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“Ya está aquí”. Los hospitales se preparan para una ola de coronavirus como no se ha visto en meses

En estos cuatro estados la pandemia ha resurgido de manera explosiva por culpa de la variante delta, las bajas tasas de vacunación y la actitud laxa frente al virus, según los funcionarios de salud.

Por Eric Ortiz  – NBC News

Para los médicos de la Universidad de Arkansas, una avalancha de nuevos casos de COVID-19 y la cada vez menor disponibilidad camas de hospital hace que se sienta como si volvieran en el tiempo a finales de 2020.

Sus últimas proyecciones sugieren que las hospitalizaciones por coronavirus en todo el estado se triplicarán en las próximas dos semanas, lo que significaría regresar a un período caótico en el que el personal y los recursos para combatir la enfermedad escaseaban, era difícil llevar a cabo una cirugía programada, y la crisis parecía no tener fin a la vista.

Si eso sucede, "superaremos lo que se vio el invierno pasado", dijo la doctora Steppe Mette, directora ejecutiva de este centro médico en Little Rock.

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Este lunes, el hospital estaba tratando a 57 pacientes hospitalizados con COVID-19, frente a los ocho casos de hace seis semanas, explicó Mette.

"Esta es la gran preocupación", agregó, "en este momento estamos manejándolo bien, pero los casos van aumentando. Estamos ubicando físicamente a los pacientes en lugares que normalmente no los hubiéramos puesto debido a la alta demanda".

El camillero Adrián Parrilla traslada a un paciente con COVID-19 en el Mission Hospital en Viejo, California, el 19 de febrero de 2021.AP

Si bien los casos de coronavirus han aumentado en todo el país, en el Sur han resurgido de manera explosiva. En Arkansas, Alabama, Louisiana y Tennessee la propagación de la variante delta, las bajas tasas de vacunación y las actitudes laxas respecto al COVID-19 podrían llevar a un repunte de la pandemia no visto en meses, según las autoridades locales de salud pública.

El principal funcionario de salud de Mississippi, el doctor Thomas Dobbs III, publicó este lunes en la red social Twitter que una cuarta ola del virus está afectando ya al estado, y lamentó que no se hubiera evitado.

Dobbs advirtió durante el fin de semana que las camas en las unidades de cuidados intensivos (UCI) "empezaban a escasear", y que en 11 de las principales UCI del estado ya no había ninguna disponible. Actualmente hay 138 plazas en estas unidades, la cifra más baja en el estado desde marzo.

Mientras tanto, las hospitalizaciones por COVID-19 en Mississippi llegaron a 369 este fin de semana, un número que tampoco se había visto desde marzo, con alrededor del 34% de los pacientes en cuidados intensivos. Durante las últimas tres semanas, los internamientos en hospitales aumentaron en más del 200% en este estado.

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Casi todos los nuevos casos se pueden atribuir a la variante delta, afirmó este lunes Dobbs en un programa de radio. Con un promedio de unos 800 casos nuevos al día, los contagios se triplicaron en la última semana.

"Sobre todo estamos viendo un gran aumento en niños, adolescentes y adultos jóvenes, porque se reabrió [la economía] en el verano, hay bajas tasas de vacunación y poca inmunidad en esos grupos”, explicó Dobbs, quien agregó que ha habido un aumento alarmante en el número de adultos sanos de 40 años en cuidados intensivos.

Dobbs sigue siendo un arduo defensor del uso de las mascarillas y de evitar las reuniones sociales, aun cuando el gobernador republicano, Tate Reeves, puso fin a las restricciones sanitarias a principios de marzo, asegurando que "las hospitalizaciones y el número de casos se desplomaban y la vacuna está siendo distribuida rápidamente".

Este mes el Departamento de Salud de Mississippi anunció sin embargo nuevas recomendaciones para ayudar a evitar la propagación de la variante delta, pidiendo a los residentes de 65 años o más que eviten las reuniones masivas en interiores, independientemente de si han sido vacunados, y llamando a todos los residentes mayores de 12 años a que se pongan la inyección contra el coronavirus.

Estudios han demostrado que las vacunas contra el COVID-19 son altamente seguras y eficaces. Pero la desinformación sigue sembrando dudas sobre estas, especialmente en las zonas rurales y más conservadoras.

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El gobernador de Arkansas, el republicano Asa Hutchinson -quien ha estado de gira por todo el estado tras asumir el cargo de presidente de la Asociación Nacional de Gobernadores- instó al Gobierno federal a aprobar el uso regular de las vacunas, en vez de continuar con la autorización de emergencia, alegando que de ese modo se daría más certeza a la población que todavía tiene reservas.

“Déjenme ser claro: no les estoy pidiendo que confíen en el Gobierno", dijo Hutchinson en un mitin en Texarkana la semana pasada, según lo recogió la agencia de noticias The Associated Press. "Les estoy pidiendo que observen, hagan su propia investigación, hablen con personas en las que confíen, y ese para mí es el enfoque correcto", agregó.

Una estudiante de secundaria recibe su primera inyección contra el COVID-19 en Georgia, el 12 de mayo de 2021.AP

Es un enfoque distinto al de otros gobernadores republicanos, que presentan a los funcionarios de salud como sus adversarios al mismo tiempo que tratan de controlar la pandemia.

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, ha estado vendiendo camisetas y otros productos con el eslogan "Don’t Fauci My Florida" (que se traduce algo así como "No a Fauci en mi Florida"), en referencia al principal experto del Gobierno federal en enfermedades infecciosas.

En Missouri, el gobernador republicano Mike Parson ha sugerido que algunos funcionarios de salud están tratando de asustar a la gente para que se vacunen. En Tennessee, la principal funcionaria encargada de la vacunación fue despedida en medio de las protestas en el Partido Republicano del estado contra su esfuerzo por vacunar a todos los adolescentes.

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Mette, de la Universidad de Arkansas para las Ciencias Médicas, aseguró que es clave convencer a más personas de que se vacunen si se quiere revertir el aumento en los casos. Aunque dijo que obligar a la gente a inocularse solo profundizaría la división que ya existe en un estado en el que hará falta mucho convencimiento uno a uno o un agudización de la crisis para que las personas cambien de opinión.

"La gente ha escuchado nuestros mensajes hasta el cansancio, pero ver a pacientes que les cuesta trabajo respirar y que se arrepienten de no haberse vacunado puede marcar la diferencia. Esas son personas de verdad que se están enfermando en serio”, agregó.