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Trump acusa a Biden de "dividir" al país con su condena del asalto al Capitolio e insiste en sus mentiras de las elecciones

El Partido Republicano evita criticar al expresidente por el ataque de sus seguidores contra la democracia y se centra en censurar a los demócratas por la conmemoración del asalto.

El expresidente republicano Donald Trump acusó este jueves al presidente, Joe Biden, y al Partido Demócrata de "adueñarse" del asalto al Capitolio, del que se cumple un año, para "dividir al país" y "azuzar miedos". Pero aprovechó además para volver a insistir en su mentira de que las elecciones en las que cayó derrotado fueron fraudulentas, y evitó condenar el ataque contra la democracia estadounidense llevado a cabo por sus seguidores aquel 6 de enero.

Trump, que había cancelado una rueda de prensa prevista este jueves tras recibir advertencias de políticos y periodistas leales de que podría ser contraproducente, emitió un comunicado por la mañana, antes del mensaje que Biden dirigió a la nación.

“Debido al liderazgo inepto que nos ha dado fronteras abierta, incompetencia con el COVID, pérdida de independencia energética, un caos en el Ejército, inflación rampante, elecciones corruptas y falta de prominencia internacional, nuestra nación, quizá por primera vez, ¡ha perdido su confianza!”, decía su breve mensaje.

Pero, tras el discurso de Biden, quien le tildó de "expresidente derrotado" y le responsabilizó de colocar "una daga en la garganta de la democracia" y crear "una red de mentiras" sobre los comicios de 2020, Trump emitió otro mensaje más largo y crítico.

"Este teatro político es sólo una distracción ante el hecho de que Biden ha fracasado completamente y totalmente", aseguró Trump.

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Criticó la gestión de Biden de la pandemia de coronavirus, su política migratoria, la caótica retirada de Afganistán y la inflación.

Pero, sobre todo, reiteró que su mentira de que los resultados de los comicios de 2020 fueron fraudulentos: "Sólo hay que mirar las cifras, hablan por sí solas. No son justificables", señaló. "Los medios de comunicación cómplices sólo lo llaman la Gran Mentira cuando en realidad la gran mentira fueron las propias elecciones".

Pese a que fueron sus seguidores quienes encabezaron el asalto al Capitolio y cercaron a congresistas de ambos partidos, el control de Trump del Partido Republicano parece intacto. Los asaltantes intentaron evitar que se confirmara la voluntad de los ciudadanos en las urnas, y pusieron en riesgo la vida de representantes y senadores, además de las de policías y miembros de la seguridad.

Pero en el Partido Republicano también se han alzado voces prominentes para denunciar, como Trump, que recordar este asalto a la democracia tiene finalidad política por parte de los demócratas.

"Lamentablemente, durante los últimos 12 meses los demócratas de la Cámara de Representantes han estado más interesados en explotar los acontecimientos del 6 de enero con fines políticos que en llevar a cabo una supervisión básica de las vulnerabilidades de seguridad expuestas ese día", afirmó el representante Rodney Davis.

[Investigación del 6 de enero busca responsabilizar a los implicados "a todos los niveles"]

El líder de la minoría republicana de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, acusó a los demócratas de usar el ataque como "un arma política partidista para dividir aún más nuestro país".

Justo después del asalto, los principales líderes republicanos del Congreso condenaron a Trump por alimentar el ataque. Pero bajo la amenaza política de Trump, a pocos meses de las elecciones de 2022, la mayoría ha optado por evitar criticarlo y por no difundir un mensaje que condene la violencia política.

Trump durante un mitin en Perry, Georgia, el 25 de septiembre de 2021.Ben Gray / AP

Sin embargo, hay algunas excepciones, como el representante por Illinois Adam Kinzinger: "El Capitolio no estaba preparado para el 6 de enero, y debería haberlo estado", dijo en Twitter, "pero culpar a la seguridad por la violencia es como culpar al propietario de un asalto a una casa por no tener un sistema de seguridad adecuado".

Dos expresidentes demócratas han condenado la posición de los republicanos a la hora de abordar el ataque al Congreso.

Barack Obama lamentó que, aunque en un principio muchos conservadores rechazaron los argumentos que instigaron los incidentes, al final muchos los han acabado abrazando.

"El resto de cargos electos y líderes republicanos que se han mantenido valientemente en su posición y que han rechazado tales comportamientos antidemocráticos han sido condenados al ostracismo", subrayó en un comunicado.

Mucho más duro se pronunció el Jimmy Carter, quien dijo que quienes promueven que las elecciones fueron robadas "se han apoderado de un partido político y han avivado la desconfianza en nuestros sistemas electorales", logrando enfrentar a los estadounidenses.

"Temo por nuestra democracia", aseguró en un artículo de opinión publicado en el diario The New York Times.