Un funeral de Estado lleno de emoción, risas y algún contrapunto para despedir a George H. Bush

Uno de los momentos álgidos del servicio fúnebre fueron las palabras que George W. Bush le dedicó a su padre. Al finalizar no pudo reprimir el llanto
/ Source: TELEMUNDO

Con un funeral de Estado repleto de emoción, elogios y alabanzas, en el que George W. Bush no pudo reprimir las lágrimas, y en el que también se produjeron contrapuntos, el ex presidente George H. W. Bush fue despedido por centenares en la Catedral Nacional de Washington tras su fallecimiento el viernes.

Uno de los momentos álgidos de la ceremonia fue cuando su hijo, quien también fungió  como presidente de EEUU  George W. Bush (2001-2009), le dedicó unas palabras de homenaje. Con la voz rota por el dolor, Bush resaltó el carácter optimista y afable de su difunto padre y destacó que lo que más le gustaba era reirse, "sobre todo de sí mismo".

Durante su elogio fúnebre, Bush hijo, como es conocido popularmente, recordó las últimas palabras de su progenitor: "El viernes pasado cuando me dijeron que le quedaban minutos de vida, le telefoneé y él mismo contestó la llamada. Le dije, 'papá, te quiero'. Sus últimas palabras en este mundo fueron: 'yo también los quiero".

En un discurso durante el cual no pudo contener las lágrimas, Bush resaltó el servicio que prestó a la nación como presidente del país, un cargo que, afirmó, ejerció como "un caballero" y "con dignidad y honor".

"Me enseñó lo que significa ser un presidente", recalcó.

Entre las diversas anécdotas a las que hizo alusión, consiguió arrancar una sonrisa de los asistentes cuando narró la alegría que se llevó su padre cuando, ya con 90 años cumplidos, un amigo suyo logró "colar" una botella de vodka cuando fue a visitarle al hospital.

Una de las meciones más comentadas fue cuando dijo que “para nosotros, fue la más brillante de mil luminarias”.

"Valoraba más el carácter que el pedigrí y buscaba el bien en los demás; y generalmente lo encontraba. Para nosotros, era el punto más brillante entre mil", concluyó, parafraseando a su padre.

En el funeral también estuvieron presentes otros tres expresidentes, además del presidente Donald Trump, que llegó acompañado de la primera dama Melania, pero participó activamente en el servicio.

  

En medio de los homenajes sombríos a los años de servicio público y la fuerza de carácter del presidente muerto, también hubo risas en la catedral. Varios discursos, señalaron la tendencia de Bush a confundir sus palabras y decir disparates.

Fue el “último gran soldado estadista”, dijo el historiador Jon Meacham, “nuestro escudo” en tiempos peligrosos. Pero también recordó cómo Bush, de campaña en una gran tienda atestada de gente, estrechó la mano de un maniquí. Sin mostrar la menor vergüenza, simplemente dijo: “Nunca se sabe. Hay que preguntar”.

La congregación, en la que se encontraban gobernantes extranjeros y diplomáticos, estadounidenses de puestos jerárquicos y otros que estuvieron relacionados con el difunto, se puso de pie al arribo del féretro, acompañado por clérigos de distintas confesiones. En la fila que ocupaban, el presidente Donald Trump, los expresidentes Barack Obama, Jimmy Carter y Bill Clinton, junto con sus cónyuges, pusieron la mano sobre sus corazones.

Meacham elogió el llamado de Bush a la acción voluntaria _lo que llamó las “mil luminarias”_ y la comparó con la exhortación de Abraham Lincoln a honrar los “ángeles buenos de nuestra naturaleza”. Dijo que son “versos que se acompañan en el himno nacional de Estados Unidos”.

Trump se había mofado de las “mil luminarias” en un acto meses atrás: “¿Qué diablos es eso? ¿Alguien lo ha desentrañado? Y las apagó un republicano, ¿no es cierto?”.

El ex primer ministro canadiense Brian Mulroney elogió a Bush como un líder fuerte, uno de los supervisores del fin de la Guerra Fría y el derrumbe de la Unión Soviética y que allanó el camino al Tratado de Libre Comercio de América del Norte con Canadá y México, consumado por su sucesor Clinton. Frente a Trump, un detractor del TLCAN, Mulroney elogió “el área de libre comercio más grande y rica de la historia del mundo”. Los tres países han acordado una versión revisada del acuerdo impulsada por Trump.

Una caravana de autos transportó el féretro a la Catedral Nacional para el oficio, reduciendo la velocidad al pasar frente a la Casa Blanca.

En el servicio no faltaron tampoco los contrapuntos, como cuando a la entrada a la ceremonia Trump estrechó la mano de Obama y la ex primera dama Michelle Obama, quienes lo saludaron con un “buenos días”, sin embargo no estrechó las manos de Bill y Hillary Clinton. 

El velatorio en el capitolio finalizó con un saludo de cañones y los sones de una banda militar.

El oficio fúnebre puso fin a tres días de ceremonias en Washington. Los restos de Bush ya regresaron a Texas donde serán enterrados el jueves. 

El féretro permanecerá en la iglesia episcopal de Saint Martin antes de ser enterrado en terrenos de la biblioteca presidencial en la Universidad Texas A&M en College Station. Descansará finalmente junto a Barbara Bush, con quien estuvo casado durante 73 años, y Robin Bush, la hija de ambos que murió de leucemia en 1953 a la edad de 3 años.