Por qué es importante que un candidato acepte la derrota y qué puede aprender Trump de quienes perdieron antes que él

Conceder la elección marca el fin de las divisiones que siembran las campañas electorales. Pero Trump puede ser el primer candidato de la historia moderna que no admite públicamente su derrota. Estos son ejemplos de elegancia en el pasado.
/ Source: Telemundo

Siempre ha habido malos perdedores entre los candidatos a la presidencia de Estados Unidos.

En 1916, por ejemplo, el republicano Charles Evans Hughes tardó dos semanas en felicitar al demócrata Woodrow Wilson por su victoria. En 1944, el republicano Thomas Dewey admitió su derrota ante Franklin D. Roosevelt, pero por la radio, en lugar de llamar a su oponente por teléfono o mandarle un telegrama, como era la costumbre en la época.

Se podría citar muchos otros casos similares, pero —tarde o temprano, con más gracia o con menos— todos los aspirantes a la Casa Blanca en la historia moderna que no han sido elegidos han reconocido públicamente su derrota.

El republicano Donald Trump podría ser el primero en no hacerlo, desde que esa costumbre comenzó a finales del siglo XIX.

Perder es un arte y no todos lo dominan. Mary Trump, sobrina del presidente saliente —y una de sus críticas más mordaces— dijo tras el anuncio de que el demócrata Joe Biden sería el próximo inquilino de la Casa Blanca que el “ego” de su tío no le permitiría aceptar que perdió.

“Así es como el ego más colosal y frágil del planeta lidia con la derrota en las elecciones: no lidiando con ella en lo absoluto”, declaró.

Conceder la elección es una cortesía, no una obligación. Se trata del acto de elegancia de felicitar al candidato ganador, de forma pública o privada, y pronunciar un discurso en el que se suele admitir la derrota frente al país y pedir la unidad en virtud de un fin mayor: el progreso del pueblo estadounidense.

La ley no obliga a que el candidato perdedor haga nada de esto. Pero hay consenso en que el acto simbólico ayuda a poner fin a la división y el encono que suelen provocar las campañas electorales.  

Lo que ha hecho Trump, por el contrario, es decirles a sus simpatizantes que hubo fraude, sin entregar evidencias, e interponer un racimo de demandas legales para retar los resultados.

[¿Cuál es la evidencia de fraude en la elección?]

El presidente, sin embargo, no ha expresado dudas sobre la legitimidad del conteo en los estados que ganó (como Florida, Texas y Ohio), sino en los que perdió, como Pennsylvania, —el estado que puso a Biden por encima de los 270 votos electorales— Michigan, Nevada, Wisconsin y Arizona.

Asesores de Trump dijeron a NBC News que probablemente terminará aceptando los resultados de la elección, pero no admitirá públicamente su derrota.

"No esperen que conceda", dijo uno de los asesores de primer nivel. Lo más probable que suceda, sostuvo, “es que diga algo como: 'No podemos confiar en los resultados, pero no los voy a impugnar'".

Aunque Trump tiene el derecho legal de pedir el recuento de votos, los estados deben resolver cualquier disputa legal para mediados de diciembre, antes de que los resultados oficiales de la elección sean certificados por el Congreso. Y, antes de que Biden tome posesión oficialmente el 20 de enero de 2021, Trump deberá salir de la Casa Blanca, ya sea gentilmente o escoltado por el Servicio Secreto.

Mientras tanto, hay algunas lecciones que el magnate puede aprender de otros que han perdido antes que él.

✔️ Cuando Hillary Clinton perdió contra el propio Trump (2016)

La exsecretaria de Estado Hillary Clinton llamó por teléfono a Trump para concederle la elección tras las presidenciales de 2016, en las que fue ella quien lideró en el voto popular pero perdió el Colegio Electoral. 

“Nos felicitó [...] por nuestra victoria. Y yo los felicité a ella y a su familia por una muy, muy reñida campaña”, reconoció Trump en ese momento.

Cuando el cómputo dejó claro que no se convertiría en la primera mujer presidenta de Estados Unidos, Clinton también se dirigió a sus simpatizantes en un discurso, para admitir la derrota públicamente.

Hillary Clinton acepta la derrota electoral en un discurso desde el Wyndham New Yorker Hotel, el miércoles 9 de noviembre de 2016.Getty Images

“Anoche, felicité a Donald Trump y me ofrecí a trabajar con él en nombre de nuestro país”, dijo.

Admitió haber perdido a pesar de que, para una funcionaria con su trayectoria en Washington, puede haber sido un momento humillante reconocer la victoria de un candidato con cero kilómetros recorridos en el entorno político.

✔️ Cuando John McCain perdió contra Barack Obama (2008)

El exsenador republicano por Arizona John McCain, quien falleció en 2018, es conocido por haber establecido el estándar moderno sobre cómo conceder gentilmente una elección, cuando dijo a sus partidarios en un discurso tras perder contra Obama en 2008:

"Hace poco, tuve el honor de llamar al senador Barack Obama para felicitarlo por ser electo como el próximo presidente del país que ambos amamos", dijo en una elegante alocución.

Aún frente a los abucheos de la audiencia a la mención de Obama, McCain se mantuvo firme: “En una contienda tan larga y difícil como ha sido esta campaña, su éxito solo me inspira respeto por su habilidad y perseverancia”.

El candidato republicano John McCain habla a sus simpatizantes junto a su compañera de fórmula, Sarah Palin, y su esposa Cindy McCain, para reconocer la derrota el 4 de noviembre de 2008 en el Arizona Biltmore Resort & Spa, en la ciudad de Phoenix.AFP via Getty Images

Y no dejó de reconocer el hito que había alcanzado al convertirse en el primer presidente negro de Estados Unidos: “Esta es una elección histórica y reconozco el significado especial que tiene para los afroestadounidenses y el orgullo especial que deben sentir esta noche”.

Con humildad, McCain prometió al país ponerse al servicio de Obama para enfrentar “los desafíos” que atravesaba el país.

"Insto a todos los estadounidenses que me apoyaron a que se unan a mí no solo para felicitarlo, sino para ofrecerle a nuestro próximo presidente nuestra buena voluntad y nuestro sincero esfuerzo", añadió, "para obviar nuestras diferencias y ayudar a restaurar nuestra prosperidad".

✔️ Cuando Al Gore perdió contra George W. Bush (2000)

Incluso el demócrata Al Gore pronunció un discurso conciliador admitiendo la derrota, aunque fuera 36 días después de la elección, cuando un recuento exhaustivo de los votos dejó claro que no había ganado.

“Hace solo momentos llamé a George W. Bush y lo felicité por convertirse en el presidente número 43 de Estados Unidos”, dijo en televisión.

El discurso del entonces vicepresidente pareció más bien ensayado: ciertamente, la autenticidad no caracterizó su tono. Pero fue una concesión pública, a fin de cuentas.

Un grupo de personas en Times Square, Nueva York, escucha al entonces vicepresidente Al Gore felicitar a George W. Bush por su triunfo en las elecciones, el 13 de diciembre de 2000.Getty Images

Este fue, sin discusión, el traspaso de poder más accidentado en la historia moderna del país hasta ese momento.  

La misma noche de la elección, Gore llamó a Bush para reconocer su triunfo. Luego, mientras continuaba el conteo de votos y en estados decisivos como Florida, la carrera se puso reñida, volvió a llamarlo para retractarse. En ese momento aún creía que tenía opción de ganar.

Tras más de un mes de disputa legal, fue la Corte Suprema la que entregó la Casa Blanca a Bush tras concluir el recuento de boletas.

Los partidarios de Gore estaban furiosos por el resultado. El político, sin embargo, bajó la temperatura al tenso momento nacional al decir públicamente: “Me ofrecí a reunirme con él lo más pronto posible para comenzar a sanar la división de la campaña y la contienda que acabamos de atravesar”.

✔️ Cuando George H.W. Bush perdió contra Bill Clinton (1992)

Tras ser derrotado en las presidenciales de 1992, el republicano George H.W. Bush escribió una carta a Bill Clinton y se la dejó en la Oficina Oval.

"Usted será nuestro presidente cuando lea esta nota. Le deseo lo mejor”, escribió Bush en la carta fechada el 20 de enero de 1993, cuando el nuevo inquilino ocupó oficialmente la Casa Blanca.

“Le deseo lo mejor a su familia. Su éxito ahora es el éxito de nuestro país. Lo apoyo mucho", decía la misiva dirigida a quien acababa de derrotarlo.

El presidente George H.W. Bush admite la derrota ante el demócrata Bill Clinton el 3 de noviembre de 1992, desde Houston, Texas. Bush instó a los estadounidenses a respaldar a Clinton y prometió una transición pacífica.AFP via Getty Images

“Habrá momentos muy difíciles, que se harán aún más arduos por las críticas que quizás no considere justas. No soy muy bueno para dar consejos; pero no deje que las críticas le desanimen o le desvíen del rumbo”, escribió Bush.

El gesto del republicano fue celebrado como un acto de elegancia, sobre todo porque no estaba obligado a hacerlo.

El propio Clinton le agradeció públicamente: “Él nos hizo sentir como en casa, lo más que pudo. Clase total".