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Esta mujer fue procesada por un aborto espontáneo. Casos como el suyo están aumentando, sobre todo para las minorías

Las mujeres latinas, negras e indígenas siguen siendo castigadas de manera desproporcional por sus acciones durante el embarazo. El caso de una nativoamericana ha alertado a los defensores de los derechos reproductivos. 

Por Priscilla Thompson y Alexandra Turcios Cruz - NBC News

Cuando Brittney Poolaw estuvo en un hospital de Oklahoma el año pasado por un aborto espontáneo, admitió haber consumido metanfetaminas durante su embarazo. 

Ahora, la mujer, que tenía 19 años en el momento de su aborto, está en prisión, condenada a cuatro años en octubre por homicidio involuntario en la muerte de su feto. 

Algunos defensores y profesionales de la medicina creen que el veredicto es un error, y advierten de que la creciente tendencia a procesar a las mujeres por sus acciones durante el embarazo suele basarse en datos científicos erróneos y afecta de forma desproporcionada a las mujeres de bajos ingresos y de las comunidades negras, latinas e indígenas. 

Las condiciones bajo la que se juzga la gestación de las mujeres negras, latinas e indígena son basadas en conceptos racistas.Mike Harrington / Getty Images

Lynn Paltrow, fundadora y directora ejecutiva de la organización sin ánimo de lucro National Advocates for Pregnant Women (NAPW, en inglés), que está trabajando en la lucha contra el caso de Poolaw, dijo que nadie puede garantizar un parto saludable.

“Nadie puede decir que algo que ella hizo o dejó de hacer fue la causa de ese aborto espontáneo”, dijo Paltrow. “Y sin embargo, el fiscal siguió adelante, el juez permitió que continuara y el jurado —en un número muy reducido de horas— la condenó”.

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El caso de Poolaw forma parte de un cambio más amplio en cómo se procesa y juzga a las mujeres que tienen abortos espontáneos o partos donde el feto o bebé ha muerto, enjuiciamientos que, según los defensores, afectan principalmente a las mujeres negras, latinas, indígenas y a las que viven en comunidades de menos recursos.

Desde 1973 cuando se legalizó el aborto, 1,600 mujeres estadounidenses han sido procesadas por sus acciones durante el embarazo, según datos de NAPW. De esos casos, 1,200 ocurrieron sólo en los últimos 15 años. 

Un informe de 2013 elaborado por NAPW y la Universidad de Fordham analizó 413 detenciones e intervenciones forzadas de mujeres embarazadas entre 1973 y 2005. El análisis mostró que el 71% se consideraba de bajos ingresos y el 59% eran mujeres no blancas, de las cuales el 52% fueron identificadas como negras.

Las mujeres negras también tenían muchas más probabilidades de ser señaladas por delitos graves que las blancas, ya que el 85% fueron acusadas por este tipo de faltas en comparación con el 71% de las mujeres blancas. 

“Toda esta idea de que es apropiado o plausible utilizar el derecho penal para responder al embarazo y a los resultados del mismo se construyó sobre las espaldas de las mujeres negras embarazadas que fueron retratadas durante el apogeo del mito de los bebés del crack como si fueran madres despreocupadas y poco cariñosas”, dijo Paltrow. 

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Un estudio de 2019 descubrió que, entre 2000 y 2015, el número de estados que promulgan leyes que penalizan el consumo de drogas durante el embarazo se duplicó con creces, pasando de 12 a 25.

Varias asociaciones médicas han condenado este tipo de legislación, incluida la Asociación Médica Estadounidense, que ha pedido “centrarse en aumentar el acceso a la atención basada en la evidencia en lugar de utilizar el castigo y la amenaza de separación familiar” para las mujeres embarazadas y los padres con un trastorno por consumo de sustancias. 

En el caso de Poolaw, un informe de la autopsia obtenido por NBC News mostraba que el feto, de entre 15 y 17 semanas, daba positivo para metanfetamina y anfetamina. También señalaba una anomalía congénita, condición que, según los médicos, suele estar relacionada con una de las principales causas de aborto. 

“Las malformaciones congénitas están muy asociadas a las anomalías genéticas, y estas son el motivo número uno de los abortos espontáneos”, dijo la Dra. Sarah Bernstein, especialista en medicina materno-fetal del hospital General de Massachusetts.

Señalar la causa exacta de un aborto espontáneo es difícil, incluso en los casos en los que hay consumo de drogas, dijo Bernstein. Además, la tasa de muertes prenatales de las mujeres nativoamericanas como Poolaw es casi un 50% mayor que la de las mujeres blancas.

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También está la cuestión de si el feto era un ser humano viable, dado que la Corte Suprema fijó la edad legal de viabilidad en torno a las 28 semanas.

“No hay pruebas más allá de toda duda razonable de que el delito que ella cometió, la posesión de metanfetamina, causara la muerte del feto”, dijo la exfiscal federal Joyce Vance, lo que significa que la acusación puede ser defectuosa.

La oficina del fiscal de distrito del condado de Comanche, que procesó el caso, no respondió a una solicitud de comentarios sobre el proceso. 

Los expertos legales y los defensores también temen que casos como el de Poolaw sienten un peligroso precedente.

Vance aseguró que cree que este tipo de procesamientos podrían poner expectativas irrazonables en las mujeres para mantener los embarazos.

“Un hombre atropella un vehículo con una mujer embarazada dentro, y ella aborta el feto como resultado del accidente”, planteó Vance. “¿La acusas de asesinato?”.