Un año después del tiroteo masivo en Las Vegas: así cambió la vida de una de las sobrevivientes

Casi pierde la vida en el tiroteo masivo de Las Vegas tras el impacto de una bala en su cabeza, pero la decisión de su esposo la mantuvo con fuerzas
Jovanna Calzadillas,sobreviviente del tiroteo masivo en Las Vegas, sonríe junto a su esposo, Frank.
Jovanna Calzadillas,sobreviviente del tiroteo masivo en Las Vegas, sonríe junto a su esposo, Frank.  AP / AP

Más de un año después de que un sujeto abriera fuego en un concierto en el Mandala Bay, en Las Vegas, las historias personales de las víctimas que lograron sobrevivir constituyen un factor importante para entender cómo puede cambiar la vida de un instante a otro.

Jovanna Calzadillas fue una de las sobrevivientes que tuvo que recorrer un largo camino para poder recuperarse de las heridas físicas y emocionales que le dejó esa noche en la que celebraba junto a su esposo, Frank, después de una crisis marital.

Días antes de que se celebrara el Route 91 Harvest Festival, los esposos Calzadillas atravesaban un momento de tensión en su matrimonio. Él había pasado varios meses fuera de la casa mientras cumplía servicio en otro país como sargento en la Arizona National Guard.

Un cambio de planes los llevó hasta Las Vegas, justo el día en que un hombre decidiría abrir fuego contra miles de personas desde la ventana de su hotel.

Jovanna fue una de las primera víctimas en llegar al Univeristy Medical Center, su esposo había logrado manejar casi ocho millas hasta el hospital. Ella se encontraba inconsciente: una bala había llegado hasta la parte superior de su cráneo y había enviado fragmentos a su cerebro. Los cirujanos no le daban ninguna esperanza de vida.

"No hay nada que puedas hacer por tu esposa", le dijeron lo médicos después de cuatro horas de espera. Pero Frank no podía darse por vencido, no podía perder a su esposa, a quien conocía desde la adolescencia, y mucho menos podía permitir que dos pequeños hijos se quedaran huérfanos.

Frank, quien tenía ahora la última palabra sobre la vida de Jovanna, sabía que su ella era fuerte y que lucharía por su vida, así que decidió tomar todos los riesgos y mantenerla conectada a las máquinas.

Sus vidas habían cambiado repentinamente. Jovanna ya no era la misma. La primera vez que Frank ingresó a la habitación del hospital la vio encamada, llena de tubos y conectada a una gran máquina. Su cabello ya no existía y su esposa parecía no darse cuenta de nada.

"¿Su cerebro está muerto?, le preguntó a uno de los doctores, quien le dijo que en estos casos no se sabía porque aún era un misterio la forma en la que el cerebro trabajaba.

"Vamos a mantenerla viva", le dijo, y días después, cuando ella había logrado estabilizarse, volaron en un helicóptero hacia su hogar en Arizona para comenzar un tratamiento que le podría devolver la vida.

Jovanna arribó al Select Speciality Hospital, en Phoenix, 18 días después de haber recibido el impacto de la bala que había dejado un agujero en el lado forntal izquierdo de su cerebro. Había comenzado un lento proceso de rehabilitación.

Afortunadamente los doctores en Las Vegas habían podido controlar la hemorragia, previnieron la infección y le realizaron una craneoplastia para cubrir la abertura en la cabeza.

Durante los siguientes días ella logró abrir los ojos, pero mantenía la mirada fija en una pared. No respondía ante ningún estímulo y el lado derecho de su cuerpo estaba paralizado.

Frank comenzó a dudar que hubiera tomado la decisión correcta, pero aún así permanció cada día al lado de su esposa porque en el fondo sabía que ella lograría recurperarse, aunque le tomara mucho tiempo.

Después de las primeras semanas en el hospital, Frank creyó haber visto una mejoría en su esposa, una señal de que ella estaba paralizada pero podía entender lo que estaba sucediendo.

"Pienso que ella sabe que soy yo", aseguraba Frank.

Jovanna comenzó a mover lentamente su mano izquierda. Una semana después, cuando mencionaron su nombre, siguió la conversación con sus ojos. cada vez ella avanzaba más y más.

Comenzó a sonreír con más frecuencia, reconocía a sus padres y empezaba a vivir nuevamente. Jovanna tuvo una segunda oportunidad, pero aún se está recuperando de las heridas físicas.

Un año después ha podido caminar pequeñas distancias por sí misma, su cabello ha crecido y está recuperando su vida, aunque aún le falta mucho para ser la misma.