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Un Papa diplomatico de gira por Tierra Santa

Un Papa diplomatico de gira por Tierra Santa

Por Carlos Rajo

El Papa Francisco inicia este sábado una gira de tres días por la Tierra Santa en la que deberá echar mano de sus mejores oficios de diplomático y estadista para transitar con éxito la complicada realidad del conflicto israelí-palestino.

Aun cuando el Vaticano ha dicho que objetivo principal del viaje es el de fortalecer las relaciones entre los cristianos (entre los católicos romanos y la Iglesia Ortodoxa) y de orar por la paz en la Tierra Santa, sería de ingenuos no pensar que cada cosa que el Pontífice diga o haga no tendrá algún otro significado dentro de la pelea por cada pedazo de tierra en el lugar donde nació y vivió Jesucristo.

El Papa viaja primero a Jordania -donde según la tradición Jesús fue bautizado-, quizá la parte menos controversial de su gira en la que se entrevistará con el Rey jordano y visitará luego un campo de refugiados. Estos son refugiados palestinos que han vivido en Jordania por décadas luego de que fueron expulsados o huyeron de Israel. 

 La parte delicada de la gira comienza el domingo en la mañana cuando el Papa se desplace por helicóptero a Belén, el sitio donde también según la tradición nació Jesucristo. Belén es parte de los llamados “Territorios Palestinos” o Cisjordania, tierras pobladas precisamente en su inmensa mayoría por palestinos pero de las cuales sin embargo, muchas de ellas son ocupadas militarmente por Israel. El solo hecho de poner pie primero en una ciudad palestina y no en territorio israelí es ya un mensaje del Papa.

En Belén el Pontífice será recibido por el Presidente de la llamada Autoridad Palestina, a quien según el programa oficial del Vaticano el Papa se referirá como “el presidente del estado de Palestina”. Suena a cosa de puro protocolo esto, pero el significado es enorme ya que con sus palabras el Papa reconoce a un estado que ni Israel y ni Estados Unidos reconocen.

Ahí en Belén el Papa dará misa en una plaza que está fuera de la iglesia donde se venera el sitio del nacimiento de Jesús y luego visitará otro campo de refugiados palestinos. Más allá de que será una visita corta y nunca suficiente para escuchar los lamentos sobre las condiciones de vida de los refugiados, el estar en Belén tendrá otro significado en este caso en relación a los cristianos en la Tierra Santa. Belén ha sido un lugar donde siempre han vivido muchos cristianos (católicos y otros) pero que hoy, tanto debido a las medidas de Israel (la ocupación militar, el muro que separa y aísla a los territorios palestinos) y al antagonismo de los palestinos musulmanes (la gran mayoría de palestinos son musulmanes), poco a poco se ha ido quedando sin cristianos (de 60% que eran en 1990 a 15% hoy). No es mucho lo que el Papa puede hacer para ayudar a estos creyentes. Muchos de estos palestinos emigran a la primera oportunidad posible -algunos a Chile, otros a El Salvador o adonde sea que tengan algún familiar o les den visa.

De Belén el Papa se trasladará también en helicóptero al aeropuerto de Israel para lo que será su llegada oficial al país vecino y de ahí volará de nuevo a Jerusalén (si no fuera por estos simbolismos del conflicto, el Papa pudiera haberse desplazado de Belén a Jerusalén en cuestión de minutos).

El domingo el Papa se reunirá con el líder de la Iglesia Ortodoxa, el Patriarca Ecuménico Bartolomeo I, para conmemorar un encuentro que sucedió hace 50 años entre el Papa de la época (Paulo VI) y el respectivo líder ortodoxo y que marcó un reencuentro entre ambas iglesias luego de casi mil años de hostilidad. 

El lunes será un día dedicado en su mayor parte a Israel. El Papa visitará en Jerusalén los dos sitios más importantes para los israelíes, primero el Muro de los Lamentos -donde van los judíos a orar- y luego el Museo Yad Vashem, donde se honra a los más de 6 millones de judíos que murieron a manos de los nazis durante el holocausto. 

Más tarde el Pontífice se reunirá con el Presidente y el Primer Ministro israelí, lo mismo que pondrá una ofrenda floral en la tumba de Teodoro Herzl, el fundador del sionismo. En cada encuentro habrá algún gesto de especial significado. La reunión con el Primer Ministro Benjamín Netanyahu para el caso, será en un edificio que pertenece al Vaticano y que literalmente está ubicado en la linea que marca el este y el oeste de Jerusalén (el este siendo supuestamente donde un día será la capital del estado Palestino).

El lunes en la noche el Papa dará una misa en el Monte de los Olivos y regresará luego a Roma. El tiempo dirá si el Pontífice salió bien parado de lo que debería ser uno de los viajes más complicados de su papado.