IE 11 is not supported. For an optimal experience visit our site on another browser.

Ruedan cabezas en el Tri

ruedan cabezas en el tri

Por Carlos Rajo

La derrota más vergonzosa en décadas de una selección mexicana, según la prensa y sus calificativos. Tan penosa que ya dejó las primeras consecuencias: en la madrugada del sábado se conoció que habían despedido al técnico mexicano José Manuel “el Chepo” de la Torre.

En lugar del “Chepo” se ha nombrado a quien era uno de sus asistentes, Luis Fernando “el Flaco” Tena, quien llega con buenas credenciales, bajo su conducción México ganó la medalla de Oro en Londres 2012.


Pero antes de seguir hablando del "Chepo" y el "Flaco", hay que referirse a Carlo Costly, un hondureño de 31 años que juega hoy en China, que de joven vivió en México,  y quien luego paso sin mayor trascendencia por el fútbol mexicano, Y QUIEN regresó a lo que es su segunda patria para dar el campanazo de su vida. El Aztecazo, le llama la prensa mexicana. 

La hombrada que hizo Honduras al ganarle a México 2 a 1.El partido literalmente comienza y termina con Costly. Nadie más destacó o tuvo un papel tan protagónico como el ariete hondureño. El centro delantero (juega con el número 13 en la camiseta) metió el segundo gol en la victoria de Honduras. Un zurdazo abajo a la izquierda del arquero mexicano Corona luego de haber dejado en el camino en base a potencia y velocidad al joven central mexicano Reyes.

Un par de minutos antes, en el 18 del segundo tiempo, Costly también había sido el arquitecto del primer gol hondureño. De espaldas al arco le quedó la pelota en el borde del área grande ante un débil cabezazo de un defensa mexicano, Costly la bajó al piso con fineza, dio un elegante giro de cuerpo y con su pierna izquierda saco un latigazo que el portero mexicano detuvo pero que no pudo agarrar. El rebote lo tomó Bengston, el otro centro delantero hondureño que recién había ingresado en el segundo tiempo.

A partir de este segundo gol hondureño el partido pudo terminarse ahí. Más allá de un par de llegadas de peligro de México, una por cierto que dio en el travesaño del arco hondureño, el “tricolor” literalmente se borró del campo de juego.

De pronto volvieron aparecer esos fantasmas, miedos y angustias que han caracterizado al equipo nacional mexicano en los juegos de la eliminatoria para la Copa del Mundo del 2014. No por casualidad no se ha ganado ningún partido en el Azteca en todo lo que va del año, aunque tampoco se había perdido.

Es por eso, por el resultado y por la manera como se jugó, que lo de México hoy es grave. Hay la posibilidad cierta de que México no clasifique al Mundial de Brasil del 2014.

El partido había iniciado con buena vibra para México. El técnico Jose Manuel “el Chepo” de la Torre había dejado en la banca a varios jugadores referentes -el ‘Chicharito’ Hernández por ejemplo- e incluido al argentino de nacimiento y nacionalizado mexicano Christian Giménez lo mismo que a Ángel Reyna, un jugador complicado pero que ha venido destacando en la liga mexicana.

Lo más importante, durante los primeros 20 ó 25 minutos México fue otro equipo. Nada que ver con esa selección que tanto se ha criticado que no tiene personalidad o idea sobre a qué jugar. A los 6 minutos México ya ganaba 1 a 0 con gol de Oribe Peralta, el veterano que fue figura en la Olimpiada en Londres, aprovechando una escapada por la izquierda de Giovanni Dos Santos. Se veía que había otra actitud, otra manera de encarar el partido, de ir arriba y no dejar respirar a Honduras. El buen momento sin embargo, se acabó pronto.

El resto del primer tiempo fue intrascendente. No pasó nada. México fue cayendo poco a poco en su ritual de irse desdibujando, de ceder el control de la pelota y de entrar en un juego que no lleva a nada. Honduras fue perdiendo el miedo al Azteca y aunque perdía, termino el primer tiempo sin mayor diferencia con México en la calidad o el ritmo de juego.

Todo cambiaría sin embargo en el segundo tiempo. El técnico hondureño hizo un cambio que sería la clave para el resto del partido. Metió a otro delantero para que acompañara a Costly en el centro del ataque. De pronto la defensa mexicana comenzó a dudar y de ahí se generaron las dos jugadas que terminaron en los goles hondureños. Y pudo haber un tercero que increíble se lo perdieron estando el delantero solo frente al arco mexicano.

Lo extraño de esto que sucedió en el segundo tiempo es que pareciera que el hasta entonces técnico mexicano no sabía leer el partido o simplemente no tenía sistemas alternos para adecuarse a las variantes que se sucedían en el terreno de juego. Era claro que con los dos centros delanteros Honduras había mejorado una enormidad.

Ese mismo Costly que en el primer tiempo se veía aislado, duro y hasta tosco en el manejo del balón, en la segunda mitad fue otro jugador. Aunque un esfuerzo colectivo por supuesto, es a Costly, un “journeyman”, literalmente un “jornalero del juego” como se les conoce a los jugadores que andan como gitanos en diferentes ligas y equipos menores, que Honduras le debe la victoria.

Lo del Aztecazo no es broma. Es la primera vez en su historia futbolera que Honduras gana en México. Pero además, la victoria del equipo centroamericano pone a México en una situación de alarma: no ir al Mundial es poco menos que impensable en la prensa, afición y país todo en México. Lo que está en juego es enorme. No sólo el prestigio y pasión del futbol y aficionados mexicanos, sino igualmente, los grandes intereses comerciales alrededor del “tricolor”.

Ya habrá tiempo para seguir discutiendo si la victoria de Honduras se debe a que los centroamericanos han mejorado o a que el futbol mexicano ha empeorado, o al menos se ha estancado. Por hoy es más importante la crisis existencial que vive el futbol mexicano. O quizá valga retomar lo dicho por el entrenador hondureño que de alguna manera sirve como respuesta a esta interminable discusión sobre cómo es que países como Honduras están hoy a la par de México: la actitud.

Suena fácil y hasta simplista pero tiene mucho de verdad. Honduras mostró actitud, “ganas de ganar”, “ambición”, según lo dicho por el técnico Luis Fernando Suárez, un curtido entrenador de origen colombiano para quien lo del Aztecazo por cierto no ha sido el punto más alto en su carrera.

En la conferencia de prensa posterior se le vio tranquilo, explicándole a una prensa hondureña que no terminaba de creer lo que recién había visto en el llamado “Gigante o Coloso de Santa Ursula” que haber estado en otro Mundial había sido más valioso en su trayectoria que ganarle a México. Y de Honduras, según el técnico, “lo más importante” no había sido ganarle a México, “lo mas importante es clasificar al Mundial”.

El punto es que México precisamente careció de esta actitud o ganas de ganar de la que habla Suárez.

México está hoy en una situación complicada, por decir lo menos. Se hizo lo correcto al despedir al técnico pero la verdad nadie sabe si eso será la solución. Tena, por mucha fama que tenga hoy por haber ganado la medalla olímpica, ha sido parte del equipo del “Chepo”. Cuesta creer que esas deficiencias tanto en lo técnico como en lo anímico que la selección ha dejado ver todo este año de pronto desaparecerán con un entrenador que precisamente viene del mismo grupo que el anterior. 

Pero no había otra opción. El “Chepo” era insostenible, no obstante que en la conferencia de prensa después del partido aseguró que no renunciaba. Es claro que unas horas después se impusieron esos que mandan en el futbol mexicano: los dueños de los equipos. La presión de la prensa y del público eran simplemente extraordinarias. Lo de Tena es quizá la solución menos riesgosa. Haber traído a alguien externo a la selección hubiese sido una ruleta rusa. Veremos si “el Flaco” hace su magia como la hizo en Londres.

Dentro de los nubarrones negros por los que hoy pasa México, al menos tuvo un poco de suerte en la fecha eliminatoria. Sucede que Estados Unidos perdió ante Costa Rica y Panamá no le pudo ganar a la débil Jamaica. México sigue con posibilidades de al menos quedar en cuarto lugar y disputar un lugar al Mundial en el repechaje con Nueva Zelanda. Camino por la puerta de atrás si se quiere para el Mundial, pero camino al fin.

Pero en serio, la crisis que vive hoy el futbol mexicano -o al menos su selección- es de proporciones mayores. Es un asunto no sólo de haber perdido sino de no tener ideas, de no saber a qué se juega, o de falta de actitud, parafraseando al técnico hondureño. Los códigos futboleros señalan que cuando esto pasa lo primero que se hace es despedir al técnico, cosa que ya se hizo. Al menos hay claridad sobre la magnitud de la crisis. Aun para los futboleros no creyentes, ojala que se dé un milagro de aquí al martes. Que estos mismos jugadores y nuevo entrenador titular dejen en casa antes de volar a Columbus, Ohio, esos miedos, angustias e inseguridades que impregnan hoy al “tricolor”.

De Costly, qué más se puede decir. El tipo es hoy un héroe en Honduras. De seguro que nunca se imaginó cuando llegó a vivir a México a los 14 años que un día sería el actor principal en ese mítico Estadio Azteca de los cien mil y más espectadores.

Ahí donde supuestamente México es poco menos que invencible, donde el llamado “miedo escénico” paraliza a los más curtidos y donde la altura es traicionera, el Costly de los tantos equipos y países donde ha jugado -Honduras, México, Inglaterra, Rumanía, Estados Unidos y China- hizo la hazaña. El delantero hondureño tocó la gloria. Qué manera de recordarle al país que él considera su “segunda patria”, su “segunda casa”, de sus credenciales como goleador. El triunfo “queda en la historia”, alcanzó decir Costly al salir del estadio, “un ‘Aztecazo’”.

Pero antes de seguir hablando del "Chepo" y el "Flaco", hay que referirse a Carlo Costly, un hondureño de 31 años que juega hoy en China, que de joven vivió en México, (y) que luego paso sin mayor trascendencia por el fútbol mexicano, Y QUIEN regresó a lo que es su segunda patria para dar el campanazo de su vida. El Aztecazo, le llama la prensa mexicana.