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Sin Egipto, acordar el 'cese al fuego' hubiera sido difícil entre Israel y Gaza

Egipto juega un papel central en el cese al fuego del conflicto palestino-israelí

Por Carlos Rajo

Con un saldo de víctimas mortales de 133 palestinos, incluidos al menos 54 civiles, y a casi una semana de que se iniciara esta última ronda de ataques, se llegó a un acuerdo de \'cese al fuego\' entre Israel y Hamás, el grupo islámico que gobierna la Franja de Gaza. Más allá de los detalles sobre si el acuerdo será respetado y si tendrá efecto a largo plazo, llama la atención el papel que ha jugado Egipto en el alto el fuego.

No es casualidad que las negociaciones para conseguir que se pare la violencia se hayan llevado a cabo en la capital egipcia, y que Estados Unidos, la súper potencia con enormes intereses e influencia en la región, se haya visto relegada a un lugar secundario ante el rol central que juega Egipto. En una frase: sin el gobierno que ahora existe en Egipto no hubiera sido posible conseguir el cese de fuego.

Este gobierno de Egipto es algo nuevo en la región, producto de la llamada \'Primavera árabe\' que se inició en enero de 2011 y que llevó, entre otras cosas, al derrocamiento del régimen de presidente egipcio Hosni Mubarak.

El de ahora es un gobierno elegido democráticamente y que tiene en su presidente Mohamed Mursi a alguien proveniente del grupo político-religioso los \'Hermanos Musulmanes\', nada menos que los \'primos\' ideológicos de Hamás.  Este grupo armado se funda hace varias décadas en los territorios palestinos tomando como inspiración a los \'Hermanos Musulmanes\' de su vecino Egipto.

No extraña entonces el rol jugado por Morsi y el gobierno egipcio. Cuando lideraba Mubarak, Egipto simpatizaba con los palestinos y se dolía por las muertes y los ataques que sufrían a manos de Israel, pero dejaba que Israel hiciera lo suyo. Podía servir de mediador en el conflicto pero no tomaba claramente el lado de los palestinos.

A ese Egipto de Mubarak le importaba más su relación estratégica -paz fría pero paz al fin- con Israel, y su beneficiosa relación con Estados Unidos.  Da la casualidad que Estados Unidos da a Egipto anualmente miles de millones de dólares en ayuda militar y económica (2.000 millones de dólares en promedio) la cual está condicionada -sin ponerlo en el papel- a que El Cairo mantenga una relación no beligerante con Israel.

El presidente Morsi no le ha declarado la guerra a Israel ni mucho menos. Lo que ha hecho en esta semana de conflicto es servir de mediador, pero acusando claramente a Israel de ser el agresor. "La farsa de la agresión de Israel contra la Franja de Gaza terminará el martes", señaló Morsi, por ejemplo, citado por la agencia de prensa del estado egipcio cuando se negociaba todavía los términos del cese al fuego.

Las palabras de Morsi no tienen nada de extraordinario, lo dicho por el líder egipcio es una visión común en el mundo árabe: ver a Israel como \'el agresor\'. No sólo porque Israel es mucho más poderoso que Hamás o los palestinos en general, sino porque Israel es el poder militar ocupante de los territorios palestinos. Lo que lo hace diferente es que lo diga el presidente de la nación árabe con más peso político en la región y la cual es clave tanto para los intereses de Israel como de Estados Unidos.

Más allá de su enorme poderío militar, Israel prefiere estar en paz con Egipto -de nuevo, paz ausente de calor humano pero paz al fin-. Egipto no sólo es su vecino territorial, es el estado con el aparato militar más grande en el mundo árabe -aunque siempre ha perdido en las guerras con Israel-, y es una de las dos únicas naciones árabes  -la otra es Jordania, país sin mayor influencia-  que han firmado tratados de paz con el estado judío. Israel entonces, de alguna manera se ve obligado a escuchar lo que Egipto hace o propone.

Estados Unidos también trata con guantes a Egipto, más o menos por estas mismas razones -además de su interés, como súper potencia, de que haya paz en la región-. Así se entiende que el presidente Obama haya llamado varias veces en los últimos días al presidente Morsi para que siguiera con su gestión mediadora entre Israel y Hamás. Y por supuesto, aceptando la visión egipcia del conflicto que es muy diferente de la de la Administración Obama, la que -al menos en público- ha estado totalmente a favor de Israel. "Israel tiene derecho a defenderse de los ataques contra su población civil", razona la Casa Blanca.

No queda claro en este momento cuáles serán los detalles del cese de fuego, pero una de las demandas de Hamas era que, además del cese de los ataques israelíes contra Gaza, que se terminara el bloqueo contra la Franja de Gaza. Desde hace varios años Israel no permite que entren productos a Gaza, quedando únicamente el lado de la frontera con Egipto como la alternativa para que los palestinos puedan romper el bloqueo. Una de las expectativas es que tarde o temprano -independiente de si esto se incluyó o no en el acuerdo- ese gobierno egipcio, hoy amigo de Hamás, deje de jugar su parte en el bloqueo de Gaza.

Para Israel sería grave que Egipto levante el bloqueo. No sólo porque afectaría su política de aislamiento de Hamás -la cual causa serios daños a la población civil palestina- sino porque podrían entrar al país no sólo las cosas simples que nadie entiende por qué están prohibidas - como materiales de construcción, ciertos alimentos y una larga lista de productos- sino también armas y material explosivo (que ya entran clandestinamente por túneles subterráneos). De nuevo, volvemos al papel central de Egipto en todo este conflicto entre Israel y Hamás.

Ya habrá tiempo para examinar el acuerdo de cese al fuego y considerar si la operación militar de Israel ha cambiado algo en el terreno. Una vez más, como hace cuatro años cuando se dio la última ofensiva israelí contra Gaza -por aire, mar y tierra- que dejó más de mil palestinos y más de setenta israelíes muertos, la gran pregunta es: ¿cuál es el plan a largo plazo? Y esto aplica para los dos bandos. Israel no pudo terminar con Hamás y estos no hicieron mayor daño a Israel. En medio de esto, por supuesto, los civiles muertos.

Lo saludable al menos -aunque esto suene macabro en este contexto de sangre y violencia contra civiles- es que la presencia de un gobierno egipcio diferente ha traído un nuevo elemento, o visión si se quiere, a la mesa de negociación.

Ese Israel, que siempre cuenta con el apoyo irrestricto de la superpotencia Estados Unidos, ahora tiene que tomar en cuenta al influyente vecino árabe -aun con lo maltrecho que está Egipto económicamente-, vecino que da la casualidad se siente cerca del acérrimo enemigo de Israel, Hamás. Es el “nuevo” Medio Oriente, fruto de la \'Primavera árabe\'.