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Un salvadoreño sobrevive de milagro a la intensa corriente de un río y narra su testimonio

El video de Gabriel Cazún siendo arrastrado por una repunta de un río en El Salvador se hizo viral en las redes sociales. El salvadoreño aún no puede creer cómo sobrevivió y cuenta su testimonio.

Como un miagro, así considera Gabriel Cazún al hecho de estar vivo tras ser arrastrado por una repunta del río. El salvadoreño trató de cruzar un caudaloso río con su carreta y sus bueyes cuando la intensa corriente los arrastró y fueron tragados por el agua. El hombre cuenta los dramáticos momentos que vivió.

"Un amigo me gritaba que me tirara, pero como yo soy amante de los animales preferí llegar a las últimas consecuencias. Casi rasguñando arena andaba allí y, cuando yo floté, Dios me hizo el milagro, no sé cómo floté porque tenía al menos cuatro metros (trece pies) de agua", contó a Noticias Telemundo.

Según el sitio El Salvador, el peligroso momento fue captado a través de un video grabado por un agricultor que se había acercado al río para narrar a sus tres hijos cómo en su infancia se divertía en ese lugar, sin sospechar que sería testigo de la fuerte corriente del caudal. 

De acuerdo con las declaraciones de Gabriel al portal antes citado, el río, en el que aprendió a nadar de pequeño, estaba tranquilo cuando él empezó a guiar a sus animales para cruzarlo. Pero cuando iba a medio del camino, fue sorprendido por una repunta que arrastraba a un árbol que lo golpeó fuertemente junto a sus bueyes.

En segundos, su carruaje golpeó contra una piedra y fue tirado junto a sus bueyes por la fuerza de la corriente volcando la carreta en una caída de agua de unos trece pies de profundidad.

En ese momento de agonía, Cazún pidió un milagro: "Le pedí a Dios y a la virgencita de Guadalupe que no permitiera que me ahogara, ni yo, ni los animalitos", contó.

Gabriel no se explica cómo en ese momento sintió una fuerza que le permitió impulsarse y nadar a la par de uno de sus bueyes hasta la orilla del río que arrastraba todo a su paso. Al salir dice que agradeció a Dios e inmediatamente comenzó a buscar al otro animal.

Además, recordó que esa noche no pudo dormir ni un momento, pues sentía un nudo en su pecho al pensar lo que había vivido.

"Me levanté a medianoche a tomarse una taza de café, no podía creer que estuviera vivo después de eso", concluyó.

El salvadoreño se encarga de cuidar a sus padres de 92 y 97 años, a quienes, hasta ahora, no les ha contado su hazaña porque piensa que se van a preocupar.

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