Perú lleva tres presidentes en nueve días, ¿qué está pasando en el país sudamericano?

Más de la mitad de los congresistas enfrentan investigaciones, los presidentes son acusados de corrupción y una ley facilita su remoción. La frustración ciudadana y la muerte de dos estudiantes en las protestas terminaron de encender al país. Explicamos lo que vive la nación.
/ Source: Telemundo

Por Andrea López-Cruzado

A unos meses de su bicentenario, Perú captó esta semana la atención del mundo. Pero por razones muy alejadas al esperado festejo patrio. 

En medio de la pandemia del coronavirus y la consecuente crisis económica, Perú se hundió en una nueva crisis política. 

En un lapso de nueve días, tres hombres ocuparon la presidencia del país, aunque a ninguno lo eligió la población. El mandatario que los antecedió, Pedro Pablo Kuczynski, sí llegó al poder a través de elecciones generales, pero se fue en marzo de 2018 sin siquiera cumplir dos de los cinco años para los que fue elegido. Su reemplazo, Martín Vizcarra, fue obligado a dejar el cargo el pasado 9 de noviembre tras un juicio político en el que el Congreso peruano declaró su “permanente incapacidad moral”, en medio de protestas de una población frustrada que cree que los legisladores no la representan.  

Con 32,6 millones de habitantes, Perú no es ajeno a los escándalos y crisis políticas. Desde hace 30 años, el país ha sido gobernado por presidentes que han terminado envueltos en casos históricos de corrupción. En 2000, Alberto Fujimori —hoy preso— renunció a su cargo a través de un fax enviado desde Japón; Alejandro Toledo se encuentra bajo arresto domiciliario en California mientras se decide un pedido de extradición para que enfrente a la justicia peruana; y el dos veces mandatario Alan García se suicidó el año pasado cuando la policía se apareció en su casa para arrestarlo.  

Pero las crisis políticas en Perú no han sido desatadas solo por presidentes. El poder legislativo también ha contribuido, y no en menor tamaño. 

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  • Rechazo al Congreso

Para Andrés Calderón, analista político y profesor de la Universidad del Pacífico, en Lima, “la casi putrefacción” de la clase política peruana se manifiesta en su búsqueda de su propio bienestar económico y político, incluso en detrimento de los electores.  

“La clase política en el Perú parece siempre estar dirigida a apoyar sus propios intereses”, dijo a Noticias Telemundo. “A pesar de que han cambiado los nombres, que han cambiado incluso los partidos que han gobernado, un factor común es la corrupción”.  

Manifestantes frente al Congreso peruano en Lima, el domingo 15 de noviembre, luego de que el presidente interino, Manuel Merino, anunciara su renuncia.Rodrigo Abd/AP

De los actuales 130 congresistas, más de la mitad tiene investigaciones abiertas en su contra.

“Hay una crisis de partidos políticos que viene desde la década del 90”, dijo Bruno Rivas, periodista peruano y docente universitario. “Lo que tenemos ahora son más que nada movimientos que se generan para las elecciones. Todo esto ha ido deviniendo en que las personas que acceden a los cargos congresales sean personajes que obedecen a intereses particulares y no necesariamente a pensar en el país”. 

Al explicar la crisis política más reciente, Rivas y Calderón coinciden otra vez en apuntar al Congreso, que ha pasado por alto que el país está en medio de una pandemia que ha contagiado a cerca de 950,000 peruanos y matado a más de 35,000. 

“Creo que es una combinación de la impopularidad del Congreso, la prepotencia que había mostrado desde 2016 en adelante, y el sentido de urgencia que toma en cuenta la población ante la completa falta de apreciación de esa misma urgencia por parte del Congreso lo que los lleva a tomar las calles poniendo en riesgo su propia salud, porque nadie más les hacía caso”, dijo Calderón sobre las manifestaciones que sacudieron al país en la última semana. 

Rivas destaca también los intereses que han guiado a varios partidos políticos, incluyendo uno al que acusan de bloquear una legislación universitaria que se contrapone a las inversiones personales de algunos de sus miembros en centros de educación superior en el país. 

“Quedó en evidencia que lo que se había hecho no fue por un interés real de luchar contra la corrupción, sino por interés propio, porque cada uno de los partidos estaba con su propia agenda, y eso lo leyó muy bien la población y es por eso que se dieron las protestas pese a que estamos en un momento de pandemia”, dijo Rivas. 

Según un sondeo reciente, el 90% de la población rechaza el desempeño del Congreso y nueve de cada 10 peruanos no está de acuerdo con la destitución de Vizcarra. 

  • Cinco años, cuatro presidentes

Los periodos presidenciales en Perú duran cinco años. Para el último quinquenio, Pedro Pablo Kuczynski asumió el cargo en julio de 2016. Pero después de sobrevivir un voto en el Congreso para destituirlo por su supuesta vinculación al escándalo multinacional del caso Odebrecht en diciembre de 2017, e indultar a Fujimori esa Nochebuena, el presidente conocido como PPK renunció en marzo de 2018 cuando enfrentaba una segunda amenaza de vacancia en el Congreso por un escándalo de compra de votos de parlamentarios. 

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Y aquí debemos detenernos brevemente para explicar qué significa “vacancia por incapacidad moral”, un término clave en la rotación de la banda presidencial que ha colocado a Perú en los ojos del mundo. Según la Constitución peruana, un mandatario puede ser destituido si incurre en comportamientos que “deterioren a tal magnitud la dignidad presidencial que hagan que no pueda ser posible que se mantenga en su cargo”. Una vez admitida una moción de vacancia en el Congreso, este puede aprobar la destitución del presidente con solo 87 de un total de 130 votos.

En 2000, cuando Fujimori renunció a la presidencia a larga distancia, el Congreso rechazó su dimisión y, en cambio, declaró su permanente incapacidad moral. Lo mismo procuró hacer sin éxito con PPK en 2017. Cuando se disponía a intentarlo otra vez, el presidente renunció.        

Siguiendo la línea de sucesión dictada por la constitución peruana, el primer vicepresidente (el Perú tiene usualmente dos), Martín Vizcarra, reemplazó a PPK en la presidencia del país en marzo de 2018. Sin embargo, en septiembre de este año, el Congreso buscó destituirlo por unos cuestionados contratos gubernamentales a favor de un amigo suyo. El presidente sobrevivió el voto por un apretado margen.  

No obstante, menos de dos meses después, Vizcarra se enfrentó a un nuevo juicio político y esta vez el Congreso sí reunió los votos necesarios para declarar su “permanente incapacidad moral” por acusaciones de corrupción ligadas a su gestión como gobernador de la región del Moquegua entre 2011 y 2014. 

Varios hombres cargan el féretro del joven peruano Inti Sotelo en Lima, quien murió durante las protestas contra el Congreso tras la remoción del presidente Martín Vizcarra.Rodrigo Abd/AP

Al dejar la presidencia, Vizcarra tenía 77% de aprobación a su gestión. 

Esta vez, sin un primer vicepresidente (ese era Vizcarra) para asumir la presidencia ni segundo vicepresidente (Mercedes Aráoz renunció a su cargo en octubre de 2019 en medio de otra crisis política), el siguiente en la línea de mando era el presidente del Congreso.

Como era de esperarse, un día después de destituir a Vizcarra, el 10 de noviembre Manuel Merino se convirtió en el tercer presidente de Perú de este periodo. Lo que nadie anticipó fue la reacción de la población, que pese a la pandemia dejó claro su descontento en las calles. Los que no salieron de casa, se unieron a cacerolazos desde sus ventanas o balcones.

Las protestas, reprimidas por la policía, dejaron dos víctimas: Jordan Inti Sotelo Camargo y Jack Brian Pintado Sánchez, —los ahora llamados “héroes del bicentenario” —quienes murieron entre gases lacrimógenos y perdigones 

Bajo la presión de las manifestaciones y tras la muerte de los jóvenes, Merino no tuvo más remedio que renunciar el domingo pasado, al sexto día de haber ascendido. 

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El lunes, esta vez sin vicepresidentes ni presidente del Congreso para asumir el liderazgo del país, el Congreso votó y aprobó una nueva mesa directiva encabezada por Francisco Sagasti, uno de solo 19 congresistas que estuvo en contra de la vacancia de Vizcarra a principios de mes. Después de un vacío de poder de más de 24 horas y una primera votación fallida para elegir una nueva mesa directiva, el martes Sagasti fue elevado a presidente interino del país. 

El congresista Francisco Sagasti asumió la presidencia interina de Perú el martes 17 de noviembre de 2020.Rodrigo Abd/AP
  • La generación del bicentenario 

La última crisis política, aunque también involucra acusaciones de corrupción y la ya famosa causal de vacancia por “incapacidad moral” que el Congreso ha utilizado para destituir de la noche a la mañana a más de un presidente, tiene un nuevo protagonista: los jóvenes peruanos, la generación del bicentenario. 

“Estos jóvenes han mostrado que están de alguna manera hartos de la forma como los políticos se están comportando y han visto en esta oportunidad lo evidentes que eran”, dijo Rivas. “Muchos de ellos son jóvenes universitarios que quieren que su país sea mejor”, agregó.

Calderón observa que, a diferencia de otras marchas de protesta, “esta ha tenido una organización bastante descentralizada, pero facilitada por el activismo digital que tienen los jóvenes que se manifiesta a través de redes sociales”.

El martes, en sus primeras palabras como presidente, Sagasti pidió perdón “en nombre del Estado” por la muerte de Inti, de 24 años, y Jack, de 22 años. Los padres de los muchachos, invitados por Sagasti a su asunción de mando, escuchaban desde el Congreso. El nuevo presidente también dijo que la política en el Perú había sido “muy destructiva” e hizo un llamado a encontrar consensos.

“Es hora de cumplir la promesa de la vida republicana que hemos defraudado durante 200 años”, dijo. 

Sagasti recibe un país que ocupa el puesto 12 en todo el mundo en número de contagios por coronavirus y el 11 en número de muertes, y con una economía que el Fondo Monetario Internacional prevé que retrocederá 14% el próximo año. Además, no tiene mucho tiempo para gobernar. 

El 11 de abril, Perú tendrá la oportunidad de volver a las urnas para elegir un nuevo presidente y reemplazar el Congreso que desató su frustración, hartazgo e ira. Los parlamentarios de hoy no podrán postularse a la reelección.