La fiscal republicana no ve pruebas para acusar al juez Kavanugh. Y ése es precisamente el problema

Mitchell, que interrogó a la presunta víctima pero no al presunto culpable, cree que el caso no aguantaría ante una corte. Y ésa es precisamente la denuncia de supervivientes de violencia sexual

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Rachel Mitchell, la fiscal especializada en crímenes sexuales que fue contratada por el Partido Republicano para analizar las acusaciones contra el juez Brett Kavanaugh, ha concluido que las alegaciones de abusos presentadas por la profesora universitaria Christine Blasey Ford presentan inconsistencias y no aguantarían ante una corte con las pruebas presentadas hasta el momento, según el informe al que ha tenido acceso NBC.

RAINN, la mayor red contra el abuso sexual, reporta que de cada 100 casos de violación, sólo 13 llegan a manos de un fiscal, y sólo siete terminan en condena. “Si la policía o la Fiscalía teme que no van a poder probar la culpa, pueden decidir no presentar cargos”, indica. A eso se suma todos los motivos por lo una posible víctima no denuncia los hechos (vergüenza, sentimiento de culpabilidad, miedo, presiones, etcétera).

Ford, que ha acusado al candidato a la Corte Suprema de haberla asaltado sexualmente hace 36 años, cuando ambos eran adolescentes, tuvo que comparecer ante el Comité Judicial del Senado dentro del proceso de confirmación del juez. No sólo fue cuestionada por los senadores (la mayoría, republicanos), sino que además fue interrogada por la fiscal contratada por los republicanos. Luego compareció Kavanaugh, pero su testimonio no fue analizado por la fiscal, y no tuvo que someterse a sus preguntas, por lo que no consta un informe sobre si sus palabras fueron o no sinceras. En cualquier caso, el FBI está investigando esta semana las acusaciones de Ford y otras dos mujeres en su contra, y presentará un informe ante el Senado antes de la semana que viene.

En opinión de la fiscal Mitchell, el Comité Judicial “no es un juicio”, pero ella ha querido presentar sus conclusiones “en un contexto legal”. Así, considera que un caso de “él dice, ella dice” es “increíblemente difícil de probar”. Vale la pena decir que en la habitación donde se produjo el presunto asalto había otra persona, Mark Judge, amigo del juez, pero la mayoría republicana en el Comité Judicial impidió que tuviera que testificar bajo juramento ante el Senado. De igual forma, Ford proporcionó las notas de sus terapias sobre el asalto, muy anteriores a su denuncia, para intentar probar que no es algo que se inventara cuando Kavanaugh fue nominado para dañar su reputación.

La fiscal afirma que los testigos identificados por Ford han dicho no recordar los hechos, lo que contribuye en su opinión a debilitar su caso. Judge, en efecto, ha negado unos hechos que le convertirían en cómplice de un delito que aún puede ser perseguido en corte. Otras dos personas han dicho no recordar la fiesta; estaban en el piso de abajo cuando se produjo el supuesto asalto y no se enteraron de lo que había ocurrido, lo que llevó a Ford a decir ante el Senado que no recuerdan la fiesta porque fue hace tres décadas y a ellos no les pasó nada memorable en esa fiesta; a ella, en cambio, según dice, la asaltaron sexualmente.

La fiscal considera en cualquier caso que no hay pruebas suficientes para sacar adelante la acusación ante una corte (precisamente la queja de supervivientes de violencia sexual es contra los fiscales por no luchar por sus casos en corte). Entre las inconsistencias detectadas por Mitchell está que Ford no recuerda la fecha exacta de la fiesta, lo que es habitual, reconoce, aunque no lo es tanto que “de repente” fuera capaz de decir que fue en verano de 1982, en vez de, como había señalado antes, a principios de los años 80.

La fiscal llama la atención además sobre que las notas de las sesiones de terapia no incluyeran el nombre del acusado; también, que Ford dio versiones contradictorias sobre lo que le contó a su marido (primero dijo que le había dicho que había sido abusada sexualmente, y luego que había sufrido abusos físicos); y que no recuerda quién la invitó a la fiesta o cómo llegó allí, por ejemplo, o en qué casa fue ni cómo volvió a casa tras el asalto.

Considera la fiscal que los fallos de memoria de Ford también debilitan su caso, que, en su opinión, está influido por la asesoría de sus abogados y del Partido Demócrata.