Migrante detenida podría perder custodia de su hija, que es ciudadana estadounidense

Aunque un juez federal ha ordenado la reunificación de unos 2,500 niños migrantes con sus padres luego de haber sido separados por la política de la administración de Trump, Carrillo y su hija, Yeisvi, permanecieron separadas.

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durante los últimos siete meses, vilma carrillo ha estado separada de su hija de 11 años, después de llegar a estados unidos en busca de asilo y luego de haber huido de su guatemala natal y de un marido que, según dice, la golpeaba.

“estoy enferma, me duele la cabeza, solo quiero ver a mi hija”, dijo carrillo, de 38 años, por teléfono desde un centro de detención en irwin, georgia.

aunque un juez federal ha ordenado la reunificación de unos 2,500 niños migrantes con sus padres luego de haber sido separados por la política de la administración de trump, carrillo y su hija, yeisvi, permanecieron separadas.

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en agosto pasado, un juez ordenó la deportación de carrillo; ella y yeisvi habían llegado a eeuu en mayo. sus abogados apelaron la decisión, pero el caso es complicado porque yeisvi, nacida en georgia durante el período anterior en que la familia vivió en estados unidos, es ciudadana estadounidense.

y mientras carrillo espera una decisión sobre su apelación a la deportación, sus abogados temen que pueda perder la custodia de su hija para siempre.

carrillo asegura que la última vez que habló con yeisvi por teléfono, la niña le preguntó: "mamá, ¿cuándo vamos a estar juntas? pronto será mi cumpleaños".

la mujer dice que le ha estado dibujando imágenes para enviárselas por correo a su hija el 21 de diciembre.

tras ser separada de su madre, yeisvi fue transferida al cuidado de los servicios de protección infantil de arizona y actualmente vive con una familia de acogida.

su madre dice que no tenía idea de que le quitarían a su hija cuando llegaran a la frontera con arizona.

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"nunca pensé que esto pasaría, hasta que me la quitaron -dijo-. ella lloraba y lloraba cuando se alejó. me agarró por la cintura y me dijo: ‘no, mamá, no quiero dejarte’".

shana tabak, directora ejecutiva del centro de justicia de tahirih y una de las abogadas que representan a carrillo, dijo que a su clienta no se le permitió tener una audiencia justa porque su declaración de asilo y los documentos legales que podrían haber sido beneficiosos para su caso se encontraban dentro de una mochila que le habían quitado cuando llegó a irwin.

aunque habla un poco de español, el idioma de carrillo es el maya, y el intérprete que le pusieron en su audiencia con inmigración hablaba un dialecto diferente, precisó tabak.

según la abogada lynn pearson, la apelación a la deportación podría llevar meses, o incluso más.

el caso de carrillo se complica aún más por la decisión del exfiscal general jeff sessions que excluye del asilo a los migrantes que han huido de sus países de origen debido a la violencia doméstica o al peligro de las pandillas.

sessions anuló un caso que le otorgaba asilo a una mujer salvadoreña que había huido del abuso doméstico del que era víctima, con el argumento de que el estatuto de asilo “no proporciona reparación para todas las desgracias", por lo que los reclamos sobre violencia doméstica y pandillas ya no calificarán para como criterios para conceder el asilo.

por esta orden, la unión de libertades civiles ha demandado a la administración trump.

de acuerdo con tabak, mientras carrillo permanecía detenida, un juez de la corte de menores celebró una audiencia inicial para yeisvi en noviembre.

tabak anticipó que este caso podría concluir con la anulación de los derechos maternos de carrillo si finalmente se ordena su deportada o se le detiene por más tiempo.

si carrillo fuera deportada, el tribunal podría hallar que las denuncias de violencia doméstica contra su esposo pusieron en riesgo a yeisvi, dijo tabak.

“la corte podría decidir que, como ciudadana estadounidense, a la menor le conviene permanecer en estados unidos”, precisó.

un abogado que representa a carrillo en el caso de yeisvi dijo que no podía hacer ningún comentario sobre su expediente pues el juez había dictaminado que las audiencias serían cerradas para proteger la privacidad de los involucrados, aunque apuntó que en “casos como este, el deseo de todos es unir al padre con el menor” teniendo en cuenta que “eso es lo correcto”.

la angustia de carrillo se intensificó en julio pasado luego de haber sido transferida al centro de detención de port isabel, en texas, junto a otras madres migrantes y como parte de los esfuerzos del gobierno para facilitar la reunificación familiar. carrillo permaneció varias semanas en ese centro, pero ahí le informaron que no era elegible para la reunificación, según tabak.

"se quedó en port isabel y vio cómo las otras mamás se reunían con sus hijos, pero a ella nunca la llamaron por su nombre", abundó.

carrillo fue regresada a georgia sin su hija.

"quiero abrazarla. no hago más que llorar”, dice.

mientras, la madre adoptiva de yeisvi no ha respondido a las preguntas de nbc news.

como yeisvi es ciudadana estadounidense, no puede ser retenida en un centro de detención para inmigrantes.

un portavoz del departamento de aduanas y protección fronteriza aseguró que la política de "tolerancia cero" del gobierno que provoca separaciones familiares en la frontera no tenía ninguna relación con el caso de una extranjera como carrillo que llega a estados unidos con una niña que es ciudadana estadounidense.

en esos casos, el niño es admitido en el país, mientras al progenitor se le considera no admisible, concluyó el portavoz.

yeisvi nació en vidalia, georgia, en 2006, tres años después de que carrillo llegara por primera vez a estados unidos con su esposo, según una cronología proporcionada por sus abogados.

luego la familia regresó a huehuetanango, guatemala, en 2007 para cuidar a la madre enferma de carrillo.

fue en guatemala donde el marido de carrillo se volvió cada vez más violento, según aseguran ella misma y tabak.

"él le sacó los cuatro dientes frontales delante de su hija -detalló tabak-. se trató una terrible violencia física, y en ese momento carrillo decidió irse".

la mujer dice que huyó a estados unidos porque temía por su vida y por la vida de su hija.

"vinimos aquí por miedo, no por elección", concluyó.