"Todo lo que había hecho para ser un buen padre se destruyó en un instante"

El Gobierno de Donald Trump sigue separando en secreto a familias de inmigrantes en la frontera, según una investigación. Así lo está haciendo.
Natalia Oliveira da Silva y su hija Sara, de cinco años, después de ser reunificadas en San Antonio el pasado 23 de julio.
Natalia Oliveira da Silva y su hija Sara, de cinco años, después de ser reunificadas en San Antonio el pasado 23 de julio.AP / AP

El Gobierno presidido por Donald Trump ha retomado en silencio su política de separar a las familias inmigrantes que intentan cruzar ilegalmente la frontera usando para ello razones “de seguridad” para apartar a los niños de sus padres, según una investigación llevada a cabo por la web informativa ProPublica.

El entonces fiscal general, Jeff Sessions, ordenó el pasado 6 de abril a los fiscales que procesaran como criminales a todos los inmigrantes que cruzaran ilegalmente la frontera. Defendió entonces que esa política de tolerancia cero (que estuvo en vigor del 5 de mayo al 20 de junio) sirve como arma de disuasión, aunque el fuerte aumento de detenidos en la frontera en los últimos meses parece desmentirle

La principal consecuencia de esta política fue la separación de familias (los padres eran encarcelados a la espera de juicio, y los niños encerrados solos en centros de detención), que causó tal revuelo social que Trump tuvo que cancelar su política.

Fueron separados 2.597 menores, según el cálculo del Departamento de Seguridad Nacional; prácticamente todos han vuelto ya con sus padres, después de que un juez federal lo ordenara así el 26 de junio. Sin embargo, una investigación de la cadena CBS reveló el pasado domingo que esta política comenzó meses antes de lo anunciado, con un programa piloto en 2017, por lo que la cifra total de afectados será difícil de determinar. 

El propio Departamento de Seguridad Nacional concluyó que el Gobierno no estaba preparado para ejecutar esta política de tolerancia cero, y cometió errores gravísimos. Pese a ello, sigue planteándose nuevas políticas de separación de familias y, según informa hoy ProPublica, continúa haciéndolo de forma silenciosa.

En los últimos tres meses, abogados de las Caridades Católicas han descubierto 16 nuevos casos, al enterarse por casualidad, puesto que nadie se lo había comunicado oficialmente, de que niños enviados por las autoridades migratorias a sus refugios habían llegado al país con sus padres y habían sido separados de ellos.

ProPublica habló con un padre salvadoreño detenido en Texas y al que los agentes de Protección Fronteriza y Aduanas habían arrancado por la fuerza de sus brazos a su hijo de cuatro años. “Le fallé”, afirmó el hombre llorando, “todo lo que había hecho para ser un buen padre se destruyó en un instante”.  Su hijo está ahora detenido en Nueva York, donde su abogada no sabía de estas circunstancias.

El servicio de Protección Fronteriza y Aduanas ha admitido que efectivamente se siguen separando a familias, aunque insiste en que no tiene nada que ver con la política de tolerancia cero sino a motivos de “seguridad para el niño”. No ha querido desvelar cuántos menores han resultado afectados.

En el caso del padre mencionado anteriormente, las autoridades migratorias aseguran que pertenece a la pandilla MS-13, aunque no ofrece pruebas al respecto y él lo ha negado bajo juramento. Durante la vista ante un juez de inmigración, el hombre fue puesto en libertad bajo fianza de 8.000 dólares, sin que el juez pidiera ver las supuestas pruebas en su contra.