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¿Tuvo un sarpullido en el brazo después de vacunarse? Por qué no debe preocuparle

Algunas personas reportan esta reacción varios días después de recibir la inyección contra el virus. Esta no es peligrosa y tampoco debería ser impedimento para recibir la segunda dosis. Le explicamos más sobre este efecto poco común de las vacunas ARNm.
/ Source: Telemundo

Algunas personas que recibieron la vacuna del COVID-19 han reportado algún tipo de reacción o sarpullido rojo en el brazo donde le pusieron la inyección, en la mayoría de casos la primera dosis. 

A este efecto se le ha llamado 'brazo de COVID-19'. Según los reportes preliminares, se presenta en un reducido número de casos, no es peligroso y tampoco debería impedirle a las personas recibir la segunda dosis de la vacuna. 

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“El brazo de COVID generalmente desaparece en unos pocos días y no pone en peligro la vida. La piel puede estar enrojecida y algunas personas han dicho que el brazo inyectado estaba caliente. Pero es solo una señal de que su sistema inmunológico funciona a toda marcha”, escribió el Dr. Thaddeus Stappenbeck, presidente del Departamento de Inflamación e Inmunidad del Instituto de Investigación Lerner, de la Clínica Cleveland.

“Lo que esencialmente pensamos que está sucediendo con el brazo de COVID es que tus células inmunes están reaccionando a las células musculares que han absorbido la vacuna de ARN mensajero”, explica Stappenbeck. 

Estos sarpullidos por la vacuna pueden comenzar a los pocos días o hasta una semana después de recibir la primera inyección y, pueden ser “bastante grandes”, explican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). 

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Si el sarpullido le provoca picazón, los CDC recomiendan tomar un antihistamínico. Y si se torna doloroso, puede tomar acetaminofén o algún medicamento antiinflamatorio no esteroide (AINE). También puede poner una compresa fría encima para bajar la inflamación, recomienda el Dr. Stappenbeck. 

En una carta enviada a la revista médica New England Journal of Medicine, una docena de médicos de Massachusetts y Texas reportaron haber visto este tipo de reacciones a las vacunas del COVID-19 en varios pacientes. La mayoría recibió tratamientos con hielo y antihistamínicos. 

Los médicos que firman la carta reconocen que ante la poca información sobre este tipo de reacción alérgica, algunos profesionales que atienden el proceso de vacunación podrían no estar preparados para brindar atención e información clara a los pacientes e incluso se podrían estar administrando antibióticos de forma innecesaria. 

“Estas reacciones no se han reconocido sistemáticamente, la orientación con respecto a la segunda dosis de vacuna ha variado y muchos pacientes han recibido antibióticos de forma innecesaria”, señala el documento publicado el 3 de marzo del 2021. 

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A inicios de este año, investigadores del hospital Yale New Haven en Connecticut estudiaron a 16 pacientes que experimentaron “brazo de COVID”. En esas personas la reacción alérgica se presentó entre el segundo y el doceavo día después de recibir la inyección. En todos los casos, los pacientes habían recibido la vacuna de Moderna. 

Los investigadores concluyeron que este tipo de reacciones no están asociadas con efectos adversos graves de la vacuna y no deberían ser un impedimento para recibir la segunda dosis. 

Otro estudio, realizado por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Connecticut y publicado el 19 de junio, señalan que este tipo de efectos en la piel de algunas personas se ajustan a las reacciones que se observaron durante los ensayos clínicos de las vacunas del COVID-19 y no deberían “desalentar” a las personas de ser vacunadas. 

Por el contrario, señala el informe, los reportes de reacciones en la piel deberían servir para “tranquilizar a los pacientes” sobre la seguridad de las vacunas y “la benignidad de las reacciones cutáneas” que pueden ocurrir después de recibir una vacuna de ARNm. 

“El brazo de COVID generalmente desaparece en unos pocos días y no representa una amenaza para la vida”, escribió el Dr. Stappenbeck. “Y si le preocupa la posibilidad de que le duela el brazo después de la segunda dosis, hágalo en el brazo opuesto para facilitar las cosas”.