IE 11 is not supported. For an optimal experience visit our site on another browser.

Esta mamá latina y su bebé casi mueren por COVID-19. Ahora ella pide a las embarazadas que se vacunen

“Yo estoy aquí con mi familia y mis niños, pero desafortunadamente hay otras mamás con casos similares al mío que ya no están entre nosotros”, dijo María Roque Díaz. 

Por Nicole Acevedo — NBC News

María Esther Roque Díaz no recuerda haber dado a luz a su segundo hijo, Dylan, el 28 de diciembre de 2020. Estuvo inconsciente y con asistencia vital después de enfermarse con COVID-19 en su embarazo.

Pero las cicatrices en su garganta y torso le recuerdan la terrible experiencia a la que logró sobrevivir para dar a luz lo que ella llama su bebé “milagroso”.

Casi un año después, la madre salvadoreña tiene un mensaje para las mujeres embarazadas, en particular para otras latinas: vacúnense contra el coronavirus.

Si la vacuna hubiera estado disponible para mí cuando estaba embarazada, la hubiera recibido sin pensarlo dos veces”, dijo Roque Díaz.

[Por qué los médicos piden con desesperación a las embarazadas que se vacunen]


Las mujeres embarazadas que dan positivo al COVID-19 pueden tener distintas dificultades. Algunas deben ser aisladas de sus bebés luego del parto como Marisa Ponce, una joven de 18 de Texas, que mira en esta imagen a uno de sus gemelos en su teléfono en un hospital de McAllen, en julio de 2020.Lynsey Addario / Getty Images

María Esther Roque Díaz, de 27 años, contrajo COVID-19 el año pasado cuando llevaba seis meses de embarazo y antes de que las vacunas contra el virus estuvieran disponibles.

En la víspera del 19 de noviembre de 2020, Roque Díaz se sintió gravemente enferma y con mucha fatiga al llegar a su departamento.

“No podía respirar. Vivía en un segundo piso y sentía que ni siquiera podía subir esas escaleras”, dijo Roque Díaz en español. “Le dije a Wilian, mi pareja, que por favor me llevara al hospital. No pude soportarlo más”, contó.

Estaba tan asustada y preocupada por mi bebé”, dijo.

Han pasado 10 meses desde que Estados Unidos comenzó a administrar la vacuna contra el COVID-19, y solo un tercio de las personas embarazadas en todo el país se han vacunado, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). Las tasas de inmunización  son aún más bajas para las madres latinas y negras: un 25% y un 16%, respectivamente.

[Una enfermera embarazada sin vacunar rezó por un milagro tras enfermar de COVID-19. Este fue su último mensaje antes de morir]

Roque Díaz ha recibido ya la vacuna, luego de enfrentar una ardua recuperación y asimilar lo impensable: lo cerca que estuvieron ella y su hijo de no lograrlo. Ella insta a otras futuras mamás a que se vacunen y no ponerse en riesgo a ellas mismas y a sus familias.

“Puede que esté aquí con todo este peso adicional y todas estas cicatrices”, le dijo a NBC News, “pero al menos estoy aquí con mi familia y mis hijos, disfrutándolos. Pero, desafortunadamente, otras madres que tuvieron casos similares al mío no están aquí con nosotros”.

Los CDC han informado más de 141,000 casos confirmados de COVID-19 de personas embarazadas, incluidas más de 24,000 hospitalizadas y 218 muertes.

Sobrevivir a riesgos impensables

Cuando se enfermó de COVID-19, Roque Díaz pasó unas semanas en un hospital local antes de ser trasladada al Centro Médico de la Universidad de Maryland. Estaba conectada a una máquina de oxigenación por membrana extracorpórea, conocida como ECMO por sus siglas en inglés, ya que sus pulmones no podían proporcionar suficiente oxígeno para mantener con vida a ella y a su bebé por nacer.

La tasa de mortalidad de cualquier paciente conectado a una máquina ECMO comienza cerca del 40%, según la doctora Allison Lankford, una obstetra y ginecóloga que atendió a Roque Díaz junto con docenas de otros médicos y enfermeras.

La mayoría de las personas embarazadas siguen sin vacunarse contra el COVID-19 con lo cual tienen un mayor riesgo de enfermarse de gravedad ante el virus.Shironosov / Getty Images/iStockphoto

[Cómo el COVID-19 ataca al cerebro puede explicar los síntomas de larga duración]

Los pacientes con coronavirus como Roque Díaz a menudo requieren múltiples medicamentos y “mucha sedación”, dijo Lankford, para asegurarse de que estén lo suficientemente cómodos con el respirador para evitar más lesiones en los pulmones.

“No son conscientes de lo que les rodea ni de lo que les está sucediendo”, dijo el obstetra.

En los meses que Roque Díaz pasó conectada a la máquina ECMO, los médicos colaboraron con el equipo de la unidad de cuidados intensivos para tomar “decisiones entre continuar con el embarazo versus que sea el momento del parto”, dijo Lankford.

Esa es sin duda una de las decisiones más difíciles”, dijo. “Constantemente estamos sopesando el beneficio potencial del parto para la madre versus el riesgo de prematurez para el feto”, explicó. 

Dylan nació a las 32 semanas por cesárea mientras Roque Díaz aún estaba inconsciente. Pesaba solo 5 libras.

“Solo empecé a llorar”

A Roque Díaz le dijeron que sangró más de lo habitual durante el parto, en parte porque estaba tomando anticoagulantes para prevenir coágulos de sangre mientras estaba conectada a la máquina ECMO.

Dos días después de su cesárea, su estómago comenzó a hincharse y los médicos descubrieron que tenía una hemorragia interna, dijo Roque Díaz. Ella no supo en su momento sobre la cirugía, pero describe su cicatriz, que va desde su pecho hasta justo debajo de su cintura.

Mientras Roque Díaz estaba en estado somnoliento, por momentos inconsciente, las enfermeras de la unidad de cuidados intensivos neonatales del Hospital Infantil de la Universidad de Maryland que cuidaban al pequeño Dylan lo llevaban a la habitación del hospital de ella para que pudieran estar cerca.

Roque Díaz pasó mucho tiempo inconsciente, entre vacaciones y cumpleaños, recuperándose, hasta el día después de San Valentín en febrero.

“Cuando me desperté por primera vez, lo primero que vi fue la gran cicatriz en mi vientre. Luego me asusté porque me di cuenta de que no podía hablar porque estaba intubada. Entonces, empecé a llorar ”, dijo Roque Díaz. “Mi corazón comenzó a acelerarse y me sedaron de nuevo”, contó.

[¿Por qué los niños necesitan la vacuna contra el COVID-19?]

Cuando Dylan estuvo lo suficientemente sano como para ser dado de alta, los equipos de trabajadores de la salud que lo habían atendido a él y a Roque Díaz celebraron con un baby shower sorpresa.

“¡Fue hermoso!”, dijo Roque Díaz. “Me di cuenta de lo que estaba pasando después de que vi globos en mi habitación del hospital y vi a Wilian”, relató.

Desmentir los mitos sobre el embarazo y las vacunas

No todas las madres embarazadas sintomáticas y en estado crítico que han sido admitidas en la unidad de cuidados intensivos del Centro Médico de la Universidad de Maryland están vacunadas, según Lankford.

“Desafortunadamente, la población latina está sumando pacientes en la UCI; en el caso de las embarazadas, no están vacunadas”, dijo la obstetra.

La mayoría de las personas embarazadas siguen sin vacunarse. A muchas pacientes embarazadas les preocupa tomar medicamentos, dijo Lankford, incluido recibir vacunas conocidas, como aquellas contra el tétanos y la difteria.

“A menudo, las pacientes han recorrido un largo camino para quedar embarazadas y lo último que quieren es algo que pueda poner su embarazo en peligro”, dijo.

“Lo más importante es generar conciencia y educar”, dijo Lankford. La vacuna contra el COVID-19 no solo es segura, “sino que la alternativa de infectarse de coronavirus tiene el potencial de ser mucho más dañina tanto para la madre como para el embarazo”.

Las preocupaciones sobre posibles problemas de fertilidad también han provocado que las mujeres que intentan quedar embarazadas posterguen la vacunación, dijo Lankford.

“Realmente no hay influencia sobre la fertilidad”, dijo. “En realidad, es más seguro vacunarse antes del embarazo”, señaló.

Los CDC “recomiendan encarecidamente la vacuna contra el COVID-19 antes o durante el embarazo porque los beneficios de la inmunización tanto para las personas embarazadas como para su feto o bebé superan los riesgos conocidos o potenciales”.

[‘Orgullosos’: los hispanos clave en la producción de la vacuna del COVID-19 destacan su seguridad]

“Sabemos que, incluso solo en Estados Unidos, la mortalidad materna ha ido en aumento. Desafortunadamente, esta pandemia ha contribuido a ese aumento. Por lo tanto, para comenzar a marcar la diferencia, recomendamos encarecidamente que todos se vacunen” dijo Lankford.

Un niño más grande que “no sabía quién era yo”

Roque Díaz está ahora de regreso en su apartamento de Maryland, recibiendo fisioterapia después de estar postrada en una cama durante meses.

También está volviendo a conectarse con su hijo mayor, Emanuel, que tenía 2 años cuando Roque Díaz fue hospitalizada.

“Ahora que estoy en casa, me llama, ‘Oye, tú”, contó Roque Díaz. “Eso fue duro para mí porque esencialmente no sabía quién era yo. Cuando se acercaba a mí para que lo cargue, tenía que explicarle que no podía. Le decía que por favor me perdone”, relató.

Roque Díaz también está tratando de regresar lentamente al trabajo, al menos a tiempo parcial por ahora. Su esperanza es poder comprar una casa y un automóvil mientras cría a sus niños.

“Espero ver a mis hijos crecer, tener salud y estar con mi familia”, dijo.