Trump sigue despuntando pese a polémica por "KKK"

Saca casi 20 puntos de ventaja a senador Marco Rubio en plena jornada del Supermartes incluso con velado apoyo al Ku Klux Klan: sondeo NBC/Survey Monkey

Donald Trump llega a las votaciones del Supermartes en una posición de privilegio, estando en primer lugar a nivel nacional en las preferencias de los electores republicanos, con una ventaja de casi el doble sobre su más cercano rival el senador Marco Rubio, según el último sondeo semanal de NBC News y la encuestadora Survey Monkey.

Trump obtiene el 40% del apoyo del público republicano, mientras que Rubio está en un lejano segundo lugar con el 21%. El también senador Ted Cruz se ubica en tercero con el 18%. Ben Carson tiene 8% y John Kasich 7%.

Los resultados de la encuesta confirman no solo esa posición primera que Trump ha tenido por meses en la contienda republicana y que se ha visto igualmente confirmada con las victorias del empresario en las votaciones en tres estados consecutivos (New Hampshire, Carolina del Sur y Nevada), sino también el que sigue adelante no obstante los intensos ataques de que ha sido objeto en los últimos días. Esto significaría que los votantes de Trump están con él sin importar lo que se diga del magnate o los supuestos errores que cometa.

Rubio en particular ha atacado con fuerza a Trump, comenzando la noche misma del último debate republicano -el jueves en Houston- y siguiendo todo el fin de semana en cuanto lugar y oportunidad ha tenido. Rubio ha cuestionado tanto la personalidad como las propuestas de Trump, señalando que es alguien que no es sincero, que es un fraude y que además, trae la división y el encono al partido republicano.

Durante el fin de semana, además, Trump se vio envuelto en una controversia que ya lleva un par de días y no termina de llamar la atención. Sucede que recibió el apoyo de un personaje de nombre David Duke, quien es famoso por su vinculación pasada con el grupo racista y de supremacía blanca Ku Klux Klan. Cuando fue preguntado por la prensa sobre este apoyo de Duke, Trump no se distanció claramente del controversial personaje lo cual le ha generado toda clase de condenas inclusive del mismo partido republicano.

En la política estadounidense existe una especie de regla no escrita de que no se puede estar o parecer vinculado a nada que tenga que ver con el Ku Klux Klan. El hacerlo trae de inmediato la condena de la opinión pública y el ostracismo político. Lo de Trump sería la primera vez que alguien en una posición de tal prominencia -en una primaria para ser candidato presidencial- se ve envuelto en una controversia con el término Ku Klux Klan en el medio y no sale afectado ante los votantes. Al menos por hoy, según la encuesta, la gente de Trump sigue con él, más allá de Duke, el Ku Klux Klan y demás.

La encuesta por otro lado, surge en momentos que se han abierto las urnas y los republicanos están votando en once estados. Un día crucial para la contienda presidencial ya que hay en juego más de 600 delegados para la convención que elegirá al candidato presidencial. Y aun cuando la encuesta es a nivel nacional, es un buen parámetro para medir la popularidad de Trump y lo cuesta arriba que es la situación para sus contrincantes.

El “premio mayor” o el estado que más delegados dará en el Super Martes es Texas, donde habrán 155 delegados en disputa. Este es quizá el único estado en donde Trump no es de entrada el favorito debido a que ahí compite con el senador Ted Cruz, quien es precisamente de Texas. Trump sin embargo, con un segundo lugar saldría bien.

Cruz en cambio literalmente se juega el destino de su campaña presidencial en Texas: si no gana ahí su candidatura deja de tener sentido ya que quedaría claro que muchos de sus votantes más conservadores y evangélicos se han ido con Trump. Cruz igualmente ha atacado a Trump, aunque no con la virulencia de Rubio.

De ganar Trump en el resto de estados del Super Martes -o en la mayoría de ellos-, su candidatura se afirmaría con lo cual cada día será más difícil impedir que sea el candidato republicano. El liderazgo partidario sin embargo, sigue opuesto en gran medida a Trump. Es por ello que los grandes barones del partido -millonarios donantes, líderes congresionales, etc.- se han alineado detrás de Rubio. Creen que la candidatura de Trump dividirá al partido y les traerá derrotas no sólo por la presidencia sino también a nivel de congresistas y senadores.

El problema con Rubio es que no ha ganado en ningún estado y a medida que se van dando las votaciones Trump sigue acumulando delegados. El único consuelo quizo para Rubio es que en todos los estados donde se vota en el Super Martes los delegados se otorgan de manera proporcional, es decir el segundo obtendrá cierto número, así lo mismo el tercero, etc. Esto evita que Trump gane muchísimos más delegados si fuesen estados que otorgan todos los delegados al ganador.

La estrategia de Rubio es seguir en la campaña, ganar en la Florida el próximo 15 de marzo -donde sí se otorgan todos los delegados al ganador- y llegar a la convención republicana sin que Trump tenga todavía los delegados suficientes para ser declarado el candidato.

Una vez en la convención Rubio confía en ganar gracias al apoyo del llamado “establishment” o liderazgo partidario y a que muchos delegados de todo el país le negarán el voto a un Trump que es visto como dinamita para el partido republicano. Por hoy sin embargo, Trump no podía llegar en mejores condiciones al famoso Supertuesday -con casi el doble de ventaja sobre Rubio.