Trump llama criminales a los inmigrantes de la caravana e insiste en que militarizará la frontera: “No van a entrar”

“Un gran porcentaje de esta gente”, ha añadido el presidente, “son criminales, y quieren entrar en nuestro país, pero no va a pasar durante mi mandato”. No está claro sin embargo que pueda desplegar al Ejército como promete hacer. Le explicamos por qué

El presidente, Donald Trump, ha amenazado este viernes de nuevo con militarizar la frontera sur para evitar la llegada de la caravana de casi 5.000 centroamericanos que se dirige hacia Estados Unidos. “No van a entrar en el país, más les vale darse la vuelta, no van a entrar”, ha asegurado el presidente en conferencia de prensa, asegurando que desplegará, “al Ejército, no a la Guardia Nacional”.

“Un gran porcentaje de esta gente”, ha añadido el presidente, “son criminales, y quieren entrar en nuestro país, pero no va a pasar durante mi mandato”.

La pasada primavera, Trump desplegó a la Guardia Nacional en la frontera ante la llegada de una caravana similar, que terminó en puestos de inmigración, pidiendo asilo de forma ordenada. Esta operación causó fricciones políticas con algunos estados, como California, que se negaron a prestar a sus efectivos para reforzar las tareas de control de inmigración.

Esta tarde, el presidente ha amenazado con desplegar al Ejército (aunque con toda probabilidad requeriría del permiso del Congreso para ejecutar una acción tan drástica) si México, con el que ha reiterado que tiene “muy buena relación”, no es capaz de evitar que la caravana entre al país vecino y marche durante cientos de millas en dirección a la frontera.

No sabía Trump, cuando lo dijo, que los inmigrantes ya habían forzado su paso por la frontera guatemalteca; las autoridades mexicanas han amenazado con el uso de la fuerza para frenar a los inmigrantes, mientras que el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, les ha prometido de nuevo visados de trabajo.

Trump ha aprovechado la pregunta de un periodista para culpar a los demócratas de que Estados Unidos tenga “las peores leyes migratorias de la historia”. El Partido Republicano tiene mayoría en la Cámara de Representantes y en el Senado, y los proyectos legislativos que han fracasado en los dos últimos años lo han hecho por falta de apoyo precisamente entre congresistas conservadores.

 A menos de tres semanas de unas elecciones parlamentarias decisivas, el presidente ha acusado de todas formas a los demócratas de “hacer cualquier cosa para dañar al Partido Republicano” y a él mismo, “aunque dañe también a nuestro país”. Y ha deslizado de nuevo sus sospechas de que esta caravana se ha organizado tan cerca de las elecciones por algún propósito oculto, sin mencionar quién podría estar detrás ni cuál podría ser su objetivo; de hecho, casi al mismo tiempo ha reconocido que la inmigración “es un asunto republicano”, dando a entender que esta crisis podría reforzar sus expectativas electorales.

El presidente también ha criticado a los países centroamericanos, nombrando en concreto a El Salvador, Honduras y Guatemala, afirmando que Estados Unidos les entrega “decenas de millones de dólares” (en ayuda al desarrollo) pero esos Gobierno no hacen nada por frenar los flujos migratorios “hasta que les llamo y les digo con voz muy simpática que no vana tener nada de dinero si no hacen nada”.