Víctimas de abusos acusan a la Iglesia Católica de trasladar a curas pederastas a comunidades hispanas de inmigrantes

"No hacen falta acciones correctivas porque esa gente son indocumentados y no denunciarán”, indica un documento oficial, según un activista. Le contamos cómo lo hacían y por qué.

Durante años, los líderes de la Iglesia Católica en Los Ángeles trasladaron a sacerdotes acusados de abusos sexuales a comunidades de inmigrantes de habla no inglesa, según informa la radiotelevisión pública (NPR, en inglés) a partir de documentos revelados durante el proceso judicial por abusos a niños contra la Arquidiócesis de esta ciudad californiana.

Víctimas de abusos sexuales en California han solicitado al fiscal general del estado que investigue estos presuntos delitos y fuerce a las autoridades eclesiásticas ha proporcionar nueva información que permita averiguar hasta qué punto estaba extendida está práctica.

NPR cita por ejemplo el caso del padre Carlos Rodríguez que, tras ser acusado de abusar de un niño en Los Ángeles, fue enviado a un programa en otro estado para tratar a curas pederastas, y luego trasladado a la Oficina de Vida Familiar para tratar con familias hispanas.

“El se ponía ese traje para pintarse como un hombre de dios, pero era un impostor”, afirma Manuel Barragán, que denunció haber sufrido abusos sexuales durante años cuando aún era un niño. “Era un tipo falso intentando meterse en los pantalones de niñitos y niñitas, y eso fue lo que hizo”, añade Barragán.

Nacido en una comunidad granjera de Santa Paula, al norte de Los Ángeles, Barragán, que ahora tiene 42 años, fue abusado en su casa familiar y en acampadas. Sus padres, inmigrantes mexicanos y devotos católicos, habían conocido al padre Rodríguez en un programa para parejas, y le tenían en alta estima. Incluso tenían su foto colgada en la pared, explica Barragán.

Cuando les contó lo que había sucedido, sus padres denunciaron al cura. Barragán terminó sumándose en 2002 a una acción colectiva contra la Arquidiócesis de Los Ángeles con más de 500 casos de abusos. La indemnización total ascendió a 600 millones de dólares tras un acuerdo que obligó además a la Iglesia a entregar miles de documentos personales de los curas acusados de abusos.

Es en ellos donde se perfila esa “estrategia completa”, en manos del experto legal Patrick Wall, para adoptar “una solución geográfica”, es decir, para trasladar a esos curas a comunidades inmigrantes de habla hispana.  Tony DeMarco, abogado de Barragán, asegura que los documentos incluyen frases como: “No hacen falta acciones correctivas porque esa gente son indocumentados y no denunciarán”. Según NPR, hay docenas de ejemplos de esta práctica.

En la última década, la Iglesia Católica ha cambiado su forma de afrontar estos casos, con una política de tolerancia cero al abuso sexual. Pero Barragán exige una investigación judicial a nivel estatal porque podría haber miles de casos aún por descubrir en un estado con 10 millones de católicos y donde más de tres cuartos de los feligreses son hispanos y en muchos casos inmigrantes.