Trump amenaza con cortar ayuda a Honduras si la caravana de al menos 2.000 migrantes que se dirige a EEUU no es detenida

Washington ha comprometido 2.600 millones de dólares en cooperación para América Central entre 2015 y 2018.

El presidente estadounidense Donald Trump amenazó el martes con cortar la ayuda que su país otorga a Honduras si no se detiene una caravana de al menos 2.000 personas que intenta llegar a Estados Unidos.

Pero la capacidad de la nación centroamericana para hacer cualquier cosa en este momento parece limitada. Los migrantes cruzaron a Guatemala el lunes, y evitaron dos veces a las autoridades que pretendían interponerse en su camino.

Trump lanzó el comentario en su cuenta de Twitter.

“Estados Unidos ha informado de manera enérgica al presidente de Honduras que, si la gran caravana de personas que se dirigen a Estados Unidos no es detenida y regresada a Honduras, no se dará más dinero o ayuda a Honduras, con efecto inmediato”, escribió el mandatario estadounidense.

Desde que la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte se lanzó en 2014, Washington ha comprometido 2.600 millones de dólares en cooperación para América Central entre 2015 y 2018, mientras que los países de la región han comprometido de manera conjunta un aporte de 8.600 millones de dólares.

Por su parte, el vicepresidente Mike Pence habló este martes por teléfono con el presidente hondureño Juan Orlando Hernández en referencia a la caravana. 
"Hablé con el presidente Hernández de Honduras sobre la caravana de migrantes que se dirige hacia Estados Unidos", escribió Pence en su cuenta oficial de Twitter. "Le di un mensaje fuerte de parte de POTUS: no habrá más ayuda si no detienen a la caravana. Le dije que EEUU no tolerará la fragante falta de consideración por nuestra frontera y soberanía”.

No ha habido respuesta inmediata del gobierno hondureño. En un discurso ante la ONU en finales de septiembre, el presidente Hernández defendió a los migrantes calificando a la inmigración como “un derecho”.

México también ha advertido a los migrantes que si no cumplen los requisitos migratorios necesarios para entrar al país no se les permitirá que crucen la frontera con Guatemala.

Las autoridades mexicanas advirtieron en un comunicado emitido el martes que han reforzado la seguridad en la frontera sur de su país para atender un “número elevado de personas migrantes que pudieran manifestar su intención de ingresar a territorio mexicano”.

Estados Unidos ya había denunciado el fin de semana en un comunicado de su embajada en Honduras de las “falsas promesas” hechas por aquellos que “buscan explorar” a los que quieran entrar a Estados Unidos.

Los migrantes iniciaron la caravana el pasado fin de semana desde San Pedro Sula, Honduras con dirección a Guatemala. 

En su llegada a Guatemala el lunes se encontraron con unos 100 oficiales. Pero después de unas dos horas, se les permitió seguir con su camino.

Las autoridades luego trancaron las vías a unos dos kilómetros de la ciudad fronteriza de Esquipulas, donde planeaban pasar la noche. La caravana se detuvo entonces por otras tres horas mientras unos 250 policías les impedían el paso y les exigían regresar a la frontera para pasar por inmigración, según la agencia de noticias AP. Pero los migrantes no cedieron y eventualmente se les permitió continuar.

Los migrantes reanudaron el martes su recorrido desde Esquipulas con la esperanza de llegar a Méxicos. Acudieron a la Basílica de Esquipulas, ubicada a unos 220 kilómetros de la capital, para escuchar misa y recibir la bendición del Cristo Negro, venerado por los católicos de la región, antes de continuar su viaje. Son escoltados por la Policía Nacional Civil de Guatemala, según la agencia de noticias AP.

Al parecer, a la caravana inicial se le ha sumado más personas. Un sacerdote de Esquipulas que no quiso dar su nombre dijo que ellos habían alimentado a más de 2.000 personas en uno de los tres albergues que ocuparon. Originalmente eran unas 160 personas.

Carlos Reyes, de 20 años, que viaja con los ojos puestos en Estados Unidos. Reyes dijo a AP el domingo que en su país intentaron asesinarlo por ser gay.

“Unos hombres me iban a matar, me oculté y salimos solo porque la policía nos ayudó”, dijo Reyes. “Me querían matar por lo que soy”.

Karla Maldonado tiene solo 16 años pero también está decidida a migrar. La adolescente viaja con su prima Gabriela Natareno, de 27. “Yo estudiaba primero básico, pero me voy porque quiero algo mejor”, explicó. La joven confía en que podrá llegar a Estados Unidos y aseguró que no tiene miedo de que las separen.

Las malas perspectivas económicas son el principal motivo por el que los hondureños buscan abandonar su país, de 9,4 millones de habitantes, según una encuesta reciente del Centro de Estudios de Inmigración. La violencia fue el segundo motivo más mencionado.

Natareno dijo que la culpa de la migración es del presidente hondureño Juan Orlando Hernández, “que mantiene al país sumido en la pobreza y la corrupción”.

“Yo hasta le mandé una carta para que nos ayudara y nunca hizo nada”, dijo la joven.

La advertencia de Trump llegó apenas cinco días después de que el vicepresidente Mike Pence les asegurara a los mandatarios de Honduras y Guatemala y al vicepresidente salvadoreño que Estados Unidos incrementaría su ayuda para combatir la inmigración ilegal y generar crecimiento económico si los tres países hacían su propio esfuerzo.