Trump convierte su muro de cemento en “una valla de acero” para lograr el apoyo demócrata

El presidente opina que el cierre del Gobierno puede durar “meses o años”, pero confía en un acuerdo: “El acero es más fuerte que el cemento”, dice, y el otro lado “se siente más cómodo” con él
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El cierre del Gobierno federal por falta de presupuesto está a punto de entrar en su tercera semana, pero podría durar “meses o años”, según el presidente, Donald Trump, que no está dispuesto a aceptar ningún acuerdo que no permita construir “una estructura o un muro o algo de acero poderoso” en la frontera. El presidente está dispuesto ahora a convertir su muro fronterizo en un valla “de acero en vez de cemento” para poder convencer así a los demócratas de llegar a un acuerdo.

Su reunión con los líderes demócratas ha sido, según ha dicho, “muy, muy buena, productiva”, pero el único acuerdo alcanzado ha sido seguir negociando durante el fin de semana. En las conversaciones, según Trump, se ha hablado también de los soñadores, que podrían ser parte de un acuerdo final, aunque el presidente considera que hará falta antes una decisión de la Corte Suprema en contra de la Acción Diferida para los Llegados en Infancia (DACA), quizá “en verano”, para poder alcanzar un pacto “muy rápido” sobre ese tema y “otras cosas”. “DACA lo discutiremos en otro momento”, ha indicado el presidente.

Trump ha puesto al frente de las negociación al vicepresidente, Mike Pence; a su yerno y principal asesor, Jared Kushner; y a la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen. Tras el “diálogo constructivo” de hoy, en palabras de Pence, ahora buscarán “una solución que provea de fondos para acabar con la crisis en la frontera y construir el muro”.

A día de hoy, Trump exige 5.600 millones en seguridad fronteriza para aprobar una ley presupuestaria que acabe con el cierre del Gobierno, pero los demócratas sólo están dispuestos a conceder 1.200 millones (la misma cifra que el año pasado aprobó una mayoría republicana en el Congreso).

“Dije que iba a construir el muro, no dije que lo fuera a hacer de cemento”, ha asegurado Trump, que cree que “el acero es más fuerte que el cemento”. “Creo que a la gente le gustará si está hecho de acero, y lo harán empresas estadounidenses”, ha añadido el presidente, que ahora concede que se pueda llamar “valla de acero” en vez de muro.

“La gente necesita poder ver a través del muro”, ha añadido, en referencia a las autoridades migratorias. Trump ha indicado que “el otro lado se siente más cómodo” hablando de valla de acero en vez de muro de cemento, dejando entrever que quizá ese cambio permita a los demócratas aceptar la construcción de la barrera.

El presidente ha añadido en cualquier caso que se plantea incluso declarar una situación de emergencia nacional para poder derivar fondos del Departamento de Defensa y otras ramas del Gobierno a la construcción del muro. Así, el Pentágono podría construir, con sus fondos y personal militar, más de un centenar de millas de muro en terrenos militares en la frontera, según informa la cadena ABC. 

La frontera entre México y Estados Unidos se extiende unas 2.000 millas (aunque hoy el presidente ha dicho “200 millas), pero el propio Trump ha reconocido que no haría falta levantar una barrera desde el océano Pacífico hasta el Golfo de México. En parte, porque ya hay 654 millas de muro construidas, las que se suman otras 51 con barreras dobles o triples; podrían tener que reforzarse, y de hecho ésa es la intención del presidente, pero ya están ahí. Y, en parte, porque “hay un montón de barreras naturales”, según Trump, montañas y “ríos violentos y crueles” que sirven de barrera natural.

Según sus cálculos, sólo harían falta entre 700 y 900 millas de muro; pero sólo construir o reforzar 60 millas costaría, según la Casa Blanca, hasta 1.600 millones de dólares. En el pasado, Trump ha intentado conseguir 25.000 millones de dólares del Congreso para, a lo largo de la próxima década, construir el resto de la barrera. Pero no lo consiguió cuando el Partido Republicano controlaba el Senado y la Cámara de Representantes (que ahora está en manos demócratas).