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Coronavirus, inmigración y derecho al voto: ¿Qué promesas cumplió Biden y cuáles no?

El presidente se comprometió en campaña electoral a anular algunas políticas de Trump pero no todas. Un año después, sus decisiones presentan todavía claroscuros.

Lauren Egan - NBC News

El presidente, Joe Biden, durante su campaña electoral, hizo una larga lista de promesas para su primer año en el cargo, muchas de ellas vinculadas a revertir las políticas de su predecesor y tomar el control de la pandemia de coronavirus.

A casi un año de asumir el cargo, Biden ha cumplido varias de ellas, como volver a comprometer a incluir a Estados Unidos en el Acuerdo de París contra la emergencia climática, pero se ha enfrentado a muchos reveses en lo que respecta a temas relacionados al coronavirus y los derechos electorales.

El presidente, Joe Biden, habla sobre los derechos de voto en el Centro Nacional de la Constitución el 13 de julio de 2021 en Philadelphia, Pennsylvania.
Biden, en un acto el 13 de julio de 2021 en Pennsylvania.Drew Angerer / Getty Images

Ayudas ante la pandemia y vacunas

Biden logró su objetivo de administrar 100 millones de inyecciones contra el coronavirus en sus primeros 100 días en el cargo, pero sus esfuerzos por extender la campaña de vacunación no han dado frutos desde entonces. 

Alrededor del 28% de los adultos en Estados Unidos aún no están completamente vacunados, y la Administración de Biden, ha tenido la difícil tarea de intentar convencer a quienes se resisten a recibir la dosis en medio de una ola de desinformación sobre el tema. La tasa de personas sin inmunizarse ha creado focos de contagio que permiten al virus seguir propagándose, lo que complica la estrategia de respuesta del presidente ante la pandemia. 

Primero, Biden intentó evitar establecer mandatos de vacunación. Pero cambió de rumbo en septiembre, emitiendo dos órdenes ejecutivas que exigían que los empleados y contratistas federales estuvieran vacunados y que las empresas privadas con más de 100 empleados exigieran a sus trabajadores estar inmunizados o implementaran pruebas del COVID-19 periódicas.

Ambas reglas han enfrentado el rechazo de republicanos y demócratas y están siendo cuestionadas en un tribunal federal.

Pese a las dificultades que Biden ha enfrentado a la hora de intentar tener un mayor porcentaje de la población vacunada, logró mantener abiertas la mayoría de las escuelas públicas desde jardín de infantes hasta octavo grado, y cumplió su promesa de campaña de brindar alivio económico a las familias ante la pandemia.

A principios de marzo, promulgó la ley del Plan de Rescate Estadounidense de 1.9 billones de dólares, entregando cheques de estímulo y mejores beneficios de desempleo y autorizando fondos para optimizar la distribución de vacunas.

La pandemia del COVID-19 definió en gran medida el primer año en el cargo del presidente y probablemente será una característica importante de su segundo año, ya que la variante ómicron se propaga rápidamente por todo el país.

Revertir las políticas migratorias de la era Trump

Biden prometió desmantelar el legado del expresidente Donald Trump y revertir sus políticas a partir de su primer día en el cargo.

Apenas unas horas después de asumir el cargo, Biden firmó órdenes ejecutivas para detener la financiación de la construcción del muro en la frontera sur con México de Trump, revirtió la prohibición de entrada a Estados Unidos desde países de mayoría musulmana y restauró normas de control ambiental, resolviendo incluso revocar el permiso para el oleoducto Keystone XL.

Si bien Biden cumplió en gran medida su promesa de deshacer rápidamente algunas de las acciones de su predecesor, ha sido criticado por permitir que continúen algunas políticas de la era Trump, especialmente cuando se trata de inmigración.

Biden fue fuertemente criticado a principios de este año después de anunciar que mantendría un límite establecido por Trump al número de refugiados admitidos en Estados Unidos. Finalmente, cambió de idea y aumentó esa restricción a 125,000, como había prometido durante su campaña.

Muchos demócratas y defensores de los derechos de los inmigrantes también se han opuesto a la decisión del presidente de mantener en vigor la política del Título 42 de Trump, una orden de salud pública que permite a Estados Unidos expulsar a los migrantes que buscan asilo, así como la política de Quédate en México que requiere que los migrantes que buscan asilo que esperen fuera de Estados Unidos a que se resuelvan sus audiencias en las cortes de inmigración.

Biden ha dado pocos indicios de que planea revocar el Título 42 en el corto plazo, pero funcionarios de la Administración han dicho que tienen la intención de terminar eventualmente con el programa Quédate en México. El Gobierno puso fin a esta política a principios de este año, pero un juez federal ordenó que se restableciera después de que Texas y Missouri presentaron una demanda. 

El derecho al voto y la reforma policial

Biden prometió durante su campaña proteger el derecho al voto y dijo que como presidente aprobaría una legislación para fortalecer la ley existente al respecto. 

Pero al menos 19 estados han aprobado este año leyes que restringen los derechos electorales, y la legislación para revertir esos cambios se ha estancado en el Congreso.

Los defensores del derecho al voto han criticado al presidente por no dar mayor prioridad a que las personas puedan acceder a las boletas de votación, especialmente con la proximidad de las elecciones intermedias.

Si bien Biden ha argumentado que los esfuerzos liderados por los republicanos dificultarán la votación para las comunidades negras y latinas, calificando las nuevas leyes como “la puesta a prueba más significativa a nuestra democracia desde la Guerra Civil”, sus acciones, dicen los defensores, no han coincidido con su retórica.

El presidente ha enfrentado críticas similares cuando se trata de las promesas que hizo para abordar una reforma policial tras el asesinato de George Floyd

Biden abandonó sus planes a principios de este año de establecer una comisión para abordar las prácticas policiales y, en cambio, instó al Congreso a aprobar una legislación que mejorara tales prácticas.

La Cámara aprobó la Ley de Justicia en la Policía de George Floyd en marzo, pero el proyecto de ley carecía del suficiente apoyo republicano para lograr el visto bueno del Senado. Meses de discusiones bipartidistas finalmente hicieron que la iniciativa colapsara en septiembre.

El acceso al voto y la reforma policial son las principales prioridades legislativas para los demócratas, y la incapacidad de lograr que cualquiera de las dos medidas llegue a la meta ha exasperado a muchos, especialmente a los votantes negros que desempeñaron un papel importante para ayudar a Biden a ganar la Casa Blanca.

Lograr que EE.UU. vuelva a ser un líder mundial

Uno de los mayores focos de la campaña de Biden fue mejorar la posición de Estados Unidos en el escenario mundial, en un cambio de rumbo tras el enfoque aislacionista de Trump en la política exterior.

Biden reincorporó a Estados Unidos en el Acuerdo de París contra la emergencia climática y a la Organización Mundial de la Salud, restableciendo los lazos que había cortado Trump. También cumplió su compromiso de reunir a los líderes mundiales para una conferencia virtual sobre el cambio climático, y fue anfitrión de más de 100 países para una cumbre virtual sobre democracia.

Para septiembre, el presidente, que durante su campaña prometió poner fin a “las guerras eternas”, había retirado a las tropas estadounidenses de Afganistán, poniendo fin de manera efectiva a la guerra más larga de Estados Unidos. La retirada, sin embargo, fue caótica en los últimos días, lo que convirtió a Biden en el blanco de críticas bipartidistas.

Aunque Biden ha adoptado un tono diferente en comparación con su predecesor, los analistas de política exterior han dicho que su enfoque en algunos temas de política exterior tiene ecos del mantra de Trump de “Estados Unidos primero”.

Aliados europeos cercanos, por ejemplo, se sintieron frustrados con Biden a principios de este año por su decisión de mantener las restricciones de viaje ante la pandemia de la era Trump. Esas relaciones se tensaron aún más después de la partida caótica de Afganistán, y algunos aliados dijeron que deberían haber sido consultados en mayor detalle sobre la retirada.

Francia también acusó a Biden de actuar como Trump después de que París fuera expulsada de un lucrativo y estratégicamente importante acuerdo submarino con Australia.