Subida del salario mínimo, ¿bueno o malo para empleados?

Posibles escenarios del aumento de los sueldos en California

Con el anuncio de que se aumentará el salario mínimo a $15 dólares la hora, California vuelve a ponerse a la vanguardia de los cambios sociales en la nación.

Por lo general, lo que se hace o sucede en California se repite o se implementa luego en el resto del país.

La gran pregunta en este caso sin embargo, es si lo de California y el nuevo salario mínimo será una gran cosa para los trabajadores del estado dorado que devengan tal sueldo.

O si por el contrario, el salario de $15 dólares que recién se implementará en su totalidad en el año 2022 -y en el 2023 para los pequeños negocios-, traerá consecuencias negativas como menos oportunidades de trabajo.

Cualesquiera sea el resultado, el ejemplo de California será visto por el resto de la nación con especial cuidado. El punto es que no hay en este momento estudios definitivos sobre las consecuencias del aumento en el salario mínimo -al menos al nivel de los $15 dólares.

El acuerdo entre el gobernador de California Jerry Brown y los legisladores estatales (todos los líderes son demócratas) habla de que en los próximos días o semanas la legislatura debería de aprobar la ley del aumento en el salario mínimo. Hay todavía algunos legisladores que no han dado el sí pero no se espera que haya significativa resistencia u oposición tal que haga fracasar lo acordado. Básicamente lo que se anunció el lunes es un acuerdo “cocinado” entre el liderazgo demócrata en el estado.

En los últimos dos años han habido ciudades como Seattle en el estado de Washington, y San Francisco y Los Angeles, que han aprobado ordenanzas para aumentar el salario mínimo a los $15 dólares -se hará con aumentos parciales en los próximos años; en Seattle por ejemplo, es de $13 desde enero pasado-. Lo de California como estado sin embargo, es la primera vez que sucede en el país.

Es importante esta diferencia entre ciudad y estado debido a que precisamente esa Seattle, ciudad cosmopolita con muchas recursos o San Francisco y Los Angeles, igualmente ciudades en general con mucho dinero, fuertes economías y mucho turismo entre otras actividades económicas, están en el papel mejor preparadas para afrontar el aumento en el salario mínimo.

Cosa distinta es cuando se habla de una ciudad como Fresno, Bakersfield o decenas de otras más en el centro y la parte interior de California -las poblaciones alejadas de la costa- las cuales no tienen turismo, mucha industria o centros de tecnología. Ciudades además, en las que los precios de los bienes y raíces son bajos en relación a la grandes metrópolis del estado lo cual tiene consecuencias en los salarios a nivel general.

El temor de algunos economistas y lo que los republicanos y otros que se oponen al aumento en el salario mínimo argumentan, es que precisamente cuando se dan esos aumentos decretados por las legislaturas y no por el “mercado”, una de las consecuencias que se producen es que muchos negocios optan por reducir su plantilla de trabajadores.

El escenario es simple -al menos como lo pintan los que están en contra del aumento-, hay muchos negocios, señalan, que apenas sobreviven con pequeños márgenes de ganancia y que al verse obligados a pagar $15 dólares la hora lo que harán es o bien reducir sus plazas de trabajo o bien no contratar nuevos trabajadores.

El gobernador Brown tocó este punto de los riesgos que la medida del aumento en el salario mínimo conlleva, pero que sin embargo, no era razón suficiente para impedir algo que no sólo es de justicia social sino que ahora ha entrado en la discusión nacional sobre la pobreza y la desigualdad social.

Según Brown, es claro que si no hubieran aumentos o aun si se cortaran los salarios a la mitad, “sería más fácil (operar) para ciertos negocios”, pero el punto es que “no se puede funcionar de esa manera, debido a que somos una comunidad”.

Es una cuestión “de justicia económica”, añadió el gobernador. El aumento en el salario mínimo “tiene sentido”, señaló también Brown.

Lo de “tener sentido” tiene que ver conque esos trabajadores ganarán por supuesto más dinero y con ello tendrán más poder de compra. Todo esto hará que se incremente la actividad económica.

En una frase: justicia social y crecimiento económico al mismo tiempo (no queda claro cuántos exactamente ganan el salario mínimo en California; según el gobierno estatal son cerca de 2 millones, según otros estudios son menos de medio millón).

Un elemento que no puede perderse de vista en esto del salario mínimo es que lo conseguido en California y en las otras ciudades donde también se han aprobado aumentos es el activismo de los trabajadores y varios sindicatos. Es decir, los aumentos no se han dado en el vacío, al contrario han surgido por presiones y activismo de grupos como “Lucha por los $15” (‘Fight por 15’ en inglés) que han hecho paros de un día, manifestaciones enfrente de restaurantes de comida rápida y otros actos de protesta.

Lo de California “muestra que al juntarse, la gente trabajadora habla con una poderosa voz y es escuchada por sus representantes electos”, explicó Mary Kay Henry presidenta del influyente Sindicato de Servicios (SEIU) el cual por cierto tiene entre sus miembros a muchos latinos, citada por el Huffington Post.

No es casualidad tampoco, que el tema del aumento en el salario mínimo haya sido apoyado por los candidatos demócratas Hillary Clinton y Bernie Sanders. En Sanders parecía sólo natural que lo apoyara ya que su plataforma habla mucho de justicia económica.

Pero también Clinton ha estado desde el principio dando su apoyo al grupo “Fight for $15” y de ahí la razón que muchos sindicatos estén con ella.

Sólo el tiempo dirá si el experimento de California con el salario mínimo de $15 dólares la hora tuvo éxito. De si el pequeño empresario que tiene un restaurante o una modesta fábrica puede dar el aumento sin necesidad de despedir gente. O si gigantes incluso, como MacDonald’s o Walmart pueden también absorber el aumento sin mayores problemas.

Para los trabajadores por supuesto, el aumento es bienvenido. El diario Los Angeles Times citaba a un tipo que trabaja en una fábrica de tortillas en el Este de Los Angeles y quien por supuesto estaba contento con la noticia del aumento el salario mínimo. Con todo, el fulano dejó claro que aun con el aumento seguiría con su segundo trabajo ya que sólo así podía pagar la renta y mantener a su familia.

Bienvenidos economistas al mundo real del salario mínimo, la pobreza y el costo de vida en California.