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El miedo al satanismo está de vuelta, alimentado por los seguidores de QAnon y los 'influencers' del Partido Republicano

Varios casos recientes han acusado a personas de satanismo o de supuestos abusos rituales, en lo que algunos consideran una versión moderna del pánico moral de los años 80, cuando la histeria y la hipervigilancia sobre los niños conducía a falsas acusaciones.

Por Brandy Zadrozny - NBC News

El 1 de junio, David Leavitt, fiscal del condado de Utah, se puso detrás de un atril en su oficina de Provo, sin ventanas, ante un grupo de periodistas. Con un traje gris y una mirada exasperada, quiso dejar algo categóricamente claro: ni él ni su mujer eran culpables de asesinar o canibalizar a niños pequeños.

Fue, según todos los indicios, una extraña declaración del fiscal republicano progresista, mormón y hermano menor de un exgobernador de Utah, Mike Leavitt, que se había hecho famoso por procesar a un conocido polígamo (que tiene varias parejas) en 2001.

Pero David Leavitt se presentaba a la reelección, los votantes del condado de Utah empezarían a votar la semana siguiente, y las acusaciones, por ridículas que parecieran, habían empezado a difundirse por Internet y por toda la comunidad. 

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Algunos de los opositores políticos más destacados de Leavitt estaban dispuestos a hacer al menos un guiño a las acusaciones contra él: Utahns for Safer Communities, un comité de acción política que se opone a la reelección de Leavitt, publicó su conferencia de prensa en YouTube con el título Wethinks He Doth Protest Too Much (Creemos que protesta demasiado), y en su sitio web, el grupo escribió que Leavitt "parece saber más de lo que dice".

Leavitt perdió las elecciones, muy probablemente no solo por las acusaciones en su contra, sino por su estilo liberal de acusación en un condado profundamente conservador en el que los opositores le tacharon de "blando con el crimen".

Pero el impacto de las acusaciones en Leavitt fue claro.

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Tras décadas de servicio como abogado de la ciudad y del condado, con planes más ambiciosos para ocupar cargos públicos, Leavitt ahora no cree que vaya a volver a presentarse. 

"El costo es muy alto", dijo recién en una entrevista desde su casa.

Acusaciones a la velocidad de internet

La experiencia de Leavitt forma parte de una serie de ejemplos recientes en los que se ha acusado a personas de satanismo o de supuestos abusos rituales, en lo que algunos consideran una versión moderna del pánico moral de los años 80, cuando la histeria y la hipervigilancia por la protección de los niños condujeron a falsas acusaciones, encarcelamientos injustos, comunidades diezmadas y despilfarro de recursos en detrimento de los casos reales de abusos.

El fiscal del condado de Utah, David O. Leavitt, habla durante una conferencia de prensa, en Provo, Utah, el 31 de julio de 2019.
El fiscal del condado de Utah, David O. Leavitt, habla durante una conferencia de prensa, en Provo, Utah, el 31 de julio de 2019.Rick Bowmer / AP

Mientras que la actual obsesión con Satanás fue impulsada en parte por la comunidad QAnon, los medios de comunicación partidistas y los políticos conservadores han sido fundamentales en la difusión de nuevos temores sobre el supuesto abuso ritual de los niños que el diablo supuestamente inspira, a veces tejiendo las acusaciones junto con otros temas de la guerra cultural como los derechos LGBTQ. 

Esos temores están impulsando nuevas acusaciones de abusos rituales en internet, que se amplifican en las redes sociales y en los medios de comunicación partidistas, y que pueden movilizar a las turbas para que busquen la justicia por mano propia. 

La caza de brujas se ha asociado tradicionalmente con los tribunales -incluso del tipo canguro-, pero, hoy en día, los acusados pueden ser tachados de pedófilos satanistas a la velocidad de Internet.

Los acusadores en línea pueden eludir a la policía, los terapeutas y los medios de comunicación tradicionales y sacar a sus presuntos abusadores directamente a audiencias de millones de personas.

"Los años 80 y 90 fueron terroríficos y arruinaron la vida de la gente, pero se vieron limitados en ciertos aspectos por las tecnologías de red", dijo Whitney Phillips, profesora adjunta de la Facultad de Periodismo y Comunicación de la Universidad de Oregón y coautora del libro You Are Here: A Field Guide for Navigating Polarized Speech, Conspiracy Theories, and Our Polluted Media Landscape (Estás Aquí: Una Guía de Campo para Navegar el Discurso Polarizado, las Teorías de Conspiración y nuestro Contaminado Panorama de Medios).

Tome en cuenta cómo se desarrollaron las cosas para los Levitt.

El caso Levitt

Los rumores comenzaron en YouTube cuando Nicholas Rossi, un estadounidense que ha sido acusado de fingir su muerte y escapar a Escocia para eludir los cargos de violación en Utah, publicó vídeos en los que acusaba a Leavitt y a su esposa de dirigir una "secta de abuso sexual ritual".

Leavitt estaba supervisando un esfuerzo para extraditar y procesar a Rossi.

Como prueba de sus afirmaciones, Rossi publicó una declaración de 151 páginas, hecha hace una década por una mujer no identificada, como parte de un caso penal contra un terapeuta que, posteriormente, fue desestimado.

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Esa declaración -que NBC News obtuvo a través de una solicitud de registros públicos al departamento de policía de Provo- incluía sangrientas acusaciones de abusos sexuales y asesinatos en masa de los años 80 y 90 perpetrados no solo por el terapeuta, sino por más de una docena de otros miembros de la comunidad de Provo, entre ellos David Leavitt y su esposa.

En una entrevista telefónica, Rossi, que publicó el documento en su ya desaparecido sitio web, Zeus News Now, se negó a compartir cómo lo conoció o lo obtuvo.

Acusaciones que perjudican a familiares

Las acusaciones formaban parte de un nuevo caso de Mike Smith, sheriff del condado de Utah. Smith, que apoyó al oponente de Leavitt, acababa de anunciar que abría una investigación sobre "abuso sexual infantil ritualista desde 1990".(Smith se negó a conceder una entrevista a NBC News, pero negó públicamente la afirmación de Leavitt de que la oficina del sheriff del condado de Utah hubiera estado implicada, de algún modo, en la filtración del documento. La investigación, aún abierta, ha recibido más de 130 pistas del público, según un portavoz del sheriff, el sargento Spencer Cannon).

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Un reportero del canal de televisión local KSTU, filial de FOX en Salt Lake City, que perseguía una historia sobre la investigación, envió un mensaje de texto a la oficina del fiscal del condado de Utah: ¿tiene Leavitt algún comentario sobre este documento de 151 páginas?

En lugar de un comentario, Leavitt dio su conferencia de prensa. 

Lo que más molestó a Leavitt, dijo, conteniendo las lágrimas, fue cómo las acusaciones habían perjudicado a su esposa. 

Chelom, esposa de Leavitt, una abogada de voz suave convertida en académica que investiga "la atención plena y el sexo saludable", describió el impacto en una entrevista desde su oficina en la Universidad Brigham Young, donde es profesora asistente. 

El documento había sido publicado en varios sitios web de noticias sobre teoría de la conspiración y en foros de Telegram con decenas de miles de seguidores.

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Poco después, la gente empezó a enviar correos electrónicos al decano de la BYU, pidiendo el despido de Chelom, citando nuevas y confusas acusaciones que la relacionaban con la familia Clinton, pizzerías satánicas y organizaciones mundiales de tráfico de personas. 

La llamaron demonio.

Un temor generalizado

Incluso sus amigos tenían preguntas. Una mujer a la que conocía bien desde hacía años le envió un mensaje preguntando si había "algo de cierto en los rumores".

"Que alguien que me conoce pueda pensar que hay una semilla de verdad en esto, es difícil de digerir", dijo Chelom Leavitt. 

La creencia de que adoradores del diablo disfrazados de miembros de confianza de la comunidad acechan a los niños del barrio para abusar de ellos y sacrificarlos en rituales satánicos secretos está más extendida de lo que uno podría imaginar.

"Esta era una creencia generalizada en los años 80", dijo Joseph Uscinski, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Miami, que estudia las teorías de la conspiración. "Y cuando el pánico satánico desapareció, simplemente desapareció. No fue como si hubiera un ajuste de cuentas".

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El trabajo de Uscinski incluye encuestas a nivel nacional para medir la creencia en determinadas teorías conspirativas.

Una encuesta, hecha en junio por Uscinksi y un colega a través de la Universidad de Miami a 2,000 residentes de Estados Unidos, reveló que el temor a los rituales satánicos y a los abusos sexuales a menores es generalizado. 

Un tercio de los encuestados está de acuerdo con la afirmación de que "los miembros de las sectas satánicas abusan en secreto de miles de niños cada año". Una cuarta parte estuvo de acuerdo en que "el abuso sexual en rituales satánicos está muy extendido en este país", y el 21% estuvo de acuerdo en que "numerosos centros preescolares y escuelas públicas realizan prácticas satánicas en secreto".

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Como la encuesta de Uscinski parece ser la primera de este tipo, es difícil decir si la gente está ahora más obsesionada con Satanás o si simplemente se siente así. 

Un debate que ha crecido en los últimos años

El debate sobre el satanismo y el abuso satánico ha aumentado en los últimos años, según los datos proporcionados a NBC News por Zignal Labs, que analiza las conversaciones en las redes sociales.

De 2007 a 2014, las menciones al satanismo en la red social Twitter aumentaron de forma constante año tras año hasta 2016, cuando las menciones se dispararon un 37%, durante unas elecciones presidenciales y en el momento álgido del "pizzagate", una teoría conspirativa online basada en la falsa creencia de que en una pizzería de Washington funcionaba una red de rituales sexuales con niños.

La tendencia continuó hasta que alcanzó su punto máximo en 2020, durante las siguientes elecciones presidenciales, y en la cima de la popularidad de QAnon. Según los datos de Zignal Labs, sigue siendo elevada.

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El aumento de la discusión seguramente tiene mucho que ver con el tipo de personas que se fijan en el diablo.

"Muchos políticos nacionales y locales están participando en la retórica del pánico satánico", dijo Uscinski. 

"Estas son las peores cosas de las que se puede acusar a alguien. No hay redención. Así que son grandes garrotes con los que golpear a tus oponentes políticos". 

Invocaciones diarias a Satanás

Las invocaciones diarias a Satanás por parte de los principales actores de la política y los medios de comunicación conservadores son demasiado numerosas para catalogarlas en su totalidad. 

La diputada Marjorie Taylor Green, republicana por Georgia, atribuyó al diablo el susurro de las mujeres que deciden abortar y el control de las iglesias que ayudan a los inmigrantes indocumentados.

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En junio, Green tuiteó un vídeo de un hombre vestido de diablo y afirmó que la mítica criatura sería el próximo testigo llamado por el comité de la Cámara de Representantes el 6 de enero. "Todos lo conocen, todos lo aman y algunos incluso lo adoran", escribió.

La representante Marjorie Taylor Greene, republicana por Georgia, en Washington, el viernes 24 de junio de 2022.
La representante Marjorie Taylor Greene, republicana por Georgia, en Washington, el viernes 24 de junio de 2022.J. Scott Applewhite / AP

Charlie Kirk, presidente de uno de los mayores grupos conservadores del país, Turning Point USA, opinó recientemente que los republicanos deberían "utilizar la ley para acabar con el satanismo".

El año pasado, el presentador de Fox News, Tucker Carlson, expresó su opinión sobre las personas trans, diciendo a sus espectadores: "Cuando dices que puedes cambiar tu propio género deseándolo, estás diciendo que eres Dios, y eso es satánico".

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La candidata republicana a ejecutiva del condado de San Luis, el cargo más importante del gobierno local, está demandando a su antiguo empleador por sus mandatos de tapabocas, alegando su uso en "abusos rituales satánicos".

Y tras el reciente discurso del presidente Joe Biden sobre la amenaza que los "republicanos MAGA" suponen para la democracia, los propios sujetos de sus advertencias enmarcaron el discurso del presidente como "satánico", por las luces rojas que iluminaban el telón de fondo del Independence Hall de Philadelphia.

La cultura popular y los medios de comunicación social también han trasladado las ideas sobre el satanismo y el abuso infantil generalizado desde el margen a la cultura de masas.

El vídeo musical de la canción Montero (Call Me by Your Name) de Lil Nas X, en el que aparecía el artista haciéndole un baile erótico al diablo, y una zapatilla de edición limitada relacionada, "Satan shoes, que contenía una gota de sangre, suscitaron la cobertura escandalosa de Fox News y la condena de los líderes políticos. 

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Las teorías de la conspiración también se extendieron a la tragedia del festival de música Astroworld de Houston en noviembre, en la que diez personas murieron aplastadas mientras el rapero Travis Scott actuaba en el escenario.

Usuarios de las redes sociales recopilaron las transmisiones en directo de la actuación y las unieron para llegar a una conclusión de otro mundo: que el concierto era en realidad un ritual satánico. Los vídeos no fueron compartidos por teóricos de la conspiración o fanáticos religiosos, sino por usuarios de la generación Z y de la generación millennial

Travis Scott actúa en el primer día del Astroworld Music Festival en el NRG Park en Houston, Texas, el viernes 5 de noviembre de 2021.
Travis Scott actúa en el primer día del Astroworld Music Festival en el NRG Park en Houston, Texas, el viernes 5 de noviembre de 2021.Amy Harris / Inivision/AP

Este tipo de búsqueda participativa de Satanás en la cultura popular y la “concienciación” de una miríada de amenazas para los niños -reales e imaginarias- fueron un sello distintivo del pánico de la década de 1980, según Sarah Hughes, autora de American Tabloid Media and the Satanic Panic.

Los anuncios de servicio público, los programas extraescolares, las comedias de situación, las cadenas de noticias a todas horas, la cobertura de los tribunales y los nuevos especiales de “infoentretenimiento” presentados por presentadores de noticias como Geraldo Rivera y Oprah Winfrey alimentaron la histeria, según Hughes. 

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A medida que los temas relacionados con los niños ganaban la atención nacional, una sección emergente de los medios de comunicación de los años 80 se obsesionaba con los temas de seguridad infantil, como el secuestro, la pedofilia, el abuso de menores y la pertenencia a una secta. 

“La gente se lo tragaba. Las amenazas se inflaron a un nivel que estaba completamente fuera de los parámetros de lo real. Se asumía que ‘tenemos que proteger a estos inocentes recipientes que son presa del diablo’, y todo se orienta hacia ‘algo viene a por tu hijo”, explicó.

El equivalente moderno de esos anuncios de servicio público hipervigilantes y de los programas de entrevistas diurnas se encuentra en internet: en posts y vídeos que instan a la “concienciación” sobre peligros como las furgonetas blancas aleatorias y otras leyendas urbanas sobre el tráfico de niños. Estos anuncios de servicio público amateur son vistos inmediatamente por millones de personas, con la opción de compartirlos en todas las comunidades. 

Esta retórica no carece de consecuencias. Personas y lugares percibidos como satánicos han sido objeto de acoso, amenazas y cosas peores en los últimos meses. 

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El año pasado, un niño del norte de Gales fue secuestrado mientras los secuestradores retenían a su madre adoptiva a punta de cuchillo. Wilfred Wong, cristiano evangélico y activista desde hace mucho tiempo detrás del grupo Coalición contra el Abuso Ritual Satanista, cuyo objetivo es “aumentar la conciencia pública y la acción en relación con el abuso ritual satanista”, fue condenado a 17 años de prisión por su papel en el secuestro. Wong y un grupo de otras cinco personas dijeron que intentaban rescatar al niño de su padre, al que creían satanista y pedófilo. 

En Estados Unidos, un candidato republicano a gobernador de Georgia, Kandiss Taylor, hizo campaña por la demolición de las Georgia Guidestones, una atracción turística conocida por algunos como el Stonehenge americano. Cuando el misterioso monumento -formado por enormes losas de granito grabadas con inocuas normas de convivencia- fue volado en julio, Taylor pareció celebrarlo, calificándolo de “satánico”. 

El Templo Satánico, una organización religiosa de ámbito nacional conocida por sus desafíos legales contra lo que considera una teocracia cristiana invasora en Estados Unidos, también se ha convertido en un objetivo, en parte por su defensa de los derechos LGBTQ y los derechos reproductivos. 

En junio, el desfile anual del orgullo en Coeur d’Alene, Idaho, fue objeto de atención por parte de la extrema derecha después de que circulara un folleto en el que aparecían más de 60 patrocinadores, entre ellos la ACLU de Idaho, la policía estatal de Idaho y la sección de Idaho del Templo Satánico.

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“‘Fiesta de baile drag amigable con la familia’ promovida por el Templo Satánico en Idaho. Estamos viviendo en el infierno”, tuiteó Libs de TikTok, una popular cuenta conservadora de Twitter que suele llamar la atención negativamente sobre los eventos LGBTQ y los espectáculos de drags.

Ese tuit, y el consiguiente frenesí de los medios de comunicación y acoso que inspiró, hizo que el Templo Satánico de Idaho abandonara el evento. Aun así, varios grupos anti-LGBTQ y nacionalistas blancos acudieron al parque, portando armas largas y pancartas en las que se leía “Los groomers no son bienvenidos en Idaho”, invocando el término que ha tendido un puente entre el activismo anti-LGBTQ y el pánico más genérico por el tráfico y el abuso de niños. (Los políticos y activistas anti-LGBTQ han equiparado a las personas LGBTQ con los depredadores que abusan de los niños como parte de una “agenda gay”, el trillado pánico de que la verdadera motivación del movimiento por los derechos de los homosexuales es el reclutamiento. Los grupos LGBTQ han rechazado esas acusaciones como tropos homófobos). Treinta y un miembros del grupo de poder blanco Patriot Front fueron detenidos acusados de conspiración para cometer disturbios. 

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La noche anterior a la celebración del Orgullo en el Parque, la cámara de un timbre captó el vídeo de un hombre que llevaba una camiseta con la palabra “Dios” escrita en la parte delantera y que incendió el porche de la sede del Templo Satánico en Salem, Massachusetts.

En una mochila dejada en el lugar, la policía encontró un ejemplar de la Constitución y una biblia. En la vista en la que fue detenido, Daniel Damien Lucey, de 42 años, se declaró no culpable de incendio provocado, pero reiteró lo que aparentemente había dicho a la policía: que “no le importaría” que las personas que estuvieran dentro de la sede resultaran heridas siempre que fueran “adoradores del diablo”. Lucey fue acusado este mes por un gran jurado del condado de Essex, y su comparecencia está prevista para octubre. 

Lucien Greaves en el interior de la recién inaugurada sede internacional del Templo Satánico en Salem, Massachusetts, el 24 de octubre de 2016.
Lucien Greaves en el interior de la recién inaugurada sede internacional del Templo Satánico en Salem, Massachusetts, el 24 de octubre de 2016.Elise Amendola / AP

Lucien Greaves, cofundador del Templo Satánico, declaró en una entrevista telefónica que su grupo se ha acostumbrado a las amenazas, ya que ahora se menciona rutinariamente junto a una serie de otros peligros percibidos, incluyendo el socialismo y el abuso infantil.

“A los propagadores del pánico satánico siempre les ha gustado la idea de que acosamos a los niños o les hacemos daño”, afirmó. “Y que todo lo que hacen contra nosotros está justificado en nombre de la preservación de los niños”, agregó.

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Greaves dijo que la demonización por parte de la derecha religiosa es predecible, pero le preocupa lo que parece la normalización sigilosa de las creencias de estilo satánico en la corriente principal o incluso en la cultura progresista. 

“El pánico moral no tiene mucho éxito cuando se puede descartar como un argumento evangélico histérico o de la derecha”, señaló. 

Las redes sociales también pueden impulsar nuevas acusaciones, poner en marcha investigaciones policiales e invitar al acoso o algo peor a los acusados, que tienen pocos recursos para defenderse.

El 1 de julio, la policía de South Windsor, Connecticut, anunció que reabría una investigación sobre denuncias de delitos sexuales explícitos contra varios miembros de la comunidad. Esas acusaciones habían surgido de TikTok -donde una mujer de 25 años llamada Haley García, que vive en California, publicó un vídeo en el que nombraba a sus padres y a otras siete personas como parte de una “red de élite” que había hecho “muchas cosas satánicas rituales” a ella y a otros niños hace años. 

“Eso es lo que está pasando en Connecticut y más allá”, dijo en el vídeo. 

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El Departamento de Policía de South Windsor señaló que tanto ellos como el Departamento de Niños y Familias habían investigado las acusaciones dos veces en los últimos siete años, pero que no habían podido corroborarlas.  

García, que no respondió a las solicitudes de entrevista, es una entrenadora espiritual y autodenominada chamán, que cobra cientos de dólares por hora, según su página web, y tiene más de 313,000 suscriptores en TikTok. Su vídeo ha sido visto 5.3 millones de veces y fue compartido por cuentas con decenas de miles de seguidores, incluyendo TrueCrimeandRedWine y más localmente, en un grupo privado de Facebook, South Windsor community, donde 7,000 vecinos opinan sobre los acontecimientos locales.

“Esperemos que se haga justicia”, respondió un comentarista. 

García recibió más de 13,000 comentarios en su vídeo de TikTok. La mayoría eran de apoyo, pero hubo excepciones. Un usuario llamado Frank Day, a quien García había nombrado como uno de sus abusadores rituales, escribió que ella estaba mintiendo en un intento de promover su negocio. Pidió a la gente que lo DM para escuchar la verdad. 

“Entré, con las espadas desenvainadas, e intenté abrirme camino”, dijo Day en una entrevista telefónica. “Y entonces me di cuenta de a qué me enfrentaba”, apuntó.

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Las cuentas de las redes sociales de los acusados se llenaron de partidarios de García. La gente comentaba bajo las fotos de los niños que sus padres eran pedófilos y publicaban las direcciones de sus casas. (NBC News se puso en contacto con García y las personas a las que acusó. García no respondió a las solicitudes de comentarios. Las otras personas a las que acusó no respondieron o se negaron a ser entrevistadas o a declarar, alegando el temor a un mayor acoso). 

Day pasó una semana denunciando a TikTok los vídeos que, según él, le habían nombrado falsamente como abusador sexual, sin éxito. Las banderas de intimidación o acoso volvieron a aparecer con “ninguna violación”. (TikTok no tiene una norma explícita contra la acusación de un delito sin pruebas). Un representante de TikTok declinó hacer comentarios. 

Day describió a la familia de García como amigos que poseían la única casa del barrio con piscina. Los niños, incluidos los suyos, siempre eran bienvenidos, señaló. 

“Sólo diré categóricamente que nada de esto sucedió”, declaró Day en una entrevista telefónica. “Conozco a esta familia desde hace 20 años y nada de esto es cierto”, reiteró.

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Day dijo que acudió a su comisaría el día de las publicaciones de García, debido a los mensajes que empezaron a inundar su correo electrónico, su mensajes privados de redes sociales y su teléfono. 

Cuando Day pensó en hacer privado su perfil de Facebook, ya se había llenado de partidarios de García. La gente comentaba bajo las fotos de sus hijos que era un pedófilo, publicando la dirección de su casa y escribiendo que “iban a por él”. Algunos describían las cosas que le ocurrirían en la cárcel. Otros le enviaron vídeos violentos, como uno en el que pasaban gatitos por trituradoras de salchichas. Escribían que sus nietos debían mantenerse lejos de él. 

Day ha contratado a un abogado y está explorando recursos legales. 

“Fue escalofriante. Tuve miedo los primeros días, y ahora sólo estoy enfadado”, contó.

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Phillips, profesor adjunto de la Universidad de Oregón, dijo que el poder de internet es especialmente preocupante a la luz de lo que parece ser un renovado pánico satánico.

“Internet ha saltado básicamente por encima de la necesidad de otra intervención”, dijo. “Puedes tener una acusación que se vuelva viral, que sea vista por millones de personas al final del día. Eso nunca fue posible antes”.

“Casi se puede prever lo que vendrá después”, dijo Phillips. “Es lo que hemos visto antes, pero todos los baluartes han desaparecido”, añadió.