Una decisión judicial protege a los inmigrantes de una deportación rápida

El dictamen, que podría acabar en la Corte Suprema, impide que un extranjero pueda ser expulsado de forma expeditiva por ofensas menores. Le contamos qué cambia y a quién afectará.
Imagen de la sede de la Corte Suprema en Washington DC.
Imagen de la sede de la Corte Suprema en Washington DC. REUTERS / REUTERS

La Corte de Apelaciones de Nueva York ha dictaminado este martes que la Constitución estadounidense garantiza un juicio con jurado a todos los extranjeros acusados de crímenes que puedan suponer su deportación.

Esta decisión, que podría acabar en la Corte Suprema, complicará los esfuerzos del presidente, Donald Trump, por deportar a los extranjeros con antecedentes criminales lo más rápidamente posible, según informa la agencia de noticias Reuters.  

Por cinco votos a favor y dos en contra, el tribunal estatal de mayor rango determinó que se repitiera el juicio a Saylor Suazo, un indocumentado que fue condenado en 2012 por golpear y tirar escaleras abajo a la madre de sus hijos.

La Fiscalía redujo las acusaciones a faltas que conllevan una sentencia de hasta 90 días de cárcel, y pueden ser juzgadas sin necesidad de jurado. La consecuencia fue que Suazo fue condenado a una pena de corta duración, pero que abocaba sin remisión a su deportación. 

La Corte de Apelaciones ha revertido ahora su condena, al considerar que la detención de un indocumentado por parte de las autoridades migratorias “puede durar varios días, o puede durar meses o años”, según el fallo escrito por la magistrada Leslie Stein.

“Un extranjero al que se considera deportable puede enfrentarse primero a una detención adicional [a la condena de cárcel por su crimen], seguida por la separación a menudo más costosa de sus amigos, familia, hogar y vida por medio de la deportación del país y su regreso a una tierra con la que puede no tener lazos significativos”, añade la sentencia.

Uno de los magistrado en contra, Michael García, arguyó que la amenaza de deportación no convierte una “pequeña” ofensa en un crimen serio, y avanzó que, “al final, la Corte Suprema tiene la autoridad última en decidir este caso”.