Tiroteos masivos: los expertos dicen que la violencia es contagiosa y que el ciclo de noticias 24/7 no ayuda

Foto: NBC

En una nación que a veces se ha vuelto insensible a los tiroteos masivos, la gente se ha estremecido.

Las masacres de fin de semana en El Paso, Texas y Dayton, Ohio, han hecho que muchos busquen formas de detener la carnicería, ya sea a través de leyes más estrictas de control de armas, mejores servicios de salud mental o el cierre de ciertas plataformas de redes sociales.

Como las investigaciones sugiere que la violencia, particularmente mediante las armas, puede ser contagiosa, algunos expertos están pidiendo el fin de la cobertura de los medios a los tiroteos masivos, alegando que puede proporcionar a los atacantes potenciales la posibilidad de fama, maneras con las que compararse entre sí e incluso planes para llevar a cabo ataques.

"Vemos que algunas formas de violencia alcanzan su punto máximo cuando la sociedad se fascina", advirtió Jillian Peterson, psicóloga y profesora de criminología y justicia penal en la Universidad Hamline en St. Paul, Minnesota. "Sabemos que los tiroteos masivos son socialmente contagiosos y tienden a ocurrir de manera cercana unos a otros".

Peterson, quien ha examinado cada tiroteo masivo en EEUU desde 1966, dice que los medios pueden jugar un papel en detener el derramamiento de sangre.

Ella y el co-investigador James Densley del Proyecto Violencia, un grupo de expertos no partidista dedicado a reducir la violencia, descubrieron que entre las cosas que los atacantes de masacres tienen en común es que habían estudiado a otros asesinos del pasado.

"El miedo social y la fascinación por los tiroteos masivos en parte impulsan la motivación para cometerlos", escribieron Peterson y Densley el domingo en Los Angeles Times. "Por lo tanto, como hemos visto en la última semana, los tiroteos masivos tienden a suceder en grupos. Son socialmente contagiosos".

Un estudio de 2018 publicado por la organización de investigación alemana IZA, o el Instituto de Economía Laboral, estuvo en la misma línea.

"Nuestros hallazgos sugieren consistentemente que la cobertura de los medios de comunicación causa sistemáticamente futuros tiroteos masivos", escribió el grupo de investigación en "El efecto de la cobertura mediática sobre los tiroteos masivos".

Adam Lankford, profesor de criminología en la Universidad de Alabama, ha llegado a conclusiones similares en su propia investigación. Dijo que los medios de comunicación contribuyen a los tiroteos masivos al darles fama a los sospechosos, premiando perversamente a los mayores conteos de víctimas con una cobertura más llamativa e inspirando inadvertidamente imitadores.

"También tenemos varios casos claros de influencia directa de un perpetrador a otro", dijo Lankford.

Algunos expertos dicen que cuando las organizaciones de noticias informan cifras de víctimas en negrita, los atacantes intentan superarse en víctimas entre sí.

"Lo llamo 'terrorismo en cascada'", dijo el sábado Clint Watts, investigador principal del Instituto de Investigación de Política Exterior, en MSNBC.

El sospechoso en el ataque de El Paso citó al tirador de la mezquita de Nueva Zelanda, un supremacista blanco, en una publicación online, y el sospechoso en un tiroteo en abril en una sinagoga en Poway, California, imitó la publicación online del terrorista de Nueva Zelanda.

Algunos dicen que los medios deberían tomar una página de sus propias reglas sobre sobre los suicidios como una guía sobre cómo manejar los tiroteos masivos, con una sensibilidad al efecto de contagio.

"Los expertos en prevención del suicidio creen, según la experiencia y algunos estudios, que cuanto menos se diga en los medios sobre los métodos de suicidio, menos probabilidades hay de que una muerte provoque que las personas en riesgo se quiten la vida por ese mismo método en los días inmediatos después", dice el libro de estilo de la agencia de noticias The Associated Press sobre el suicidio.

Gabriel Kahn, profesor de la Escuela de Comunicación y Periodismo Annenberg de la Universidad del Sur de California, dijo que los suicidios son a menudo incidentes privados que no reciben atención de los medios, pero las organizaciones de noticias tienen la obligación de cubrir las masacres que afectan a los lectores y espectadores.

Sin embargo, la cobertura de tiroteos masivos puede ser muy exhaustiva y, a menudo, "se suma al atractivo para las personas que han estado considerando cometer estos actos de terror", dijo.

Lankford dijo que los periodistas pueden recurrir a su propio código de ética, que incluya "minimizar el daño". Sugirió que no publicar los nombres y fotos de los sospechosos sería un comienzo.

"No creo que nadie haya visto una foto del responsable de una masacre y haya dicho: 'Debido a que veo su cara, puedo evitar el próximo tiroteo en masa con mayor probabilidad'", dijo.

Peterson, de la Universidad de Hamline, recomendó "no hacer públicos los manifiestos, no publicar imágenes las 24 horas del día, los 7 días de la semana, enfocarse en las víctimas y no en el autor, contando historias más profundas sobre el impacto y las consecuencias de estas tragedias".

Kahn dijo que en el competitivo mundo de los negocios de noticias de hoy en día, esto no ocurrirá de la noche a la mañana, pero si hay una pausa en la violencia, los medios deberían considerar seriamente reformar la forma en que cubren los tiroteos masivos y el terrorismo doméstico.

"No es que puedas tener una censura", dijo. "Pero sí creo que debemos hacer una pausa para reflexionar sobre una forma diferente de enmarcar estos incidentes".

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