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La Casa Blanca recorta el plan de infraestructuras a 1.7 billones para convencer al Partido Republicano

El Gobierno accede a reducir la oferta inicial de 2.3 billones, pero se mantiene "firme" en su empeño de invertir en áreas que considera "vitales". Los senadores republicanos calificaron la nueva oferta de "decepcionante" y afirman que persisten "grandes diferencias" para alcanzar un acuerdo.

La Casa Blanca ha presentado una nueva propuesta a los republicanos sobre su plan de infraestructuras en la que recorta el gasto previsto de 2.3 billones de dólares hasta 1.7 billones, y accede a cambiar varias de esas inversiones para lograr el apoyo de la oposición. Pero para los republicanos aún persisten "grandes diferencias" y la oferta fue "decepcionante", según un asistente del partido.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, anunció en rueda de prensa esta contraoferta del Gobierno del demócrata Joe Biden con la que se busca lograr un consenso para sacar adelante el ambicioso plan con la fecha límite del Día de los Caídos (lunes 31 de mayo) para determinar si pueden llegar a un acuerdo.

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Biden accede a reducir el montante inicialmente previsto pero también, aseguró Psaki, se mantiene "firme" en su empeño de invertir en áreas que considera "vitales" para la reconstrucción de infraestructuras e industrias claves para el futuro y para hacer que el país sea más productivo y "más competitivo con China".

Explicó que la propuesta reduce los fondos en algunas infraestructuras tradicionales -como carreteras, puentes y otros proyectos- para acercarse a las cifras que pedían los republicanos.

La Casa Blanca recortó la inversión en banda ancha de 100,000 millones de dólares 65,000 millones, como propusieron los republicanos. También redujo el gasto en carreteras y puentes en 39,000 millones, de 159,000 millones a 120,000 millones, para acercarse a la propuesta del Partido Republicano de 48,000 millones en nuevos fondos.

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Y también están dispuestos a cambiar el destino de algunas inversiones previstas para la investigación y el desarrollo en la industria manufacturera y las pequeñas empresas para centrarlas en dos propuestas legislativas que ya hay sobre la mesa relativas a la formación en materia tecnológica, como inteligencia artificial y materiales semiconductores.

Psaki aseguró que todos los cambios que ha propuesto la Casa Blanca buscan encontrar esos puntos en común que permitan la aprobación del plan.

La contraoferta de la Administración demócrata supone una reducción de medio billón de dólares en el ambicioso plan con el que Biden pretende transformar las infraestructuras del país, y que el presidente quiere financiar con la subida de impuestos a las grandes empresas.

Una subida que en el plan inicial plantea elevar el impuesto de sociedades del 21 al 28%, así como limitar las maniobras de evasión fiscal.

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Pero tras una reunión de una hora, los republicanos rechazaron rápidamente la nueva propuesta por considerarla "muy por encima del rango" de una oferta que podría alcanzar el apoyo bipartidista.

Los republicanos descartaron la nueva oferta de la Casa Blanca como "un movimiento muy marginal" respecto a laa alternativa propuesta por el Partido Republicano de 568,000 millones.

Con una estrecha mayoría demócrata en la Cámara de Representantes y el Senado, el presidente se está acercando a los republicanos en busca de apoyo en un enfoque potencialmente bipartidista en lugar de depender simplemente de su propio partido para forzar la aprobación de la propuesta.

Pero los republicanos se oponen rotundamente al aumento de impuestos corporativos propuesto por Biden para pagar el paquete, negándose a deshacer los recortes de impuestos aprobados de 2017 bajo la presidencia de Donald Trump, en los que redujeron la tasa corporativa del 35% al ​​21%. Biden propone elevar el impuesto corporativo al 28%.

"Si están dispuestos a llegar a un acuerdo sobre un proyecto de ley de infraestructura sin revisar la ley de impuestos de 2017, trabajaremos con ellos", afirmó Mitch McConne, líder de la minoría republicana en el Senado, en la cadena Fox.

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Psaki dijo que el equipo del presidente todavía está presionando para inversiones en nuevos hospitales para veteranos, proyectos ferroviarios e inversiones en energía verde para combatir el cambio climático que los republicanos han excluido de sus ofertas.

El comunicado de la oficina de Capito señala que sigue habiendo grandes diferencias entre el Gobierno y los republicanos del Senado sobre "la definición de infraestructura, la magnitud del gasto propuesto y cómo pagarlo".

El presidente Joe Biden en la Casa Blanca, en Washington D.C., el jueves 20 de mayo de 2021.AP Photo/Evan Vucci

La nueva oferta de la Casa Blanca tenía la intención de hacer un esfuerzo de buena fe por llegar a un compromiso y de incitar a los republicanos a poner una contraoferta más sustancial sobre la mesa, dijeron los funcionarios.

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Las esperanzas de la Casa Blanca de un acuerdo bipartidista sobre infraestructura se han enfriado, pero no han tirado la toalla, según uno de los funcionarios, citado por la agencia de noticias AP. Biden ha expresado su esperanza de atraer a los republicanos, según sus asistentes.

Pero las conversaciones externas de progreso no se han traducido en que las dos partes se acerquen posturas. Más allá de la brecha significativa entre las dos partes sobre el presupuesto del paquete, ha habido poca discusión sobre cómo pagarlo.

Un senador republicano en las conversaciones sugirió aprovechar los fondos no gastados del enorme paquete de ayuda aprobado por la crisis del COVID-19 para ayudar a pagar la inversión en infraestructura. Otros fondos podrían obtenerse de ingresos fiscales no recaudados o de asociaciones público-privadas.

Con información de EFE y AP.