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"¿También se puede caer el mío?": Miami teme por sus edificios tras el colapso del Champlain Towers South

Las torres hermanas del condominio que se derrumbó junto al mar, separadas por una calle, fueron construidas con poco tiempo de diferencia y, una de ellas, con los mismos materiales. Los residentes no han sido obligados a evacuar de esos condominios. En el área persiste la sensación de inseguridad y algunos exigen más transparencia sobre el estado de sus viviendas.
/ Source: Telemundo

SURFSIDE, Florida — Hay dos razones que mantienen despierta de madrugada a Lizie Chernann, una brasileña de 41 años que reside desde hace dos décadas en Surfside, Florida, en una de las torres hermanas del condominio Champlain Towers South, que se vino abajo parcialmente el jueves en la madrugada dejando hasta el momento 11 muertos, más de 150 desaparecidos y una comunidad aterrada.

Desde su habitación en el Champlain Towers East no solo escuchó venirse abajo la estructura contigua, envolviendo el vecindario en una espesa nube de polvo, sino que, desde entonces, puede escuchar a las decenas de rescatistas trabajar contrarreloj las 24 horas cada vez con menos esperanza de encontrar a alguien vivo entre los escombros. 

Y, como muchos otros residentes del norte de Miami Beach, Chernann también teme por la seguridad de su edificio junto al mar, sobre todo porque aún no se conoce exactamente si el desplome de la torre vecina fue consecuencia de daños estructurales propios o si hay un peligro para otros edificios altos en una zona costera plagada de condominios y hoteles de lujo.

"Es muy duro no solo ver por lo que los demás están atravesando, sino también estar asustados y [pensar] si esto le puede pasar a cualquiera de los otros edificios", dice Chernann a Noticias Telemundo. "Una se queda pensando en la noche: ¿también se puede caer el mío?", añade. 

Lizie Chernann, de 41 años, ha vivido en el Champlain Towers East por 20 años, a solo un hotel de separación de la torre Champlain Towers South, que colapsó parcialmente en Surfside, Florida. Como muchos de los vecinos del área, dice estar preocupada de que algo pueda ocurrir con su condominio. Jorge Carrasco

Tras el colapso, las autoridades de Surfside enviaron ingenieros a realizar el sábado una inspección rápida de las torres East y North, ubicadas a solo unos pies de distancia del condominio colapsado, para buscar potenciales problemas y apaciguar dudas e interrogantes. 

Las tres torres se construyeron con solo unos años de diferencia. Primero la South, en 1981. Luego la North, en 1982. Y la menos longeva, la East, fue erigida en 1994. Frente a las aguas del océano Atlántico, las tres estructuras han estado expuestas a las mismas condiciones climáticas, el aumento del nivel del mar y la salinidad del aire. Todas están en el norte de Miami Beach, asentada sobre lo que se conoce como una isla-barrera, un terreno susceptible de suelo arenoso y erosionable que, según expertos, ha sido sobreexplotado.

En el caso de la torre desplomada y la North, ambas fueron construidas con solo un año de diferencia por la misma compañía —del inversor polaco-canadiense Nathan Reiber— con los mismos materiales y con un diseño muy similar también de 12 plantas. Pero sus residentes no han sido obligados a evacuar, aunque los ingenieros todavía no han realizado una inspección profunda de las condiciones estructurales. 

El alcalde de Surfside, Charles Burkett, explicó a Noticias Telemundo el lunes en la noche que, dos días después del colapso, las torres East y North habían sido inspeccionadas por expertos, pero la revisión no fue “abarcadora” y los condominios han contratado su propia firma de ingenieros para inspeccionar más en profundidad.

“Se hizo para atender a las preocupaciones, mientras esperamos a que llegue una firma de ingenieros este martes. Ellos realizarán una especie de evaluación de abajo a arriba para determinar si los edificios son estructuralmente seguros”, afirmó, “en ese momento seremos capaces de determinar si hay un problema o no”. 

Burkett había sugerido anteriormente que los residentes de Champlain Towers North evacuaran por precaución y dijo que él mismo no estaría “entusiasmado” de permanecer allí. No se conoce con exactitud cuántos apartamentos han decidido abandonar el edificio.

Florida se declaró en estado de emergencia tras el colapso y está brindando ayuda a quienes han decidido evacuar y a quienes fueron obligados a hacerlo en el resto del edificio que quedó en pie y probablemente será demolido. 

La operación de búsqueda entre los escombros del Champlain Towers South se ha visto complicada por el mal tiempo y los incendios entre las ruinas. AP

Cerca del lugar del derrumbe, en medio de la tensa y lúgubre atmósfera que transpira Surfside, otros vecinos dijeron que la comunidad está siendo presa no solo del duelo sino de la preocupación por sus viviendas, incluso las que no están frente al mar o no son tan altas.

Algunos han comenzado a presionar a sus respectivas juntas de condominios y a sus arrendadores para exigir informes más transparentes sobre el estado constructivo de las edificaciones.

“Incluso en edificios que se encuentran en perfectas condiciones, los inquilinos me han estado llamando preocupados por pequeñas grietas en las paredes. La gente está preocupada por pequeños detalles sin importancia”, dice Sebastián Arbuz, de 40 años, quien maneja propiedades en Surfside hace una década. “A ese nivel llega la preocupación y la locura colectiva en este momento”, agrega.

Sebastián Arbuz, de 40 años, maneja propiedades en Surfside hace una década. Asegura que la comunidad está siendo presa de la preocupación colectiva y que muchos inquilinos lo han llamado para expresar inquietudes sobre sus propios edificios. Jorge Carrasco

Mara García, de 52 años, vivió en Surfside casi una década. Mientras visitaba el memorial que familiares y vecinos han erigido con fotos, velas y ofrendas florales cerca del derrumbe, dijo que, si siguiera residiendo allí, permanecer en su apartamento junto al mar no habría sido una opción. 

“En los ocho años que viví en Surfside jamás vi algo como esto. Yo no me quedaría tranquila con lo que pasó. Me habría ido del edificio”, comenta. 

Mara García, de 52 años, visita el memorial en homenaje a los fallecidos y desaparecidos tras el colapso parcial del Champlain Towers South, en Surfside, Forida. Jorge Carrasco

Rosa Díaz, una empleada doméstica de 58 años que trabaja para el dueño de un apartamento en el Champlain Towers North, asegura que la ansiedad es un sentimiento compartido entre propietarios e inquilinos del edificio donde labora nueve horas al día.

"Cuando empecé mi semana de trabajo este domingo, se habían ido varios residentes por temor, aunque sin una [advertencia] de que tenían que irse por peligro. No hay una orden específica, así que los que se han ido ha sido voluntariamente”, cuenta, “el señor para el que trabajo decidió quedarse porque se siente seguro”. 

Hasta el momento no han emergido reportes que afecten a las otras torres de que hubiera negligencia en sus reparaciones a través de los años. En contraste, un informe de 2018 advirtió que el Champlain Towers South tenía serias fallas estructurales como “grietas y roturas significativas en el concreto” que requerían “reparaciones para garantizar la seguridad de los residentes y del público”.

Rosa Díaz, de 58 años y origen cubano, trabaja como empleada de limpieza en el condominio Champlain Towers North, donde asegura que algunos residentes han evacuado voluntariamente por abundancia de precaución. Jorge Carrasco

La alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, ordenó una auditoría de todos los edificios de cinco o más pisos de altura y de 40 años de antigüedad o más. Las inspecciones se llevarán a cabo dentro de los próximos 30 días.

[Expertos apuntan tres posibles fallas que pudieron hundir el edificio de Miami]

Mientras los rescatistas entraron este martes en su sexto día removiendo escombros sin haber hallado a nadie vivo, Lizie Chernann, residente del Champlain Towers East, es confrontada día y noche con la tragedia. Este lunes fue su cumpleaños y tuvo que caminar hasta el mercado para buscar su pastel: con las calles cerradas al tráfico los vecinos no pueden recibir entregas a domicilio y el tránsito de autos se ha limitado. 

Ella trata de buscar calma en el hecho de que su condominio es más joven que el que colapsó y que allí, según asegura, los mantenimientos has sido frecuentes y sin tardanza. Pero es consciente de que el dinero no siempre es garantía de seguridad: como su propio condominio, el que colapsó albergaba costosos apartamentos que comenzaban en los 600,000 dólares y podían superar el millón, según webs especializados.

“Acabamos de renovar los balcones”, dice Chernann, “pero una nunca sabe. Habrá preocupación hasta que escuchemos las conclusiones de lo que verdaderamente ocurrió”.