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"No, eso no está bien": las nuevas generaciones confrontan a sus padres inmigrantes sobre el racismo

Los latinos criados en Estados Unidos están desafiando a sus parientes mayores que no están tan familiarizados con la historia de este país y con su racismo persistente.
/ Source: Telemundo

Por Carmen Sesin y Cora Cervantes - NBC News

MIAMI – Al haber sido criada por padres cubano-estadounidenses progresistas que se divorciaron, Natalee Rivero se sorprendió por la reacción del novio de su madre, quien se levantó de la mesa durante una parrillada el 4 de julio después de ver la camiseta de Rivero y su esposo que decía “cubano-estadounidenses que apoyan a Black Lives Matter” (Las vidas de las personas negras importan).

Rivero, de 30 años, trató de conversar con su madre al respecto, "pero ella no estaba escuchando", recuerda, sorprendida de que su madre defendiera la reacción de su novio.

Casi al mismo tiempo, Sandra Portal-Andreu le explicaba a sus padres por qué la muerte de George Floyd fue un punto de inflexión para muchos ciudadanos negros.

"Fue una conversación interesante y frustrante por ratos", dijo la artista de 41 años, quien siente que sus padres estaban siendo "alimentados información" que equiparaba las protestas por la muerte de Floyd con violencia, saqueos y antifa.

En todo Estados Unidos, este periodo de análisis e introspección sobre la raza tras la muerte de Floyd ha provocado conversaciones incómodas y, en ocasiones, acaloradas, en las familias inmigrantes, en las que las generaciones más jóvenes presionan a sus padres respecto a los estereotipos, los prejuicios y hasta el racismo contra la gente negra.

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Portal-Andreu, nacida y criada en Miami, dijo que su escuela secundaria católica la expuso a diferentes culturas y la hizo ser consciente del racismo generalizado hacia la gente negra. Por el contrario, su madre de origen colombiano y su padre de origen cubano estaban menos informados sobre por qué están aumentando las protestas por todo el país.

Después de muchas discusiones, ella y sus padres concluyeron que, aunque la violencia no es una respuesta, "llegamos al acuerdo de que las protestas son necesarias".

La mayoría de los estadounidenses hasta ahora están aprendiendo sobre eventos determinantes en la historia negra. A pesar de que la masacre de Tulsa fue uno de los peores brotes de violencia racista en la historia de Estados Unidos, la cual tuvo repercusiones duraderas, recibió poca o ninguna atención en los libros de historia del país y poco se enseña en las escuelas.

En Florida, la masacre de Rosewood y la masacre de Ocoee son históricamente importantes, pero reciben escasa atención en los currículos de estudios escolares.

Las familias inmigrantes muchas veces conocen aún menos sobre el racismo persistente y la discriminación contra la gente negra en Estados Unidos.

El profesor de sociología de la Universidad de Miami, Jomills Braddock, dijo que muchos inmigrantes "llegan con una perspectiva cultural sobre los afroamericanos que ha sido exportada desde Estados Unidos". Por lo general, se basa en la cultura popular y, más recientemente, en las redes sociales.

"Es bastante comprensible que su conocimiento de los afroamericanos y la experiencia afroamericana no solo sea limitado", dijo Braddock, "sino también sesgado de una manera particular que es desfavorable hacia los individuos afroamericanos y la comunidad afroamericana en esta sociedad".

El legado del racismo y el colonialismo

Más allá de la falta de conocimiento y de los estereotipos en torno a la experiencia negra, existe también un racismo profundo y generalizado en los países latinoamericanos que los inmigrantes pueden traer consigo cuando emigran. El legado del colonialismo y la esclavitud dejó consecuencias sociales, económicas y políticas que persisten hasta el día de hoy.

En toda América Latina, la gente afirma desde hace años que no existen las mismas divisiones raciales que afectan a Estados Unidos, pues dicen que que nunca tuvieron leyes como las de Jim Crow o la segregación por ley en espacios públicos. Pero la realidad es que los afrodescendientes y los indígenas tienden a estar en el fondo de la sociedad en términos de educación, ingresos y posiciones de poder.

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“Los latinoamericanos a menudo te dirán: 'No somos racistas; somos clasistas'. Pero, por supuesto, la clase social se cruza con la raza. Las personas con niveles económicos más altos tienden a ser blancas, mientras que aquellas con niveles económicos más bajos tienden a ser de color”, dijo Eduardo Gamarra, profesor de ciencias políticas en la Universidad Internacional de Florida. "La mayoría de nuestras sociedades son fundamentalmente racistas contra las personas más oscuras".

Gamarra dijo que la democratización en América Latina en las últimas décadas ha hecho más que importar películas y música estadounidenses: también ha provocado debates como el que ocurre en Estados Unidos sobre las relaciones raciales. Los movimientos sociales afrolatinos e indígenas se han expandido y países como Brasil y Colombia han instituido programas de acción afirmativa basados ​​en la raza.

En Miami, una ciudad con un 70% de latinos, el latino de piel clara promedio no es discriminado, y eso contribuye a la falta de comprensión sobre la violencia persistente y las desigualdades contra los negros.

Manifestantes jóvenes se cruzan de brazos y marchan durante una protesta en Nueva York el 14 de junio tras la muerte de George Floyd.Kevin Mazur / Getty Images

"Debido a las divisiones raciales, a la segregación y el no haber compartido experiencias, debido a la forma limitada y distorsionada en que se cubre la raza, los negros y los blancos tienen diferentes exposiciones, diferentes puntos de vista y diferentes entendimientos del estado de las relaciones raciales", dijo Braddock. También significa que tienen diferentes entendimientos sobre cuánto progreso racial se ha logrado y cuánto más se necesita.

'Las cosas no son así'

Gracias a este momento de introspección racial que atraviesa la nación muchos jóvenes en particular han tomado la iniciativa de investigar y educarse a sí mismos.

“Ese conocimiento entre las generaciones más jóvenes no proviene de las escuelas o fuentes formales de información”, afirmó Braddock.

En todo el país y en Los Ángeles, los latinos más jóvenes están confrontando a los miembros mayores de sus familias, en una ciudad conocida tanto por su diversidad como por las tensiones raciales.

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"Hay momentos en los que mi mamá se ha molestado conmigo porque ha dicho algo que era racista hacia los asiáticos y yo le he respondido: 'no, eso no está bien, y luego ella se ha sentado conmigo a conversar sobre el asunto", le dijo Esthefanie Solano, de 27 años, de Long Beach, a NBC News, cadena hermana de Telemundo.

"No me voy a disculpar por tener conversaciones sobre la raza. Dejo que ella tenga sus sentimientos, pero nos sentamos a hablar", dijo Solano. "Trato de compartir lo que está sucediendo a nuestro alrededor y conectar cómo otras comunidades se ven afectadas, como cómo las familias chinas son chivos expiatorios por el coronavirus y cómo se les culpa, y le doy ejemplos de cómo nosotros somos chivos expiatorios como inmigrantes. Hago comparaciones".

Saul Ríos, de 64 años, admitió que sus dos hijas han tenido muchas conversaciones con él donde le dicen: “No, pa, las cosas no son así; son así".

Unos manifestantes se abrazan mientras negros, latinos e indígenas se reúnen frente al Ayuntamiento durante la Marcha de la Unidad de Comunidades de Color el 12 de julio de 2020 en Los Ángeles, California. Robyn Beck / AFP via Getty Images / AFP via Getty Images

Ríos, quien emigró de México en la década de 1980, dijo que sus hijas, de 27 y 38 años, lo regañan cuando hace “bromas inapropiadas” que se burlan de otro grupo o raza.

"Creo que las bromas son una forma de lidiar con las cosas, en la cultura mexicana", dijo Ríos. "Mis hijas me dicen que incluso con bromas, hacemos que las cosas que no están bien parezcan estar bien, porque es como si las hiciéramos menos serias".

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Ríos dijo que sus hijas le han enseñado sobre la necesidad de apoyar a la comunidad negra.

“Si bien los latinos enfrentamos discriminación, ser una persona de color en este país, específicamente ser negro, es una carga muy pesada”, aseguró Ríos, “que a veces nos cuesta reconocer porque estamos tan absortos en nuestra propia experiencia".

Las conversaciones que se están dando en estos momentos son importantes en un país que todavía se resiste a conocer su historia real, apuntó Braddock.

"Debido a las divisiones políticas que existen hoy en día, existen esfuerzos contemporáneos para evitar que el conocimiento sobre la historia negra, que es en realidad la historia estadounidense, sea completamente documentada y examinada", dijo. Señaló la oposición para enseñar el seminal Proyecto 1619 del diario The New York Times, que muestra cómo la esclavitud ha tocado todos los aspectos de la historia del país, y el debate sobre la teoría crítica de la raza.

Jeremy Pérez, de 18 años, que vive en Los Ángeles, desafió la idea de que solo las generaciones mayores deben reconsiderar sus puntos de vista sobre el legado del racismo y la discriminación, y dijo que esto también es un problema entre sus compañeros.

"He visto algunos mensajes de texto grupales que están muy mal, diciendo cosas que creen que son chistosas sobre la raza, las mujeres y otras cosas estúpidas. No creo que mi generación se haya despertado como a todos ustedes les gusta decir", Pérez dijo. "Creo que lo que tenemos que hacer es predicar con el ejemplo y tratar de seguir conversando y dialogando entre nosotros".

Carmen Sesin informó desde Miami y Cora Cervantes informó desde Los Ángeles.