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"Un sanador": los demócratas presentan a Biden como antídoto a las crisis de la Administración Trump en el arranque de la convención

Los demócratas se retrataron como los indicados para sanar al país de sus varias dolencias: la pandemia del coronavirus; las tensiones raciales; la polarización y división; y la prioridad número uno a combatir, el liderazgo considerado fallido del presidente. 
/ Source: Telemundo

Por más de un siglo han sido carnavales políticos con música a todo volumen en estadios repletos de confetti, globos, serpentinas, sombreros y parafernalia política. Este año son videollamadas y transmisiones, en vivo y pregrabadas, y pantallas con televidentes que aplaudían desde sus salas, descoloridos y desincronizados. 

Esta es la primera convención presidencial en la historia que se celebra de manera completamente virtual, para evitar el contagio del coronavirus. En vez de eventos multitudinarios donde unos cuantos miles pueden asistir, fue una primera noche de convención que cualquiera con una conexión de internet pudo presenciar, y así oír a los líderes más importantes del partido.  

Este lunes hablaron el senador por Vermont Bernie Sanders, la senadora por Minnesota Amy Klobuchar (ambos exaspirantes a la Casa Blanca) y la ex primera dama Michelle Obama. También hablaron por videoconferencia el republicano John Kasich, los gobernadores por Nueva York, Andrew Cuomo, y por Michigan, Gretchen Whitmer.

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Todos eran piezas de una narrativa mayor, la de los demócratas como los indicados para sanar las dolencias del país: la crisis sanitaria y económica de la pandemia del coronavirus; las tensiones raciales; la polarización y división; y la prioridad número uno a combatir, el liderazgo considerado fallido del presidente, Donald Trump. 

El partido de la diversidad contra la división racial 

Una de esas dolencias que aquejan al país es el racismo sistémico y las protestas que ha generado en los últimos meses, a raíz del asesinato de George Floyd, hombre negro que fue asfixiado por un oficial de policía. Los demócratas se presentaron como el partido que puede sanar esas diferencias. 

Esto incluyó un panel liderado por Biden en el que entrevistó a familiares de personas negras víctimas de la brutalidad policial y un emotivo minuto de silencio que pidió la familia de Floyd.

Un hombre sigue la intervención de este lunes del exvicepresidente Joe Biden en la convención demócrata desde un bar de Milwaukee, Wisconsin. REUTERS

"George debería estar vivo hoy. Breonna Taylor debería estar viva hoy, Ahmaud Arbery, Eric Garner, Stephon Clark, Atatiana Jefferson, Sandra Bland … Depende de nosotros mantener la lucha por la justicia", dijeron los hermanos de Floyd.

Los votantes negros fueron esenciales para que Biden asegurara la nominación al escogerlo durante las primarias en estados como Carolina del Sur y Georgia. Biden estaba en deuda con esa comunidad, cuyos líderes le exigieron en una carta abierta que escogiera a una mujer negra como su elección para vicepresidente. Biden reconoció esa deuda al elegir a Kamala Harris, una senadora negra, como compañera de fórmula. 

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El partido de la unidad contra la división política

Los demócratas buscaron presentarse como el partido de la unidad, dentro de sus mismas filas y de cara al resto del país. 

Durante la noche crearon un contraste entre ellos, los unificadores, y Trump y los republicanos como quienes siembran la polarización y la división. De ahí las palabras que usaban los oradores para describir a Biden: “un sanador”, un “unificador”, alguien que puede “restaurar la dignidad” y “el alma de Estados Unidos”.

Este llamado a la unidad lo lideraron las dos personas quizá más apartadas en el espectro ideológico en toda la noche: a la izquierda, Sanders, exaspirante demócrata a la presidencia y líder del movimiento progresista en el país, y a la derecha, el exgobernador de Ohio John Kasich, exaspirante republicano a la presidencia y uno de los líderes del movimiento “Nunca Trump”, de conservadores que rechazan al presidente.

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En su discurso, Sanders debía hacer un acto de malabarismo: pedirle a su base redirigir esa devoción que le tienen hacia Biden, pero sin dar la impresión de que los traicionó y dejó atrás sus ideales progresistas.

“Muchas de las ideas por las que luchamos, que hace apenas unos años se consideraban ‘radicales’, ahora son populares. Pero, seamos claros, si Donald Trump es reelegido, todo el progreso que hemos logrado estará en peligro”, dijo Sanders, advirtiendo a sus seguidores que no votar en protesta como lo hicieron muchos en 2016 sería lo peor que podrían hacer para su “movimiento”. 

El presidente está llevando al país “por un camino hacia el autoritarismo”, dijo el senador. “Trabajaré con progresistas, con moderados y, sí, con conservadores”, señalando que él también hará ese giro a tratar de convencer a los moderados y a los republicanos desencantados cuando sea necesario. 

Una alternativa de liderazgo en tiempos de pandemia 

El coronavirus fue tan recurrente como las críticas a Trump y su manejo de la crisis sanitaria. Todos lo resaltaron, pero se destacaron los gobernadores Whitmer y Cuomo.

“Vimos el fracaso de un gobierno que trató de negar el virus y luego trató de politizarlo”, dijo Cuomo. “El fracasado gobierno federal vio cómo Nueva York fue emboscada por su negligencia, luego vio sufrir a Nueva York, y durante todo el proceso no aprendió absolutamente nada”.

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Cuomo hizo esa comparación de los demócratas como sanadores más explicita al presentar al país como un enfermo que padece una enfermedad física, el coronavirus, y otra ideológica, la polarización. 

“Solo un cuerpo fuerte puede combatir un virus y las divisiones en Estados Unidos lo debilitaron. Donald Trump no creó la división inicial. La división creó a Trump; él solo la empeoró”, sentenció el gobernador. “Nuestra fuerza colectiva se manifiesta a través del gobierno. De hecho, es nuestro sistema inmunológico. Y nuestro actual gobierno federal es disfuncional e incompetente. No pudo combatir el virus”.

Para los demócratas, Donald Trump es el virus

Uno de los discursos más conmovedores no fue de un orador experto, sino de una mujer hispana de Arizona cuyo padre murió de coronavirus. 

Mi padre, Mark Anthony Urquiza, debería estar aquí hoy, pero no está. Tenía fe en Donald Trump. Votó por él, lo escuchó, le creyó a él y a sus portavoces cuando dijeron que el coronavirus estaba bajo control y que iba a desaparecer”, dijo Kristin Urquiza, de 39 años.

Mark Anthony Urquiza votó por Trump y falleció en junio pasado tras contraer COVID-19, dijo. Su padre, de 65 años, contrajo el virus en un bar de karaoke en mayo.

“Su única condición preexistente era confiar en Donald Trump, y por eso, pagó con su vida”, enfatizó.

“Votemos por Joe Biden como si nuestra vida dependiera de ello”: Michelle Obama, la estrella de la noche

Michelle Obama logró hacer lo que su esposo, el expresidente Barack Obama, no pudo: mantenerse fuera de las polémicas de la política. Su discurso en la convención de 2016, cuando pronunció el famoso mantra demócrata “cuando ellos se rebajan, nosotros nos mantenemos en alto”, la convirtió en la voz de la conciencia del partido. 

Su tono este año fue más sobrio y su papel el de hablar “la dura y fría verdad”: “Déjenme ser lo más honesta y clara posible. Donald Trump es el presidente equivocado para nuestro país”, dijo. “Está claro que le quedó grande. Él no es capaz de afrontar este momento. Simplemente no puede ser la persona que necesitamos que sea para nosotros. Las cosas son como son”.

Aunque no mencionó al presidente por nombre hasta el final de su discurso, sus dardos no fueron menos letales: "Siempre que buscamos en esta Casa Blanca algún liderazgo o consuelo o alguna apariencia de firmeza, lo que obtenemos es caos, división y una falta total y absoluta de empatía", apuntó.

Como voz de la conciencia, fue además su papel dar luces al camino a seguir para los demócratas

“Entonces, ¿qué hacemos ahora? ¿Cuál es nuestra estrategia? Durante los últimos cuatro años muchas personas me han preguntado: ‘¿Cuando otros se rebajan, realmente funciona mantenernos en alto?’ Mi respuesta es: mantenernos en alto es lo único que funciona, porque cuando ellos se rebajan” nos “degradamos”, dijo, “y mantenernos en alto significa dar una feroz batalla contra el odio”. 

“Entonces, si toman algo de mis palabras de esta noche, es esto: si ustedes creen que las cosas no pueden empeorar, créanme, sí pueden; y lo harán si no hacemos un cambio en esta elección. Si tenemos alguna esperanza de terminar con este caos, tenemos que votar por Joe Biden como si nuestras vidas dependieran de ello”.