"De verdad no están aquí": así es un día sin mujeres en Ciudad de México

Debido a la ola de feminicidios y abusos contra las mujeres, los colectivos feministas convocaron al paro nacional 'Un día sin nosotras' que disminuyó a mínimos las actividades laborales y comerciales en Ciudad de México. Se calcula que esta acción podría tener un impacto económico de más de 6,000 millones de pesos (unos 290 millones de dólares).

Por Albinson Linares

Ciudad de México, una megalópolis cuya zona metropolitana tiene una población de más de 20 millones de habitantes, amaneció solitaria el 9 de marzo. Las calles tenían poco tráfico para ser un lunes por la mañana, la jornada que inicia las actividades y el ajetreo semanal de la capital mexicana. El metro, principal arteria del transporte masivo urbano, presentaba una escasa afluencia de pasajeros, los planteles educativos trabajaban a media máquina o estaban cerrados y, en general, la actividad comercial era escasa.

“La verdad casi no he visto mujeres”, decía Dalia Martínez, de 18 años, quien vendía panes a la salida del metro de Mixcoac. “Yo también quería parar pero no puedo, igual las apoyo y por eso me traje mi lazo morado”.

El domingo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, Ciudad de México fue el escenario de una marcha multitudinaria que, según cálculos oficiales, reunió a 80,000 personas pero otras estimaciones ubican la asistencia en centenares de miles.

Según cifras oficiales, 3,825 mujeres fueron asesinadas con violencia el año pasado, 7% más que en 2018. Se calcula que la violencia feminicida es responsable de la muerte de, al menos, 10 mujeres al día en el país. Como parte de las protestas desatadas por los abusos y feminicidios, diversos colectivos feministas convocaron al paro nacional llamado 'Un día sin nosotras' que se realizó este lunes.

“El machismo y la dominación de los hombres hacia las mujeres van a ir cambiando paulatinamente pero estas acciones son importantes”, dijo María Sánchez, de 55 años, profesora del Colegio Williams, institución en la que, según ella, faltó más del 60% del profesorado que son mujeres.

“Nos organizamos y me tocó venir pero las mujeres estamos muy enojadas y esto solo es el principio. Los hombres son quienes están en las direcciones de las empresas y ellos tienen que aprender a respetar lo que decimos y hacernos caso. Queremos que nuestras palabras sean verídicas”.

El sistema del metro tuvo que reorganizarse por la ausencia de entre 7,000 y 8,000 funcionarias encargadas de labores vitales como el manejo de las taquillas, la conducción de los trenes y las tareas de inspección. Como cada mañana, Enrique García Morales llegó a las 4:20 am para alistar todos los procesos con el fin de abrir la estación de Mixcoac a las cinco en punto.

“Se nota que solo hay un 70% de la gente que normalmente viaja durante un lunes. Además, hay pocos hombres taquilleros por lo que tuvieron que concentrarse en terminales grandes como Pantitlán y Cuatro caminos”, explica García Morales y aseguraba que, en sus 25 años como inspector del metro, no había visto una protesta similar. “Se trata de valorar el rol de la mujer porque han sido minimizadas y sufren una serie de circunstancias que las afectan, por eso se les debe dar apoyos políticos y legales”.

Instalaciones de la empresa Anuncios Técnicos Moctezuma, donde las mujeres representan más del 70% de los trabajadores.Albinson Linares

En Iztacalco, en el centro oriente de la ciudad, las calles también estaban vacías y con escaso tránsito. Recorridos que suelen durar horas por el tráfico de la metrópoli se hacían en menos de 35 minutos y eso fue lo primero que notó el arquitecto Juan Ramón Rodríguez Moctezuma. A sus 48 años era la primera vez en su vida que había visto tan poca presencia femenina.

Y cuando llegó a Anuncios Técnicos Moctezuma, la empresa de su familia que se dedica a la publicidad exterior, recorrió los pasillos vacíos de gente, las sillas y oficinas desocupadas, las salas de juntas cerradas, como si fuese de noche o un feriado. “Sabíamos que iban a faltar pero, en las áreas administrativas ellas representan más del 70% de los trabajadores”, explica en la oficina desde la que dirige las operaciones del negocio. “Entonces muchos de los procesos que ellas llevan se ven pausados, cortados, porque el día a día no se puede suplementar con los hombres”.

Aunque resulta difícil determinar cuánto afectará el paro a sus operaciones, Rodríguez Moctezuma explica que fue una decisión gerencial tomada de manera unánime y la primera que se sumó a la protesta fue su propia hermana, Leticia, directora corporativa de la compañía. “Es importante separarse de los centros de trabajo porque esta situación de hacernos invisibles nos visibiliza”, explica la directora en una llamada telefónica desde su casa.

“Tienen que cambiar las cosas en este país porque necesitamos salir de culturas que han lastimado a muchas mujeres. Somos talentosas, generamos empleos y formamos parte de la vida económica de México. Por eso no laboramos para que se note lo que aportamos en materia financiera y laboral”.

Se calcula que el paro femenino podría tener un impacto económico de más de 6000 millones de pesos (unos 290 millones de dólares).Albinson Linares

Una jornada histórica

Organizaciones como la Confederación Patronal de la República Mexicana calculan que el paro podría tener un impacto económico de más de 6,000 millones de pesos (unos 290 millones de dólares), puesto que solo en Ciudad de México las mujeres representan el 44% de la población ocupada.

“Es evidente que tendrá una gran repercusión económica porque estamos hablando del 51% de la población del país, además se vio a muy poca gente en el tráfico y eso afecta las operaciones comerciales. Al menos para el sector de ventas en los supermercados y la gasolina el impacto va a ser brutal”, asegura la investigadora académica Miriam Grunstein, quien comparó lo sucedido en Ciudad de México con las distopías literarias que fabulan un mundo sin mujeres.

“La ciudad parece suspendida, como pasa en algunas novelas. Es evidente que este paro interrumpió las cadenas productivas, además sucedió durante una dura coyuntura por la baja del petróleo y las bolsas de valores. Creo que muestra el enorme impacto que tiene la sociedad civil organizada, es decir, nosotras las mujeres”.

Sin embargo, no todas las trabajadoras contaron con el respaldo de sus empresas para poder participar en el paro. Marta, de 33 años, es una periodista de TV Azteca que pidió mantener su nombre real en el anonimato porque teme las represalias de su empleador, quien asegura que el canal del Grupo Salinas no les ofreció a sus empleadas la oportunidad de unirse a la protesta contra los feminicidios y la situación de violencia y abusos contra las mujeres que se vive en México.

“Cuando la empresa sacó un comunicado en el que se da a entender que no podíamos faltar, mi jefa dijo que nos apoyaba pero que ella iba a trabajar. Y eso afectó a las que querían faltar, además sé que en la redacción llamaron a las mujeres, una por una, y les dijeron que les iban a descontar el día”, explica la joven reportera que asegura que no existen justificaciones operativas para el amedrentamiento contra la protesta.

Marta asegura que durante el sismo de 2017 faltó más de la mitad del personal y el canal logró mantener la cobertura sin problemas. “No sé si me van a descontar algo pero yo soy terca y fiel a mis ideas. Además ¿si nos matan a todas se va a parar TV Azteca? Claro que no”.

Pese al éxito de la convocatoria, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador no ahondó en el paro durante su habitual conferencia de prensa matutina. “Este movimiento tiene varias aristas, es un movimiento de mujeres que legítimamente luchan por sus derechos y en contra de la violencia, en contra de los feminicidios”, dijo el mandatario. Y agregó: “Pero hay otra vertiente de quienes están en contra nuestra y lo que quieren es que fracase el gobierno y sobre todo que no pueda consumarse la Cuarta Transformación de la vida pública del país, es el conservadurismo disfrazado de feminismo o de lo que resulte”.

López Obrador ha sido muy criticado por la respuesta de su gobierno a las protestas feministas y su tendencia discursiva a equiparar la violencia contra las mujeres con la que sufren los hombres, además ha llegado a declararse como un “experto” en feminismo y, la semana pasada, incluso hizo coincidir la venta de los boletos de la rifa de su avión presidencial (una iniciativa en la que realmente no se venderá la aeronave, pero que tendrá numerosos premios en metálico) con el paro de este lunes. Luego dijo que “no tenía en mente” la convocatoria feminista y pospuso para el 10 de marzo la venta de los boletos.

“Hemos visto una disminución de casi el 80% de las actividades, esta fue una jornada histórica y debemos celebrarlo”, explica Patricia Olamendi, coordinadora de la Red de Justicia, Seguridad y Paz para las Mujeres. “Lamentablemente la respuesta del gobierno no toma en cuenta lo que esto significa y no escuchamos nada nuevo, el presidente volvió a decir que la derecha manipuló al movimiento pero ayer y hoy quedó claro que es una iniciativa totalmente ciudadana”.

Repensar las masculinidades

Las instalaciones de centros educativos como la Universidad Panamericana eran un desierto académico, sin la presencia de las mujeres que integran el alumnado y la planta profesoral. Las bibliotecas, los laboratorios, las oficinas, las aulas y los auditorios se caracterizaban por un silencio elocuente que resonaba en todos los espacios. Algunos alumnos murmuraban mientras entraban a clases con solo 3 o 4 compañeros.

“En Comunicación, por ejemplo, el 67% de los estudiantes son mujeres y las profesoras, que son un 60%, no vinieron. Venir y ver los pasillos solo con chicos me genera una sensación terrible”, explicaba Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor, director de la carrera de Comunicación.

Un grupo de estudiantes se reunió en los jardines a debatir y expresar sus dudas ante el machismo imperante en la sociedad mexicana. Algunos razonaban de manera torpe y cómica sobre lo que significa ser hombre en el siglo XXI, pero otros lloraron con valentía mientras recordaban los abusos que habían visto en sus casas, tanto contra mujeres como de manera personal.

Entre las conclusiones a las que llegaron todos coincidían en la importancia de no consumir pornografía, una industria que alimenta las redes de trata de personas, además de cambiar el lenguaje con el que se refieren a las mujeres y a sus compañeros. No solo discutían sobre las cualidades líquidas del género como construcción, sino que además hablaron sobre los retos que implica deshacerse del peso patriarcal y los estereotipos. Una idea era fija: las palabras importan porque al nombrarnos y nombrar al mundo lo alteramos.

“Se trata de no afectar, no denigrar a las mujeres que tenemos a nuestro alrededor y estar conscientes del peso de nuestros actos y palabras”, explica Luis Manuel Vanegas Medellín, estudiante de 23 años que dirigió el debate y parecía estar conmocionado por la ausencia de compañeras y profesoras. Vanegas no salía de su asombro mientras contaba que desde que salió de su casa hasta que entró a la universidad solo vio a una mujer. “De verdad no vinieron, de verdad no están aquí, y no hay forma en la que podamos vivir dos días seguidos así”.

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