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"Soy inocente": liberan a Sara Rogel, condenada a 30 años de prisión en El Salvador tras sufrir una emergencia obstétrica

Luego de cumplir 10 años de su pena, impuesta después de presentar un aborto involuntario, Rogel salió de la cárcel. “Yo amaba a mi bebé”, dijo en una rueda de prensa en la que reiteró que sufrió un accidente y no debió ser condenada por eso.
/ Source: Telemundo

La mujer se quitó el cubrebocas y, pese a todo, esbozó una tímida sonrisa. “Fue algo muy difícil, pero estoy aquí para decir que soy inocente”, dijo Sara Rogel, luego de pasar una década internada en el Centro de Detención Menor de la ciudad de Zacatecoluca, El Salvador, al que ingresó a los 22 años cuando era una estudiante.

Rogel, quien no usa su nombre real por temor a represalias, fue condenada a 30 años de cárcel por el delito de homicidio agravado cometido al supuestamente abortar y, aunque el 31 de abril un juez ordenó su libertad condicional, tuvo que esperar hasta el 7 de junio para salir a la calle porque la fiscalía anunció que realizaría una apelación que finalmente no se ejecutó.

Yo amaba a mi bebé y por una caída lo perdí (…) Estaba a punto de terminar mis estudios. También quería hacer una licenciatura en enfermería y lamentablemente me pasó este accidente”, explicó Rogel con la voz tensa, al recordar cómo empezó su infierno.

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Sara Rogel, al centro, durante una conferencia de prensa celebrada en San Salvador, el 8 de junio de 2021.Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto

El 7 de octubre de 2012, Rogel fue trasladada al Hospital Nacional de Cojutepeque en grave estado de salud luego de sufrir una fuerte caída en el lavadero de su casa por lo que perdió mucha sangre y se desmayó. Ese accidente le ocasionó una emergencia obstétrica.

“Me caí y quedé inconsciente. Cuando desperté, ya estaba en el hospital y no sabía qué pasaba ni sabía nada de mi hija. Nadie me decía nada. Estaba privada de libertad (…) Me robaron mis sueños”, comentó en el encuentro con los medios.

Aunque presentaba desgarros y sangramiento, Rogel fue detenida al d]ía siguiente en el centro de salud donde agentes policiales la esposaron a la cama en la que recibía tratamiento. Posteriormente, las autoridades la acusaron de homicidio agravado, al presumir su culpabilidad “sin prueba alguna”, según afirman los expertos del Centro de Derechos Reproductivos para América Latina y el Caribe.

“Aunque nos sentimos aliviados porque Sara finalmente se reunirá con su familia, la injusticia a la que fue sometida es inaceptable y no dejaremos de luchar hasta que sea reconocida inocente y el resto de las mujeres que siguen injustamente encarceladas sean liberadas”, dijo Paula Avila-Guillén, directora ejecutiva de Women’s Equality Center, en un comunicado.

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“Que se haga justicia”

En El Salvador, las mujeres que presentan complicaciones durante el embarazo suelen ser sospechosas de haberse practicado un aborto, lo cual es prohibido en todas las circunstancias y se tipifica como homicidio agravado, un delito cuya pena de cárcel es de 30 años. Ese fue el caso de Rogel.

“Hoy estoy pidiendo que se haga justicia con mis demás compañeras, porque son 17 las que se han quedado allá. Así como yo sufrí este daño, muchísima gente está detrás de esas rejas por muchos años porque han perdido a sus hijos”, imploraba Rogel, durante su intervención.

El Estado salvadoreño tiene algunas de las leyes más restrictivas del mundo en materia de aborto, las sentencias pueden llegar a los 50 años de prisión. Se calcula que entre los años 2000 y 2019, 181 mujeres sufrieron emergencias obstétricas y fueron criminalizadas por supuestos abortos o el cargo de homicidio agravado.

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Todavía se encuentran 16 procesos abiertos y cada uno de estos casos evidencia las consecuencias de la penalización absoluta del aborto provocando que el Estado abandone a las mujeres en el momento en que más necesitan protección y acceso a la salud”, asevera Carmen Martínez López, gerente regional del Centro de Derechos Reproductivos, en una entrevista con Noticias Telemundo.

“Es muy desafortunado que en el marco del proceso penal que ella injustamente enfrentó no se reconozca su inocencia. Por eso su caso individual llegó a instancias internacionales que le ordenaron al gobierno salvadoreño su liberación y reparar el daño. Pero aún falta mucho por hacer”, explica Martínez López.

En 2019 el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de la Organización de Naciones Unidas se pronunció sobre la situación de Rogel y de Berta Arana y Evelyn Hernández, dos mujeres que también se encuentran encarceladas tras sufrir emergencias obstétricas, diciendo que consideraba que “la privación de libertad” y sus “ulteriores condenas” son “arbitrarias y contrarias al derecho internacional”. Sin embargo, dos años después, solo Rogel ha sido liberada.

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El futuro de Sara

Teodora del Carmen Vásquez conoce bien los retos que experimentan las mujeres salvadoreñas al salir de prisión. Ella sufrió una muerte fetal en el último mes de su embarazo y también fue condenada a 30 años de cárcel, pero logró ser liberada en 2018 luego de pasar casi 11 años en prisión.

“La libertad de Sara nos da esperanzas y deseos de seguir luchando y denunciando estos procesos para que las compañeras que siguen detenidas puedan recuperar su libertad lo más pronto posible”, explica con vehemencia.

Vásquez se ha convertido en una activista y lucha por la reivindicación de los derechos de las mujeres y su reinserción social después de pasar por los centros penitenciarios. “Al principio no es fácil porque nadie nos quiere dar trabajo, la gente no cree que somos inocentes. Tenemos que seguir luchando por las generaciones futuras para lograr la despenalización del aborto y que nadie vuelva a vivir esto”, concluye.

Según datos de la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz, al menos 47 feminicidios se reportaron en el país entre enero y marzo de este año. Eso representa un aumento del 67.8% en comparación con el primer trimestre de 2020 cuando solo se registraron 28 casos.

La fiscalía salvadoreña reportó 96 mujeres desaparecidas en los dos primeros meses de 2021, además registró al menos ocho denuncias diarias de delitos relacionados con violencia sexual en el primer trimestre de este año.

Rogel sabe que ella, y sus compañeras, son víctimas de un conjunto de leyes que las confinaron en celdas. “No es fácil estar en una prisión. No es fácil estar tantos años lejos de su familia y también saber que son penas largas. Yo sé que yo no soy un peligro para la sociedad, ahora solo quiero estar libre”, aseveró, mientras disfrutaba de sus primeras horas de libertad.