa Oeste sufre un calor abrasador y fuegos devastadores y el Atlántico bate récord de tormentas huracanadas.

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Los últimos cinco años son los más cálidos de los que se tiene registro, y la emergencia climática sigue agravándose con concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera sin precedentes y en aumento incluso cuando los gases de efecto invernadero se redujeron ligeramente por la interrupción de la actividad debido a la pandemia del COVID-19, advierte un nuevo informe de la ONU.

En el documento United in Science (Unidos en la Ciencia), divulgado este miércoles, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y las Naciones Unidas (ONU) recalcan además que el mundo está muy lejos de cumplir los objetivos acordados en el Acuerdo de París para mantener el incremento de la temperatura mundial por debajo de los 2 grados centígrados con respecto a los niveles preindustriales o, mejor aún, limitar su alza a 1.5 grados, su meta más ambiciosa.

El informe llega justo después de un fin de semana de clima brutal en Estados Unidos, con calor abrasador e incendios forestales récord en la Costa Oeste.

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“Este ha sido un año sin precedentes para las personas y para el planeta. La pandemia de la COVID-19 ha trastocado vidas en todo el mundo. Al mismo tiempo, el calentamiento de nuestro planeta y la alteración del clima han continuado a un ritmo acelerado”, señala en el informe el secretario general de la ONU, António Guterres.

“El calor récord, la pérdida de hielo, los incendios forestales, las inundaciones y las sequías continúan empeorando y afectan a las comunidades, naciones y economías de todo el mundo”, añadió Guterres.

“Este informe evidencia que, aunque muchos aspectos de nuestras vidas se han visto alterados en 2020, el cambio climático avanza implacable”, agrega por su parte el secretario general de la OMM, Petteri Taalas.

Años cada vez más calurosos

El calentamiento mundial ha aumentado en casi 2 grados Fahrenheit (1,1 grados centígrados) desde finales del siglo XIX, y los últimos cinco años han sido más calurosos de los que se tenga registro, con 2020 a la cabeza, que está por convertirse en el más cálido del último lustro, según el informe.

La aceleración de ese calentamiento puede ser temporal, por la combinación del efecto provocado por el ser humano y el natural como consecuencia del fenómeno meteorológico de El Niño en los últimos cinco años, dijo Taalas.

"La probabilidad de un alza de 1,5 grados centígrados está creciendo año tras año", señaló con respecto a la meta del Acuerdo de París.

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"Es muy probable que suceda en la próxima década si no cambiamos nuestro comportamiento". Eso es potencialmente más rápido de las conclusiones del informe de la ONU de 2018: cree probable que el mundo alcance 1,5 grados en algún momento entre 2030 y 2052.

Algunos países, incluidos Estados Unidos y muchos en Europa, están reduciendo las emisiones de dióxido de carbono, pero Taalas alertó que el mundo está en camino a que será 5,4 grados Fahrenheit (3 grados centígrados) más cálido en comparación con fines del siglo XIX. Eso estaría por encima del objetivo menos estricto de 2 grados centígrados del Acuerdo de París.

Riesgo de incendios en aumento

A principios de este año, el Valle de la Muerte alcanzó los 130 grados Fahrenheit (54,4 grados centígrados) y Siberia los 100 grados Fahrenheit (38 grados centígrados).

El informe destaca como ejemplos los incendios forestales sin precedentes en el Amazonas, el Ártico y Australia, así como los de California que lleva semanas combatiendo fuegos forestales récord justo cuando se emitió el informe.

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"La sequía y las olas de calor aumentaron sustancialmente el riesgo de incendios forestales" y los peores ocurrieron en los últimos cuatro años, explica el documento.

El calentamiento global ha "aumentado las probabilidades de eventos extremos que no tienen precedentes", según Noah Diffenbaugh, de la Universidad de Stanford.

Por ejemplo, el calentamiento global histórico ha aumentado las probabilidades de que se establezcan temperaturas extremas récord en más del 80% del mundo, y ha “duplicado o incluso triplicado las probabilidades en la región de California y el oeste de los Estados Unidos que ha experimentado un calor récord en las últimas semanas”, agregó Diffenbaugh.

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Mientras, sigue reduciéndose la extensión de hielo marino en el Ártico, que ha disminuido en todos y cada uno de los meses entre 1979 y 2018, según el estudio.

También sigue perdiéndose masa de hielo en los glaciares y la subida del nivel del mar se ha acelerado en el último decenio, al tiempo que los océanos han visto cómo su temperatura sube de forma continuada, lo que está teniendo consecuencias meteorológicas y en la biodiversidad.

Caída ligera y temporal de las emisiones de gases efecto invernadero

Las emisiones globales de dióxido de carbono disminuirían entre un 4% y un 7% como consecuencia del cierre económico y las medidas de confinamiento para combatir el coronavirus, pronostica el informe.

Aunque aclara que esa reducción tendrá un efecto muy limitado en la tasa de incremento de las concentraciones atmosféricas de CO2, dado que estas son el resultado de las emisiones actuales y pasadas y del período de vida sumamente prolongado de ese gas.

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Las emisiones llegaron a caer un 17% en términos interanuales en abril, pero para principios de junio ya se habían vuelto a situar cerca de los niveles de 2019, cuando se registraron máximos históricos.

En los últimos años, las emisiones aumentaron tanto que la caída sin precedentes vivida en abril apenas situó las emisiones en cifras similares a las de 2006 y en lugar de dar visos de haber tocado techo, han seguido subiendo hasta alcanzar cifras récord.

“Para estabilizar el cambio climático, las emisiones deben disminuir de forma sostenida hasta lograr que las emisiones netas equivalgan a cero” para estabilizar el cambio climático, subraya el documento.

El COVID-19, un obstáculo para recabar datos

La ONU, además, alerta de que la pandemia ha afectado a la recopilación de datos sobre el clima, lo que puede dejar lagunas en las cifras históricas y perjudicar a los pronósticos de cara a los próximos años.

Entre marzo y abril, las observaciones realizadas desde aeronaves se redujeron una media de  entre el 75% y el 80%, y ello socavó el grado de acierto de los pronósticos generados a partir de modelos meteorológicos.

Desde junio, sólo se ha producido una ligera recuperación.

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Además, cuatro estudios sobre variables como el carbono, la temperatura, la salinidad y la alcalinidad del agua en todas las profundidades oceánicas, que se realizan solo una vez por decenio, han sido cancelados. Las mediciones del carbono en superficie efectuadas desde buques, que permiten conocer la evolución de los gases de efecto invernadero, también se han interrumpido.

Con información de NBC News y la ONU