¿Qué éxito puede tener Trump si se postula en 2024, basándonos en otros que lo hicieron antes que él?

Aunque varios presidentes estadounidenses lo han intentado, solo uno perdió la reelección y luego recuperó su cargo: el demócrata Grover Cleveland, en 1885 y 1893. Si bien la mayoría se alejan del foco mediático al abandonar la Casa Blanca, parece claro que Trump no pasará página tan fácilmente.

Robert Speel - The Conversation

El autor estadounidense Francis Scott Fitzgerald escribió una vez que "no hay segundos actos en la vida de los estadounidenses".

Sin embargo, ya se asumió que Donald Trump pasará a un próximo acto de una forma u otra.

¿Pondrá en marcha su propia empresa de medios de comunicación? ¿Formará su Comité de Acción Política (PAC, por su sigla en inglés) para apoyar a nuevos candidatos republicanos?

Incluso hay rumores de que decidirá postularse nuevamente para la presidencia en 2024. Habiendo cumplido solo un mandato, es constitucionalmente elegible para intentar otro.

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Si decide volver a presentarse y gana, pasará a la historia en una rara compañía.

Solo un presidente estadounidense perdió la reelección y luego recuperó su cargo: Grover Cleveland. En el curso sobre elecciones estadounidenses que imparto, los estudiantes aprenden detalles sobre los impactos políticos a largo plazo que suponen intentar regresar al poder, la mayoría de veces de manera inútil.

"Se fue a la Casa Blanca, jajaja" 

El entorno político de finales del siglo XIX se parecía al actual en muchos aspectos: elecciones fuertemente polarizadas, fuertes patrones regionales en la votación nacional, participación electoral relativamente alta y campañas electorales tóxicas.

Cleveland, político demócrata, había sido gobernador de Nueva York durante menos de dos años cuando su partido lo nominó a la presidencia en 1884. Como gobernador, se había ganado la reputación de luchar contra la corrupción de Tammany Hall en la ciudad de Nueva York.

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Durante la campaña de 1884, en la que Cleveland se enfrentó al republicano James Blaine, estalló un escándalo cuando una mujer de Nueva York llamada Maria Halpin acusó a Cleveland de violarla y dejarla emabarazada. Finalmente fue ingresada en un organismo público y obligada a entregar a su hijo en adopción.

Cleveland se defendió contra algunos de los detalles de la historia, y sus seguidores respondieron a las burlas de "Mamá, mamá, ¿dónde está mi papá?", a lo que respondían: "Se fue a la Casa Blanca, jajaja".

El candidato demócrata terminó ganando el voto popular nacional por un estrecho margen (48.8% contra el 48.2%) y obtuvo 219 votos electorales frente a los 182 de Blaine.

La base de apoyo de Cleveland estaba en el sur y en su estado natal de Nueva York, mientras que Blaine obtuvo buenos resultados en el resto del norte. La participación de votantes fue alta, estimada en el 77.5% de la población en edad de votar.

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Durante el mandato de Cleveland, los aranceles se convirtieron en un tema partidista divisorio en la política estadounidense. Los republicanos favorecían aranceles más altos para proteger los intereses manufactureros del norte, mientras que los demócratas como Cleveland generalmente querían aranceles más bajos para ayudar a los intereses orientados a la exportación agrícola del sur y para bajar los precios para los consumidores.

El regreso de Cleveland

Cuando Cleveland se postuló para la reelección en 1888, se enfrentó al republicano Benjamin Harrison. Cleveland volvió a ganar el voto popular nacional por un estrecho margen, pero perdió dos estados, Indiana y Nueva York, que había ganado en 1884. Fue suficiente para que Harrison fuera elegido como el vigésimo tercer presidente.

Después de perder las elecciones, Cleveland volvió a trabajar como abogado en Nueva York. Bajo el mandato de Harrison, el Congreso aprobó la Tarifa McKinley y la Ley de Compra de Plata Sherman, a las que el expresidente se opuso firmemente.

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En 1891, tras dos años alejado del foco mediático y público, Cleveland regresó a primera línea de la política y comenzó a oponerse abiertamente a las medidas económicas de Harrison. El exmandatario atrajo cierta atención nacional ese año con una carta abierta donde muestra su apoyo al patrón oro [un sistema monetario que fija el valor de la unidad monetaria en términos de una determinada cantidad de oro].

Cuando Cleveland se reunió con los líderes del partido e hizo algunos discursos públicos en 1892, el apoyo demócrata nacional a su nominación presidencial comenzó a crecer. Cuando la Convención Nacional Demócrata se celebró en junio de ese año, el apoyo a Cleveland se había vuelto abrumador y se aseguró la nominación.

Con el candidato del Partido Populista, James B. Weaver, en la boleta electoral sacando votos de los dos candidatos presidenciales de los principales partidos, Cleveland se llevó el voto popular nacional por tercera elección consecutiva, esta vez superando a Harrison por un margen de 46% a 43% y ganando los votos necesarios de los Colegios Electorales.

Un nuevo intento

Si bien Cleveland ha sido, hasta ahora, el único presidente de Estados Unidos que perdió la reelección y luego regresó y ganó, otros mandatarios lo han intentado y fracasado.

En 1840, el presidente demócrata, Martin Van Buren, perdió la reelección. Intentó volver a ser nombrado por su partido en 1844, pero los demócratas eligieron a James Polk. En 1848, Van Buren se unió a un grupo de demócratas descontentos y activistas contra la esclavitud para convertirse en el candidato del Partido del Suelo Libre, que se oponía a la extensión de la esclavitud legal a los territorios de Estados Unidos.

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Aunque Van Buren ganó el 10% del voto popular nacional y terminó segundo en Nueva York, Massachusetts y Vermont, no obtuvo los votos necesarios de los Colegios Electorales.

Van Buren es el único presidente, además de Cleveland, en ser renombrado por su partido, perder la reelección y luego aparecer nuevamente en las boletas como candidato presidencial.

Otros tres presidentes también intentaron regresar para recuperar la presidencia después de dejar el cargo.

En 1852, el presidente Millard Fillmore, que había llegado a la Casa Blanca tras la muerte de Zachary Taylor, hizo un intento poco entusiasta de ganar la nominación del Partido Whig para un mandato completo.

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Cuando fracasó, regresó cuatro años después como candidato presidencial del Partido Estadounidense, más conocido como Know Nothings, un movimiento político para restringir la inmigración católica a Estados Unidos. Fillmore ganó más del 21% del voto popular nacional, la segunda mejor actuación de un candidato presidencial de un tercer partido en la historia de Estados Unidos y ganó los votos electorales de Maryland.

La mejor actuación de un candidato presidencial de un tercer partido en la historia de Estados Unidos también fue la de un expresidente, Theodore Roosevelt. En 1912, se postuló para la nominación presidencial republicana contra su protegido más conservador, el presidente William Howard Taft. Cuando Roosevelt no consiguió la nominación de su partido ese año, se presentó como candidato del Partido Progresista.

Después de recibir un disparo en un mitin de campaña durante el mes anterior a las elecciones y sobrevivir, Roosevelt obtuvo el 27% del voto popular nacional y 88 votos electorales, terminando muy por delante de Taft en ambos recuentos de votos, pero muy por detrás del ganador, Woodrow Wilson.

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El último presidente estadounidense que perdió la reelección e intentó postularse nuevamente para presidente fue Herbert Hoover, quien no logró persuadir a otros republicanos en 1936 y 1940 para que lo dejaran liderar el partido nuevamente después de perder en 1932.

Richard Nixon tuvo un regreso a la política diferente.

Perdió las elecciones presidenciales de 1960 mientras se ejercía como vicepresidente de Dwight D. Eisenhower y luego perdió las elecciones para gobernador de California de 1962. Después de las dos derrotas, Nixon le dijo a la prensa: "Ya no tendrán a Nixon para maltratar". Pero la prensa recibió otro golpe con Nixon cuando se postuló para presidente por segunda vez, y ganó, en 1968.

Después de perder la carrera para gobernador de California en 1962, Nixon se quejó de su trato por parte de la prensa e insinuó que se retiraría de la vida pública.Bettmann via Getty Images / Bettmann Archive

El último intento de regreso político de un presidente derrotado fue el de Gerald Ford, quien había perdido la reelección en 1976, para negociar la posibilidad de ser el compañero de fórmula de Ronald Reagan durante la Convención Nacional Republicana de 1980. El plan fracasó y Ford volvió a la vida privada.

Una vez fuera de su cargo, la mayoría de los expresidentes se alejan de los focos y evitan criticar a su sucesor. Tanto si el presidente saliente, Trump, intenta o no volver a la Casa Blanca en 2024, es probable que no se quede callado durante los próximos cuatro años.