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Violencia sexual y explotación de inmigrantes: tras el crimen en spas de Atlanta hay algo más que racismo y misoginia

El presunto asesino de seis mujeres de ascendencia asiática dice sufrir “adicción al sexo” y las autoridades siguen analizando si fue un crimen de odio, pero los negocios de masajes esconden una polémica aún más compleja.
/ Source: Telemundo

Un hombre blanco de 21 años ejecutó presuntamente este martes tres tiroteos en negocios de spa en Atlanta, Georgia, que provocaron la muerte de ocho personas, entre ellas seis mujeres de ascendencia asiática. En su confesión a la policía, dijo ser "adicto al sexo" y culpó a esos locales de fomentar su vicio.

La alcaldesa de Atlanta, Keisha Lance Bottoms, dijo que los negocios no estaban bajo vigilancia de la policía: "Hasta donde sabemos en Atlanta, estos son negocios que operaban de manera legal".

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Aunque los investigadores han evitado hasta el momento calificar el crimen como un delito de odio racista, expertos aseguran que el caso puede estar ligado al fetichismo histórico del que han sido víctimas las mujeres asiáticas, y que las ha hecho especialmente vulnerables a la violencia sexual.

"El racismo, la misoginia y la violencia están muy entrelazados", dijo Elizabeth Kim, directora de operaciones de Restore NYC, una organización que busca acabar con el tráfico sexual en Nueva York. 

La organización Polaris analizó en 2017 más de 32,000 casos de tráfico de personas, de los cuales casi un tercio estaban relacionados con negocios disfrazados de salones de masajes. Según su informe, había más de 9,000 locales de este tipo en Estados Unidos, con unos ingresos totales de 2,500 millones de dólares anuales. 

"Pueden haber mujeres que elijan vender sexo como acompañamiento o bajo el disfraz de la terapia de masaje, pero la evidencia sugiere que muchas de las mujeres involucradas en el comercio sexual en salones de masaje son víctimas de tráfico humano", indicó el informe.

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Las mujeres traficadas, indica Polaris, llegaron recientemente de China o Corea del Sur, no hablan inglés, tienen entre 30 y 50 años, muchas son madres, no tienen educación superior y sufren presiones financieras.

Suelen ser reclutadas bajo engaños, sin que se mencione el aspecto sexual del servicio. Una vez en Estados Unidos, son obligadas a trabajar en muchas ocasiones sin salario o extorsionadas y amenazadas. Son víctimas de violencia, amenazas, fraude y coerción. Por ejemplo, los traficantes las someten con manipulación emocional o amenazas de llamar a las autoridades para ser deportadas.

Yalaba Mendoza visita uno de los negocios atacados en Atlanta para honrar a las personas asesinadas.Getty

Sin embargo, no todos los negocios de spa o salones de masaje son sitios ocultos de tráfico de personas y prostitución. En particular los negocios donde trabajan mujeres asiáticas son percibidos como lugares donde se encuentran trabajadores sexuales, advierten expertas.

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“Incluso si [las víctimas] estuvieran brindando masajes no sexuales, esto termina siendo un problema de trabajo sexual”, dijo Esther K, codirectora de Red Canary Song, una coalición de trabajadores de salones de masajes chinos. “Las mujeres están siendo vistas de facto como trabajadoras sexuales y utilizadas como chivos expiatorios por ello", afirmó al diario The Guardian.

“Eliminar el componente anti-trabajo sexual realmente elimina el quid de lo que se trata este tipo específico de racismo: la fetichización de los cuerpos de las mujeres asiáticas, la objetivación de sus cuerpos y la suposición de que las mujeres asiáticas obviamente van a brindar servicios sexuales en salones de masajes ”, continuó, "la combinación de salones de masajes y trabajadoras sexuales sin ningún matiz es muy específica del racismo anti-asiático contra las mujeres asiáticas". 

Grupos de activistas que buscan la descriminalización del trabajo sexual advirtieron que los tiroteos provocarán el aumento de operativos en establecimientos donde laboran trabajadoras sexuales. Debido a que las trabajadoras temen ser arrestadas o multadas durante estas redadas, no acuden a la policía cuando son víctimas de un crimen, lo que las hace más vulnerables a la violencia, dijeron expertas.

"Realmente tenemos miedo de que [el tiroteo] esté siendo utilizado por la policía para justificar más vigilancia policial y cerrar salones de masajes", dijo Elene Lam, directora de Butterfly, un grupo de defensa dirigido por trabajadoras sexuales asiáticas y migrantes, a la web informativa Vice News.

Al descriminalizar la industria, argumentan, las trabajadoras sexuales ya no tendrían que trabajar en secreto, y especialmente las mujeres migrantes y pertenecientes a minorías podrían acceder a la justicia con menor temor.

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Alison Clancey, directora ejecutiva de SWAN, un grupo de defensa de trabajadoras sexuales asiáticas y migrantes, aseguró que los oficiales de policía no cuentan con la información necesaria sobre la industria sexual, y no saben diferenciar entre víctimas de tráfico de personas y trabajadoras sexuales.

"Gran parte de la violencia que les ocurre a los trabajadores sexuales inmigrantes es a manos de las fuerzas del orden, por lo que no me sorprende que un oficial de policía vea este acto de violencia indescriptible como nada más que un 'mal día'", dijo en referencia al oficial que pareció excusar con sus palabras ante la prensa al responsable del tiroteo de Atlanta.

Con información de USA Today, The Guardian, y VICE News.