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Qué dicen las nuevas políticas migratorias de Biden sobre su Administración y qué arriesga el presidente

“(La frontera) es un gran problema para Biden. Hay una sensación de que las cosas están fuera de control. La gente odia que las cosas estén fuera de control. No importa quién sea el presidente”, asegura un estratega demócrata.

Por Natasha Korecki y Alex Seitz-Wald - NBC News

Los ojos de la nación estarán centrados en la Casa Blanca luego del fin de la política sanitaria conocida como Título 42, que luego de tres años en vigor expiró este jueves a las 11:59 p.m. (ET).

Tanto los conservadores como los liberales en materia de inmigración, que no suelen estar de acuerdo en nada, coinciden en que el presidente, Joe Biden, no ha gestionado bien esta crisis en la frontera. Algunos críticos de Biden han dicho que les recuerda la caótica retirada de Estados Unidos de Afganistán.

“Es un gran problema para Biden. Olvídate de estados como Nueva York e Illinois, donde ganará (las elecciones de 2024). Hay una sensación de que las cosas están fuera de control. Añádele la delincuencia y es una receta para un desastre calculable”, aseguró Hank Sheinkopf, estratega demócrata neoyorquino. “La gente odia que las cosas estén fuera de control. No importa quién sea el presidente, cuando las cosas están fuera de control, el presidente tiende a perder”.

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Es una situación política sin salida para la Casa Blanca, atrapada entre sus aliados activistas por un lado –que célebremente apodaron al expresidente Barack Obama el “deportador en jefe”– y el deseo de los conservadores de tomar medidas enérgicas mientras los migrantes aumentan en número del otro lado de la frontera.

Biden ha dado algunos pasos para prepararse para un fuerte aumento de las solicitudes de asilo, incluida la creación de centros de procesamiento en Guatemala y Colombia, antes que los migrantes lleguen a la frontera entre Estados Unidos y México.

El Título 8, la ley de inmigración aplicada antes de la pandemia que permite solicitar una entrada legal pero también impone sanciones para quienes traten de hacerlo de forma irregular, entró en vigor tras el fin del Título 42.

Sin embargo, defensores de los inmigrantes se quejan de que la crisis de albergue va en aumento, que las agencias de servicios sociales están al límite y que los presupuestos municipales y estatales se están disparando.

“Todo el mundo está al límite de su capacidad”, aseguró María del Rosario Salgado, representante acreditada por el Departamento de Justicia en el Centro Romero de Asistencia Jurídica en Chicago.

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“No hay comida suficiente. Parte de nuestro personal está donando tiempo, cocinando tandas de arroz o frijoles. Algunos de ellos nos dicen que no han comido ni una sola vez, que no tienen mantas ni almohadas... las estaciones de policía nos están llamando. No tenemos adónde enviarlos (a los inmigrantes) porque los refugios no tienen espacio”.

La Casa Blanca argumenta que en todas las elecciones recientes los republicanos, sin mucho éxito, han intentado utilizar la inmigración como herramienta política.

“El presidente Biden está defendiendo los valores de la mayoría al entregar la mayor cantidad de recursos de seguridad fronteriza de todos los tiempos y tratar a los inmigrantes con dignidad, en lugar de separar a las familias”, aseguró en un correo electrónico Andrew Bates, portavoz de la Casa Blanca.

“Mientras tanto, los republicanos del Congreso aprobaron un presupuesto extremo para despedir a miles de agentes de la Patrulla Fronteriza y obstaculizar nuestra capacidad para bloquear la entrada de fentanilo en el país”, afirmó.

El Título 42 permitía a la Patrulla Fronteriza expulsar rápidamente a los solicitantes de asilo, sin darles acceso al proceso al que tendrían derecho en circunstancias normales.

La política se usó más de 2.8 millones de veces para rechazar a los inmigrantes, según datos de la Patrulla Fronteriza, lo que creó una acumulación masiva que, de acuerdo a funcionarios, podría dar lugar ahora a unas 13,000 solicitudes de asilo al día en la frontera.

Los demócratas criticaron al expresidente Donald Trump cuando invocó el Título 42 durante la pandemia, pero ahora no están celebrando que llegue a su fin.

El representante progresista Raúl Grijalva, demócrata por Arizona, considera que el Título 42 es un “esfuerzo nativista para detener la entrada de inmigrantes que huyen de la persecución y la violencia” y “no una política fronteriza legal”. El jueves declaró que “aunque la Administración Biden ha hecho su mejor esfuerzo para prepararse para el fin del Título 42, está claro que se han quedado cortos”.

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Colin Allred, un demócrata moderado que representa a Texas y que recién lanzó una campaña de alto perfil contra el senador republicano Ted Cruz, usó el mismo lenguaje para decir que Biden “se ha quedado corto en conseguir el apoyo que necesitan las comunidades de la frontera de Texas”.

Por su parte Chuck Rocha, un estratega latino demócrata de alto perfil, culpó a los republicanos por “recostarse con los brazos cruzados” en lugar de aprobar legislaciones que ayudaran, pero aseguró que se trata de ganar a sus bases y asustar a votantes indecisos.

“Los republicanos están montando una guerra de mensajes que no está dirigida a los votantes latinos. Están intentando asustar a los votantes blancos de los suburbios de Pennsylvania, Wisconsin y Michigan diciendo que estas personas (los inmigrantes) –para ellos gente mala, que llega a este país a hacer cosas malas– vienen a tu vecindario”, señaló.

Los activistas de inmigración podrían dar a Biden un poco más de margen de error gracias a su reciente elección de Julie Chávez Rodríguez, nieta del famoso activista latino César Chávez, como directora de su campaña de reelección.

“Me es difícil imaginar a activistas de inmigración ir personalmente en contra de esta campaña de la misma forma al tener a Julie Chávez como su rostro”, explicó Rocha.

Christine Quinn, presidenta y directora de Win, insistió en que hay que idear rápido soluciones tanto a corto como a largo plazo.

“La gente piensa que se va a dormir y que nos vamos a despertar y que todos (los inmigrantes) se habrán ido”, aseguró. “No va a funcionar así. Son personas que huyeron a través de aguas embravecidas para llegar a cualquier lugar que no fuera su país”.