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Una enfermedad de transmisión sexual poco conocida, conectada a la infertilidad, preocupa a los médicos

Expertos advierten que no hay suficientes pruebas de diagnóstico ni tratamientos. Puede causar uretritis y abortos, entre otros problemas de salud. Estos son los síntomas.

Por Caroline Hopkins. - NBC News

Los médicos están instando a que se realicen más investigaciones sobre una enfermedad de transmisión sexual poco conocida que puede ser más común de lo que se pensaba.

Los científicos conocen desde hace décadas la enfermedad, llamada mycoplasma genitalium, o M. genitalium o M. gen. Es una infección por transmisión sexual que puede causar dolor genital, sangrado e hinchazón, y que está conectada con problemas como infertilidad y aborto espontáneo. Sin embargo, no fue hasta 2019 que la primera prueba aprobada por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) para M. gen. llegó a estar disponible comercialmente. Esto hace que muchos casos puede que no sean diagnosticados ni tratados, advierten los médicos.

Aptima® Mycoplasma genitalium, la primera y única prueba aprobada por la FDA para detectar esta infección de transmisión sexual poco conocida.
Aptima® Mycoplasma genitalium, la primera y única prueba aprobada por la FDA.

“Es una preocupación real”, dijo la doctora Irene Stafford, profesora asociada de medicina materno-fetal en la Escuela de Medicina McGovern de UTHealth Houston. “¿Por qué no estamos investigando esto?”, señaló. 

Stafford pidió más investigación y pruebas para la infección bacteriana el martes durante la conferencia de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) para la prevención de enfermedades de transmisión sexual o ETS, donde los funcionarios de los CDC advirtieron sobre un aumento “fuera de control” de este tipo de infecciones.

Similar a la clamidia y la gonorrea, M. gen. a veces es asintomático, pero puede provocar complicaciones graves tanto en hombres como en mujeres. En los hombres puede causar uretritis, inflamación e irritación de la uretra. En mujeres, M. gen. se asocia con hinchazón cervical, enfermedad pélvica inflamatoria, aborto espontáneo, parto prematuro e infertilidad. En mayo, un gran estudio publicado en la revista Sexually Transmitted Infection encontró que el riesgo de parto prematuro aumentó casi al doble entre las mujeres con M. gen.

Sin embargo, se necesita más investigación para determinar los riesgos a largo plazo de la infección por M. gen, dijeron los expertos.

¿Cuáles son los síntomas?

Las pruebas son relativamente nuevas, los médicos no tienen que informar los casos diagnosticados y los CDC han recomendado aún incluir la detección de la enfermedad en los controles de rutina. Esto hace que no sea claro qué tan frecuente es la infección o quién corre más riesgo. Por lo general, se examina a un paciente solo si los síntomas persisten después de dar negativo para otras enfermedades de transmisión sexual. 

“Aprendemos más sobre la epidemiología de las infecciones de transmisión sexual cuando tenemos mejores métodos de prueba”, dijo Erik Munson, profesor asistente de ciencia de laboratorio médico en la Universidad de Marquette en Milwaukee.

Los síntomas pueden incluir:

  • Dolor y malestar al orinar.
  • Secreción anormal tanto para hombres como para mujeres.
  • Las mujeres también pueden experimentar dolor en la parte inferior del abdomen y sangrado después del sexo.

Hasta el 20 por ciento de las mujeres sexualmente activas y el 16,5 por ciento de los hombres de 15 a 24 años de edad pueden estar infectados con M. gen., según Lisa Manhart, profesora de epidemiología en la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Washington.

En comparación, la clamidia, la ETS más comúnmente reportada en EE.UU., oscila entre el 4 y el 7 por ciento de las mujeres jóvenes sexualmente activas, según la ubicación y los factores de riesgo.

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Dada su asociación con complicaciones del embarazo, Stafford cree que las mujeres con embarazo de alto riesgo deben someterse a pruebas de detección de M. gen. Pero los programas de detección pueden ser costosos, especialmente sin más investigación sobre los riesgos disponibles para justificar los costos.

“Tenemos muy buenos estudios que muestran que si examinamos y tratamos la clamidia y la gonorrea, en realidad podemos prevenir la infertilidad y la EPI [enfermedad pélvica inflamatoria]”, dijo Manhart. “No tenemos ese tipo de evidencia para M. genitalium”, indicó.

Una super-infección que preocupa

Los especialistas piden que haya más investigaciones con urgencia: la infección ha desarrollado resistencia al antibiótico más común que se usa para tratar las ETS, la azitromicina o el “Z-Pack”, según los CDC.

Otro antibiótico, la moxifloxacina, es efectivo pero puede causar efectos secundarios graves, lo que lo convierte en una opción especialmente riesgosa para las mujeres embarazadas. Además, cuanto más se expone M. gen. a la moxifloxacina, es más probable que también se vuelva resistente a ese antibiótico, advierten los expertos. Más allá de la moxifloxacina, existen muy pocos tratamientos para la infección.

“M. genitalium ha desarrollado rápidamente resistencia a todos los antibióticos que se han usado para tratarla”, dijo Manhart. “Ya tenemos infecciones que no pueden ser tratadas”, remarcó. 

Si bien estos casos son raros, a algunos les preocupa que M. gen esté en camino de convertirse en una super-infección completamente resistente. Hasta que los científicos encuentren nuevos tratamientos para la enfermedad, los expertos en salud pública abordan su tratamiento con cautela.

Por ahora, los CDC dicen que la mejor estrategia para tratar la M. gen consiste en realizar pruebas de resistencia a los antibióticos antes de decidir qué medicamentos usar. Sin embargo, esas pruebas no están aprobadas por la FDA.

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“Los CDC están poniendo gran énfasis en las pruebas de resistencia, y en este momento no están disponibles”, dijo Munson.

Solo unos pocos centros de investigación especializados pueden probar si la infección es resistente a un antibiótico. Si bien las empresas están trabajando en versiones que estén disponibles para una mayor cantidad de personas, podrían estar a años de distancia de llegar a ese punto, así como de obtener antibióticos nuevos o reutilizados que sean efectivos contra esta infección, dijo Munson.

Los expertos esperan que una mayor conciencia pública sobre la ETS pueda dar un impulso muy necesario a los esfuerzos de investigación. “Porque las implicaciones de una infección de M. gen. sin tratar sobre la fertilidad y la salud sexual son reales”, dijo Stafford.