Un reclamo por un anillo de bodas, disparos y cuatro muertos en un hospital de Chicago

La crónica de los eventos que llevaron al terrible asesinato de tres personas en un hospital de Chicago este lunes.

Unos momentos antes de que su ex prometido le disparara en el estacionamiento del hospital donde trabajaba, un médico de Chicago llamó al 911 para informar que había visto al hombre y temía por su vida, dijo la policía el martes, reportó la agencia de noticias Associated Press.

Cuando los investigadores trataron de averiguar cómo se desarrollaron los eventos que terminaron con la muerte del médico, un oficial de policía, un empleado del hospital y el hombre armado, pudieron completar los detalles sobre el ataque del lunes en el Mercy Hospital, en el sur de la ciudad.

La Dra. Tamara O'Neal había cancelado recientemente su compromiso con Juan López, así que cuando lo vio, pidió ayuda. También le dijo a un conocido en el estacionamiento que tenía miedo antes de que esa persona se retirara al hospital para llamar al 911 también.

Cuando López se enfrentó a ella, la ex pareja discutió sobre O'Neal cancelando el compromiso, y López exigió que ella devolviera el anillo de compromiso. Luego, dijo la policía, la gente dentro y alrededor del hospital escuchó disparos.

O'Neal cayó al suelo. El testigo James Gray miró por la ventana del hospital para ver de dónde habían salido los disparos y observó cómo López "se colocó sobre ella y le disparó tres veces más", dijo a los periodistas.

Cuando un patrullero se detuvo, López apuntó su pistola semiautomática Glock a la patrulla, impactando el vehículo varias veces antes de ingresar al hospital. Los oficiales dieron caza.

Una vez dentro del centro médico, siguió disparando a los oficiales y en un momento dado giró y disparó contra Dayna Less, una residente de primer año en la farmacia del hospital, cuando se abrieron las puertas del ascensor en el que estaba.

El oficial Samuel Jiménez recibió un impacto en el cuello, justo encima del chaleco antibalas que llevaba, y murió poco después. Jiménez había estado entregando el correo de su estación a la oficina de correos cuando dio media vuelta y siguió a otras patrullas de la escuadra que se dirigían al hospital.

Hubo indicios de que López quería dispararle a más personas. Según una testigo, Jennifer Eldridge, que estaba escondida en la farmacia, escuchó los disparos y luego el sonido del pistolero que agitaba la perilla de la puerta cerrada con llave en un esfuerzo para entrar.

Durante el intercambio de disparos, López recibió un impacto en el abdomen. Fue entonces cuando López, que ya había disparado más de 30 veces y recargado su arma, se llevó la pistola a la cabeza y jaló del gatillo, dijo el portavoz de la policía Anthony Guglielmi.

Los investigadores dijeron que no encontraron nada que indicara que López tenía antecedentes penales. Al momento de su muerte, él era un empleado de la Autoridad de Vivienda de Chicago, y los funcionarios dijeron que no había habido informes de ningún problema en sus nueve meses en el trabajo.

Pero hubo otros signos de problemas en los últimos años.

En 2014, López fue expulsado de la academia de bomberos de la ciudad después de amenazar a una cadete. Cuando el departamento de bomberos se enteró de las amenazas, a López le dijeron que sería disciplinado. Pero en lugar de regresar a la academia para reunirse con los funcionarios del departamento, López se ausentó sin permiso y fue despedido, dijo el martes el portavoz del departamento de bomberos, Larry Merritt.

Los registros de ese mismo año indican que una novia de López buscó una orden de protección contra él porque le estaba enviando mensajes de texto incesantemente. Cuando informó a la policía sobre los mensajes de texto, los agentes le dijeron que cambiara su número de teléfono y buscara una orden de protección. Los registros muestran que ella buscó la orden pero no si finalmente recibió una, dijo Guglielmi.

López tenía un permiso para poseer un arma de fuego oculta, y no estaba claro si los funcionarios sabían sobre la queja de 2014 cuando se otorgó el permiso, dijo Guglielmi, quien añadi que López había comprado legalmente cuatro armas en los últimos cinco años. Tampoco estaba claro si una orden de protección, si se concediera, habría prohibido a López poseer armas.

Cuando todo terminó, el Departamento de Policía de Chicago estaba de duelo pocos días antes del Día de Acción de Gracias por el segundo oficial caído en menos de un año en el cumplimiento del deber. El Comandante Paul Bauer recibió un disparo mortal en febrero mientras perseguía a un sospechoso en el distrito comercial de Loop.

El superintendente de policía Eddie Johnson quería que la ciudad supiera cuán heroicos eran Jiménez y los otros oficiales que perseguían a López.

"Salvaron muchas vidas porque simplemente no sabemos cuánto daño estaba dispuesto a hacer", dijo Johnson el lunes por la noche.

El alcalde Rahm Emanuel, hablando en la misma conferencia de prensa en el hospital, recordó a la ciudad lo que se había perdido.

Las tres víctimas estaban "pasando el día, todos haciendo lo que amaban", dijo. "Esto acaba de desgarrar el alma de nuestra ciudad. Es el rostro y una consecuencia del mal".