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Cómo la sobredosis mortal de esta madre llevó al desmontaje de una red nacional de tráfico de fentanilo

La operación para descubrir quién vendió una píldora mortal a Diamond Lynch condujo a la incautación de suficiente fentanilo para matar a casi medio millón de personas. “Es una guerra química contra los estadounidenses", lamenta la madre de la joven.

Por Ken Dilanian y Michael Kosnar —NBC News

Todo comenzó con la muerte de una madre de 20 años, apenas un mes después del primer cumpleaños de su bebé. Ella es una de los 70,000 estadounidenses que han muerto por la crisis del fentanilo en 2021.

Los agentes de policía no pudieron salvar a Diamond Lynch, quien sufrió una sobredosis en su apartamento de Washington, D.C., después de tomar una pastilla mezclada con el potente opiáceo.

Sin embargo, rápidamente comenzaron a investigar cómo murió la mujer, con la ayuda de fiscales federales y de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA).

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Todo comenzó con algunos mensajes de texto y un puñado de pastillas. Así las autoridades desentrañaron una red masiva de distribución de fentanilo que se extendía desde el área de D.C. hasta California y México.

Hasta el momento, 25 personas han sido acusadas. Según documentos de corte, los traficantes hacían negocios con impunidad, principalmente en Instagram, y contrabandeaban pastillas con fentanilo en cajas de dulces. Las pastillas imitaban la apariencia del Percocet y otros opiáceos recetados.

La investigación fue parte de una iniciativa de la DEA llamada OD Justice, un esfuerzo que consiste en tomar las muertes por sobredosis para tratar de responsabilizar a los traficantes y hacer mella en el flujo de fentanilo.

“Estamos realizando cientos de investigaciones como esta en todo Estados Unidos”, dijo a NBC News Anne Milgram, directora de la DEA.

La venta en redes sociales

Los investigadores utilizaron mensajes en el teléfono de Diamond Lynch para encontrar a los traficantes que le vendieron la dosis letal, dijo Milgram. “Luego lo ampliamos a quién los suministraba. Lo rastreamos hasta Los Ángeles, San Diego y, finalmente, hasta México”.

En una investigación denominada Operation Blues Brothers (por el color azul de las pastillas mortales), los agentes federales se beneficiaron del descuido de los narcotraficantes acusados, quienes se comunicaban a través de mensajes en las redes sociales que pueden obtenerse fácilmente con órdenes judiciales. Esto también demostró cómo “las redes sociales se han convertido en la superautopista de las drogas”, según Milgram.

“Lo que vemos día tras día en todo Estados Unidos”, dijo, “es que estas pastillas (el fentanilo que está matando a los estadounidenses) se venden abiertamente en Snapchat, TikTok, Facebook Marketplace e Instagram".

El fentanilo es la amenaza de drogas más letal que jamás hayamos visto en Estados Unidos

Anne Milgram, directora de la DEA.

Milgram detalló que “estas personas usaban Instagram para casi todos los aspectos de su negocio. Lo usaban para elegir el color azul de las [pastillas] que compraban a los mayoristas para venderlas en las calles. Lo estaban usando para coordinar envíos de Los Ángeles a D.C. Lo estaban usando para organizar pagos. Básicamente, Instagram facilita cada parte del negocio que, en este caso eso finalmente resultó en la muerte de Diamond”.

Meta, propietaria de Facebook e Instagram, se negó a comentar sobre el caso. La compañía ha dicho que la venta de medicamentos está prohibida en su plataforma y que el problema de la crisis del fentanilo es un problema de “toda la sociedad”.

La implicación del Cártel de Sinaloa

Dos de los 25 acusados se declararon culpables: Larry Jerome Eastman y su hermana, Justice Michelle Eastman, quienes admitieron haber suministrado las drogas que mataron a Diamond Lynch. Él fue condenado a más de 11 años de prisión y ella a poco más de tres años. Los otros acusados se declararon inocentes de los cargos de conspiración, tráfico de drogas y armas, entre otros.

​Según registros judiciales y un documento interno de la DEA obtenido por NBC News, los investigadores incautaron casi 95,000 pastillas con fentanilo vinculadas a la red y más de 14 libras de la droga, suficiente para matar a más de 400,000 estadounidenses.

Al mismo tiempo, Milgram reconoció que la aplicación de la ley no parece estar haciendo mella en el flujo general de fentanilo hacia Estados Unidos, y que el riesgo para los consumidores de drogas es mayor que nunca.

“Hemos incautado casi 70 millones de pastillas falsas que contienen fentanilo este año hasta la fecha”, dijo el administrador de la DEA. “El año pasado, durante todo el año, incautamos unos 58 millones. Ahora, siete de cada 10 de esas pastillas contienen una dosis potencialmente mortal. El año pasado fueron seis de cada 10”.

Milgram advirtió que “el fentanilo es la amenaza de drogas más letal que jamás hayamos visto en los Estados Unidos”.

Los registros judiciales dicen que los investigadores encontraron a Larry y Michelle Eastman a través de transacciones de CashApp en el teléfono de Diamond Lynch, lo que los llevó a fotos de él en Instagram mostrando dinero en efectivo y drogas.

La evidencia de los Eastman llevó a las autoridades a una red minorista más grande en D.C., que compraba medicamentos a una red mayorista en California, según muestran los registros. Fotos de Instagram mostraban a miembros del grupo de California posando con armas ilegales, algunas de las cuales fueron incautadas en registros ordenados por los tribunales.

Los californianos compraban sus drogas al Cártel de Sinaloa en México, que las fabrica utilizando precursores importados de China, de acuerdo con las autoridades.

“¿Por qué los cárteles envían más pastillas y fentanilo a Estados Unidos?”, cuestionó Milgram. “¿Por qué los hacen más fuertes y mortíferos? Y la respuesta corta es que lo único que les importa es ganar dinero y vender más. Quieren que la gente se vuelva adicta al fentanilo. Así venden más. Entonces, el hecho de que algunas personas mueran... lo ven como el costo de hacer negocios”.

"Una guerra química contra los estadounidenses"

La madre de Diamond Lynch, Paula Lynch, sabía que su hija tenía un problema con las drogas. Ya había sufrido una sobredosis antes, pero se salvó con dos dosis de Narcan, que puede contrarrestar los efectos de los opiáceos.

Sin embargo, Paula le dijo a NBC News que no tenía idea de cuánto riesgo corría su hija al comprar lo que pensaba que eran píldoras de opioides recetadas a un traficante callejero.

“No lo sabíamos”, dijo. “Pensé que era más bien una cosa recreativa. … Nunca escuchamos la palabra “fentanilo” hasta que ella falleció”.

Paula, que ahora está criando a su nieto, dice que vivirá lamentando para siempre no haber podido ayudar a su hija.

“Lo que yo diría a los jóvenes es que definitivamente una pastilla puede matar”, afirmó. “Es una guerra química contra ciudadanos estadounidenses, punto”.